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Los empresarios decidieron mirar hacia el mercado interno y aprovechar la coyuntura de baja demanda para optimizar equipos y preparar las empresas para competir. El presidente de los Industriales de la Madera Asociados de Norte de Santander (Imas), José Gabriel Duarte Zambrano, dijo que «se aprendió una lección y es que no podemos depender de un solo mercado sino que debemos diversificar y hacer mayor gestión en la parte comercial para poder vender más”.
Fuente: Diario La Opinión
COLOMBIA (26/6/2010).- Los empresarios de la madera de Norte de Santander no se quedaron en los lamentos y en las cuitas de los buenos tiempos sino que decidieron mirar hacia el mercado interno y aprovechar la coyuntura de baja demanda para optimizar equipos y preparar las empresas para competir. Uno de los grandes líos de la región es que hay mucha dispersión y ello evita que se consolide una fuerza gremial que jalone el crecimiento del sector, empero, 27 empresarios con ganas de crecer y consolidar una dinámica sostenible se agruparon para ir por el camino del éxito. El presidente de los Industriales de la Madera Asociados de Norte de Santander (Imas), José Gabriel Duarte Zambrano, dijo que pese a que cayeron las ventas de mueble hacia Venezuela, varios empresarios se dedicaron a atender el mercado local para poder subsistir. “Estamos aprendiendo una lección y es que no podemos depender de un solo mercado sino que debemos diversificar mercados y hacer mayor gestión en la parte comercial para poder vender más”, agregó Duarte Zambrano. Actualmente los empresarios que conforman Imas están aprendiendo a fabricar partes del proceso productivo con lo cual se garantiza un producto de bajo precio, de buena calidad y muy competitivo. Según el empresario, las ventas cayeron en más del 40 por ciento, pero el mercado doméstico ayudó a que los asociados permanecieran en el mercado. “Nosotros no nos quedamos dormidos, sacamos nuevos productos, incorporamos tecnología y adecuamos las empresas en esta época de baja producción, allí identificamos cuales eran las falencias y con tiempo adoptamos los correctivos, ahora podemos decir que estamos listos para metas más ambiciosas”, afirmó. El grupo de empresarios decidió participar en ferias y eventos para promover sus diseños y seguir creciendo en el mercado nacional sin perder la perspectiva internacional. Los empresarios están mirando desde ya el mercado externo y por eso participarán en una rueda de negocios que prepara proexport en Bogotá entre el 22 y el 23 de julio en el hotel Tequendama. En ese evento participarán los fabricantes de muebles de la línea hotelera y vendrán fabricantes y compradores de Estados Unidos, de México, del Triángulo Norte de Centroamérica y del Caribe. Otra rueda de negocios en la quieren participar es en la de Cúcuta a la cual no han sido invitados. El presidente de Imas viajará a Sao Paulo (Brasil) en donde participará en otra feria internacional que irá entre el 27 y el 30 de julio. Allá visitarán fábricas de maquinaria y herramienta así como factorías dedicadas a los muebles de hogar y oficina. “Como experiencia grata de la visita que el grupo de empresarios hizo a la décima Feria del Mueble en Bogotá, es que la gran mayoría quieren comprar maquinaria fabricada por la industria y no hechiza, como se acostumbró años atrás. Imas tendrá una planta piloto para formar trabajadores e iniciarán con dos aserraderos horizontales para tener en acopio madera legalmente comprada la cual será estandarizada para que los socios de Imas e inclusive los particulares tengan acceso a una madera de alta calidad. Los empresarios han trabajado fuerte y por ello recibieron apoyo de la Cámara de Comercio de Cúcuta para adquisición de maquinaria y equipo de carpintería. El apego por los muebles Si bien hay un lío de contracción económica, hay personas que no cambian de muebles porque se enamoran de ellos, hay otros que antes que comprar mandan lijar y pintar la cama de la tatarabuela, y es así como llegan arreglos de camas con más de sesenta años. Según el industrial, lo ideal es cambiar de cama cada diez años y el colchón cada cinco. Señaló que en Colombia no hay cultura de cambio de muebles, tendencia que si se logra revertir sería una bendición para los industriales porque aumentarían las ventas. “Muchas veces mandar arreglar un mueble viejo puede salir más costoso que comprarlo nuevo, hay personas que duran más de 20 años con los muebles”, declaró.




