Larguía comparte su experiencia en cosecha de semillas de Pinus taeda Livington

Mejoramiento genético de especies de pino en Misiones

El productor y empresario de servicios forestales, Alejandro Larguía, es un referente en la provincia de Misiones como fuente de abastecimiento de semillas provenientes de árboles selectos. Además, tiene un vivero con una capacidad instalada de 250 mil mudas en plantines a raíz desnuda de pinos taeda y elliottii.

Por Patricia Escobar

MISIONES (MAYO 2009).- El empresario, productor y viverista forestal, Alejandro Larguía (68), tiene una trayectoria de más de 40 años en la actividad en Misiones. En Caraguatay, departamento de Montecarlo, maneja rodales semilleros de Pinus taeda Livingston, Pinus elliotii y Melia azedarach que producen semillas genéticamente mejoradas de estas especies. El rodal más antiguo de Pinus taeda Livingston, de cuatro hectáreas de superficie, fue implantado en el año 1984, contando con semillas de esta variedad introducidas del Estado de Louisiana, USA.

Mientras que el más moderno, de catorce hectáreas implantado en el año 1998, proviene de semillas de árboles selectos criados en Caraguatay hijos y nietos de los originales resultantes de la introducción de Louisiana. A las semillas producidas por los árboles hijos y nietos de los originales se las denomina “cepa criolla”. De la especie Pinus elliottii en 1986 fue implantado un rodal de seis hectáreas utilizando semillas provenientes del Huerto Semillero del INTA Misiones.

Los árboles semilleros dentro de los rodales son objeto de rigurosa selección por su desarrollo, sanidad, tamaño e inserción de ramas, rectitud de fuste y conicidad, eliminando en sucesivos raleos los individuos de menor calidad con el paso del tiempo la masa forestal mejora cada vez más” explica el productor.

La cosecha

“En forma anual realizamos la cosecha de conos para obtener las semillas de estos pinos, la época de recolección es entre el mes de marzo y la primera quincena de abril. El Instituto Nacional de Semillas (INASE), inspecciona las tareas de cosecha y registra la información indispensable para la posterior certificación de las semillas producidas en los rodales inscriptos, manifestó Larguía.

Si bien en la actualidad hay muchos avances en la calidad genética obtenida de huertos y rodales semilleros de las distintas variedades de los pinos resinosos, Larguía continúa trabajando con la especialidad taeda Livingston “por experiencia e historia, ya que durante décadas he vivido estudiando el comportamiento y desarrollo de esta raza geográfica en los suelos de Misiones”, relató.

“Todo comenzó en el año 1967, hace 42 años cuando trabajando como técnico del Programa de Mejoramiento Forestal del INTA Cerro Azul, nuestro Director en aquel entonces, el Dr Wilfredo Barrett, me encomendó la plantación de sus ensayos de procedencias para estudiar la adaptación de las variaciones geográficas de los pinos taeda y elliottii a los distintos sitios de Misiones”. “Despuès de 12 a 15 años, resultó de aquellos ensayos de procedencias del año 1967 que la procedencia de Livingston, del Estado de Louisiana, estaba al tope de las de Pinus taeda por su desempeño en Misiones”.

Años màs tarde, a través de un consorcio forestal, conformado por diez empresas -algunas de la cuales ya no existen como Perez Companc, Mate Larangeira, Safac, MBM, entre otras)-, Larguia recibió semillas de una colección de Pinus taeda Livingston introducida oficialmente de USA, y con este material implantó el rodal del año 1984. “Mi vínculo con esta especie data desde el año 67, cuando empezamos con los ensayos de procedencias y como desde 1968 tuve viveros realizando forestaciones todos los años, atendiendo sus cuidados culturales, su manejo silvicultural, podas y raleos y por ultimo su aprovechamiento y la comercialización final, esto hizo del vínculo con la producción forestal y al taeda Livingston en particular como la parte más significativa de mi experiencia profesional”, recordó el productor.

