El Inta Montecarlo integró el equipo de investigación de un proyecto dirigido por Alejandra García del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA) de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), dependiente del CONICET. El trabajo apuntó a la valorización de fibras de celulosa de Pachyrhizus ahipa y recibió una mención de la Fundación ArgenInta por los resultados obtenidos de interés científico, ambiental y social.
Por Patricia Escobar
MISIONES (30/8/2013).- La investigadora Alejandra García, del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA) de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) -dependiente del CONICET- presentó diversos trabajos tanto en el Simposio Internacional de Materiales Lignocelulósico como en el Congreso Sam-Conamet realizado semanas atrás en Puerto Iguazú. En ese marco, expusieron el proyecto que llevan adelante en forma conjunta con el equipo del área forestal del Inta Montecarlo en Misiones, liderado por Hugo Fassola. La investigación, por lograr resultados de interés científico, ambiental y social, recibió recientemente un reconocimiento de la Fundación ArgenInta.
“Es un proyecto que nació en 2006 -con el Premio Monsanto- y desde entonces estamos trabajando junto al equipo que dirige Hugo Fassola en el Inta Montecarlo en la recuperación y valorización de raíces de ahipa en conjunto con una revalorización del almidón de mandioca”, explicó García en la entrevista con ArgentinaForestal.com
El equipo de investigadores, además de García y Fassola, está integrado por Pablo Rojas, Rafael Feltan y Nahuel Pachas por el Inta Montecarlo; y por la Universad Nacional de La Plata, Sonia Viña (co-directora del Proyecto), Alicia Murray, Cecilia Doporto, Cecilia Dinis, Olivia López y Florencia Barcino.
Cultivo nativo
La ahipa es una leguminosa, vegetal nativo ancestral de la zona andina. Tras varios años de investigación sobre las propiedades que presenta, hoy se destaca su importancia de proteínas en la raíz tuberoza. “La ahipa presenta un 9% de proteínas, es alto en comparación con la mandioca que posee menos del 1% “, remarcó en la investigadora.
Desde el Inta Montecarlo se trabajó en el proyecto con el cultivo de ahipa, a partir de accesiones destacadas por su rendimiento, comportamiento y adaptación al clima y suelo de Misiones. Se evaluaron las mejores condiciones de conservación de las raíces tuberosas, controlando los procesos fisiológicos (respiración, brotado, reverdecimiento, deshidratación, etc.) que ocasionan pérdidas de materia seca y almidón. Se optimizaron los procesos de extracción y obtención de harina y almidón. “El estudio que realizamos es referenciado con mandioca, teniendo en cuenta que es el cultivo almidonero por excelencia de la región, y la ahipa tiene la particularidad de poder cubrir el área de vacancia que se genera en el año en el cultivo de mandioca. De esta manera, los almidoneros de las cooperativas no se quedarían sin mandioca, ya que el periodo de vacancia sería cubierto por la ahipa como materia prima, no tendrían capacidad ociosa y no pararían la planta industrial”, señaló García.
Para la investigadora, esta leguminosa es “muy prometedora». Agregó que «además de su característica por las altas proteínas, es un buen almidón como formadora de geles, de películas, y si se la incorpora como harina (junto con la fracción proteica, es un producto libre de gluten) también es adecuada para elaborar productos para celíacos, un nicho de mercado muy importante”; expresó.
La investigadora de la UNLP aseveró que “en la actualidad no existe una harina que tenga el nivel de contenido de proteína como la ahipa, además de que es muy rica en aminoácidos esenciales que no lo encontramos en otras leguminosas, por ejemplo, en soja”.
Películas biodegradables
Por otro lado, García destacó que este trabajo logró rescatar el cultivo andino que estaba prácticamente relegado a economías familiares en la región del NEA.
Adelantó que en la actualidad desde el Inta están probando algunos ensayos en campo, a pequeña escala: “primero viendo como se adapta la semilla, ya que esta leguminosa tiene sus particularidades. Por ejemplo, la parte subterránea es como si fuera una mandioca que acumula almidón. Ese almidón es el que estamos utilizando para formular películas biodegradables, por otro lado. Una vez que extraemos este almidón queda un residuo lignocelulósico , muy rico en celulosa, y fue otro de los trabajos que presentamos en el marco del Simposio Internacional realizado en Iguazú, ya que es un residuo lignocelulósico que se incorpora como material de relleno para películas de almidón, y es otro producto para poner en valor”, concluyó.
La investigación que hace referencia García fue sobre el «Efecto de la adición de fibras de celulosa de P. ahipa sobre las propiedades de películas de almidón de maíz termoplástico”.
En este trabajo se demostró la factibilidad de utilizar uno de los principales desechos que se generan a partir de la extracción de almidón de raíces y tubérculos, como material de relleno de matrices poliméricas de almidón termoplástico. La incorporación de estas fibras remanentes a películas de almidón de maíz plastificadas con glicerol permitió obtener materiales con mayor resistencia y menor permeabilidad al vapor de agua.
Además, las películas compuestas presentaron buena apariencia y homogeneidad en su estructura. La potencialidad de este material como relleno de matrices de almidón quedó demostrada a partir de la mejora observada en el desempeño mecánico y en las propiedades de barrera de las películas, manteniendo su biodegradabilidad y empleando un sub-producto proveniente de la actividad agro-industrial de bajo costo y amplia disponibilidad.




