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Las empresas de servicios públicos de Europa están utilizando los pequeños cilindros de combustión, quemándolos junto con el carbón en plantas eléctricas. Mientras se conforma un mercado global para responder a la creciente demanda de pellets, el sudeste de EE.UU. se está convirtiendo en un gran exportador, con fábricas de pellets en Florida, Alabama y Arkansas.
Fuente: Lignum
CHILE (15/7/2009).- Entre las fuentes de energía renovable de mayor crecimiento en el mundo están el viento y el sol… y también el humilde pellet de madera. Las empresas de servicios públicos de Europa están utilizando los pequeños cilindros de combustión, quemándolos junto con el carbón en plantas eléctricas. Mientras se conforma un mercado global para responder a la creciente demanda de pellets, el sudeste de EE.UU. se está convirtiendo en un gran exportador, con fábricas de pellets en Florida, Alabama y Arkansas. Los pellets de madera —cilindros de madera seca que se parecen a una gran píldora de vitamina— constituyen la manera más barata para cumplir con las regulaciones de la Unión Europea en lo que respecta al uso de energías renovables, dicen ejecutivos de empresas de servicios públicos y consultores de la industria. Hechos a partir de árboles de rápido crecimiento o aserrín, los pellets son un combustible más caro que el carbón, pero quemarlos es una manera más barata de generar electricidad que usar molinos de viento o paneles solares. Quemar pellets libera el carbono que los árboles emitirían de todos modos cuando mueran y se descompongan, así que el proceso se considera neutral en términos de la contaminación ambiental. En el caso del carbón, en cambio, el carbono está atrapado en el mineral y sólo se libera cuando éste es desenterrado de la tierra y es quemado. El mercado de pellets de madera está experimentando un auge porque las reglas de la Unión Europea requieren que países miembros generen el 20% de su electricidad a partir de fuentes renovables de aquí a 2020. Europa importó 66,2 millones de euros (unos US$92,6 millones) de pellets y otros combustibles de origen maderero en los primeros tres meses de 2009, 62% más que en el mismo período del año anterior, según el ente estadístico de la UE. La regulación gubernamental es determinante en el aumento del uso de los pellets para generar energía, y en el creciente comercio global de pellets, dicen los expertos. «Se trata de un mercado completamente artificial», dijo Christian Rakos, presidente ejecutivo de Propellets, un grupo de productores del gremio con sede en Austria. «Ninguna planta energética consideraría el uso de pellets si no se viera obligada». El entusiasmo de Europa por obtener más pellets ha convertido a EE.UU. en un exportador de energía. Hasta hace poco, sólo había unas 40 fábricas de pellets en EE.UU., que producían unas 900.000 toneladas al año, usadas sobre todo para calentar hogares. Pero en mayo de 2008, Green Circle Bio Energy Inc. abrió una planta de pellets en Cottondale, Florida, que produce 500.000 toneladas de pellets al año; las envía por tren a la costa y luego a Rotterdam, Holanda. La compañía, propiedad del grupo sueco JCE Group AB, quiere construir otra gran planta en EE.UU., dijo Olaf Roed, presidente ejecutivo de Green Circle. Otra planta con capacidad para producir 500.000 toneladas anuales en Selma, Alabama, propiedad de Dixie Pellet LLC, también abrió el año pasado. Y Phoenix Renewable Energy LLC planea iniciar el mes que viene la construcción de una planta con capacidad para producir de 250.000 toneladas en Cam‐den, Arkansas, junto con una planta de 20 megavatios operada a base de residuos de árboles que proveerá calefacción a la planta de pellets. La producción en los próximos cinco años de la planta, que costará US$100 millones, se destinará a Europa. Phoenix está planeando otras cinco plantas. Los pellets pueden obtenerse a partir de aserrín descartado tras la producción de madera o de árboles de madera blanda como los pinos, que no crecen en bosques sino en plantaciones industriales donde se pueden plantar fácilmente y con frecuencia. En la planta de Green Circle en Florida, la corteza se quita del árbol y se quema para generar el vapor usado para fabricar los pellets. El árbol en sí se corta en una astilladora, se seca y se pulveriza. El material resultante se usa para formar los pellets bajo una gran presión. Es fácil para estas plantas de pellets encontrar materia prima ya que la industria del papel y la pulpa está en declive, y la crisis de vivienda ha disminuido la necesidad de madera noble. Los propietarios de bosques están satisfechos de que las plantas de pellets estén aumentando su demanda. Fuente: The Wall Street Journal