 

Procedimiento

La primera quincena de abril es la época ideal de cosecha de conos o piñas de Pinus taeda Livingston. El ingeniero compartió con ArgentinaForestal.com una jornada demostrando el proceso de la extracción de semillas de los conos recientemente cosechados. En cuanto al procedimiento de cosecha, para bajar las piñas hay que trepar los árboles, cortando las piñas una por una, con ganchos afilados, pero cuidando de no lastimar las ramas. Como no todas las piñas son parejas en su maduración, ni entre árboles, ni en cada árbol según su posición de altura en copa, ni en la rama, la cosecha se realiza en varias etapas, eligiendo cada vez las maduras- De todos modos las que se bajan deben clasificadas para emparejar el proceso de secado, remarcó Larguía.

“Los conos se cosechan antes de que se abran y liberen la semilla. Para saber cuál es el punto justo para cosecharlos, se observa el cambio de coloración de verde al amarillento o marrón”, graficó el ingeniero. “Otra forma de saber si están maduros es cosechar algunos y ponerlos al sol, si la piña se abre en pocas horas y libera la semilla está bien madura”, dice. Los conos recolectados pasan al proceso de secado.

“No conviene bajar conos verdes, ya que tardan mucho en secarse. De la misma manera, si esta muy madura, la fruta puede soltar la semilla al caer del árbol o en el transporte”, recomienda el especialista. Las frutas, se colocan al sol sobre carpas de polietileno, donde los trabajadores van eligiendo las que están bien abiertas para llevarlas a sacudir y desprender las semillas.

“El secado se realiza sobre estas carpas porque así se cubren fácilmente ante la posibilidad de lluvias y a las noches para protegerlas del rocío, evitando así revertir el proceso de secado logrado durante el día ”, explica el profesional.

Las piñas en unos cuatro días de secado al sol, están totalmente abiertas, pasando a una tercera etapa, donde son sacudidas para que suelten todas las semillas que “Salen volando naturalmente y bajan al suelo como un helicóptero”, describe el ingeniero.

Las semillas aladas son embolsadas y guardadas en galpón. De allí pasan al proceso de separación de las alas, que se realiza en días de lluvia y por último a la ventilación para separar las semillas vanas y la limpieza final. De esta manera, “obtenemos una producción anual del orden en promedio de 200 kilos que es colocada en el mercado. La demanda es firme ya que tanto los viveristas como los productores con años de conocimiento del producto son fieles clientes. Solamente 15 kilos se reservan para nuestro vivero, el resto de la producción se comercializa”, indicó.

El kilo de semillas de Pinus taeda Livingston se cotiza en la actualidad en 800 pesos, mientras que el kilo de Pinus elliottii está en 400 pesos. “Un kilo de semillas sembradas en almácigo a cielo abierto permite obtener aroximadamente 18 mil mudas a raíz desnuda. Sembrada en bandejas bajo cubierta el rendimiento es mayor superando las 20.000 mudas indicó Larguía.

 

Plantas resistentes

El vivero forestal de Alejandro Larguia registrado en el Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo de Misiones y en el INASE está ubicado en la Estancia Santa Inés a pocos kilómetros de Posadas, cuenta con una producción anual de 250 mil plantines a raíz desnuda de las especies de Pinus taeda Livingston y Pinus elliottii.

El profesional comenta “hoy al viverista proveedor de los plantines que se utilicen en planes de subsidio de la SAGPYA se le exige constancia del INASE por la semilla certificada utilizada en la producción. Para validar los plantines que se utilicen en las forestaciones subsidiadas, estos tienen que estar certificados por el organismo que a su vez controla la comercialización de la semilla certificada utilizada. La semilla certificada por el INASE otorga la garantía de calidad de los plantines explicó Larguia. La experiencia con plantas a raíz desnuda lleva ya cuarenta años en Misiones. Estas tipo de mudas, que se desarrollan a la intemperie, son más resistentes a los cambios climáticos que los plantines en tubotes. Sus hojas, tallos y raíces son más fuertes con la parte aérea muy rustificada. Entonces los forestadores que saben plantar en el campo, obtienen un buen resultado de supervivencia, con pocas fallas”, aseveró.

Màs informacion en la Revista ArgentinaForestal.com Nº66

Por Patricia Escobar

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