Últimas noticias

Opinión

Maderas finas podrían ampliar la oferta forestal de Chile

Internacionales

El cultivo de árboles con madera de alto valor, como nogales, cerezos, perales, castaños, fresnos, y muchos otros, permitirá no sólo ofrecer productos de calidad a mercados exigentes, sino que también incorporar un modelo productivo innovador para los empresarios y productores forestales.

Fuente: Lignum

CHILE (18/6/2008).-Un proyecto desarrollado por el Instituto Forestal (INFOR) y la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), demostró que Chile puede ofrecer al mercado maderas no tradicionales, finas y con alto valor comercial, debido a la escasa competencia y elevada especialización de este rubro. La iniciativa “Plantaciones Mixtas: Diversidad, Productividad y Sustentabilidad para el Desarrollo Forestal”, estuvo orientada a buscar una nueva opción productiva para un sector comprendido entre la Región del Maule y de Los Lagos. Esta área se caracteriza por una extensa superficie con praderas para distintos usos, entre los cuales destaca el sector ganadero. La ventaja de este tipo de plantaciones es que permite combinar “especies principales” de alto valor (nogal, cerezo, castaño, arce, encino, u otras) -destinadas a proveer a la industria de madera aserrada y foliada- con “especies acompañantes” o “secundarias” (aliso negro, olivo de bohemia, quillay, y otras). Éstas últimas ayudan al crecimiento del árbol principal, mejorando forma y calidad. Además, de ellas es posible obtener subproductos diferentes (postes y polines) e, inclusive, alternativas no madereras (alimentos, forraje, combustible, medicinas, fibras, químicos o fruta, entre otros). Actualmente, muchos países desarrollados consumen maderas valiosas, pero la oferta es reducida a nivel mundial, y las restricciones al uso de maderas de bosques tropicales han aumentado. Maderas finas de Chile al extranjero Por este motivo, desde el 2000-2007, el proyecto FIA-INFOR trabajó con las especies principales Roble rojo americano (Quercus falcata), Cerezo común (Prunus avium), Nogal común (Juglans regia), Peral (Pyrus communis), Manzano (Malus communis), Roble rojo (Quercus rubra), Castaño (Castanea sativa), Encino europeo (Quercus robur), Avellano chileno (Gevuina avellana), Notro (Embothrium coccineum); y con algunas especies secundarias como Aliso negro (Alnus glutinosa), Olivo de bohemia (Elaeagnus angustifolia), Avellano europeo (Corylus avellana), Robinia o Acacio (Robinia pseudoacacia), Quillay (Quillaja saponaria), y Piche (Fabiana imbricata) La iniciativa fue ejecutada por INFOR, y tuvo un costo total de $ 211.779.674, de los cuales FIA aportó $ 70.778.849. También participaron empresas y productores particulares. En el mercado internacional, las maderas finas tienen un valor superior al de especies cultivadas en forma masiva (pino radiata, eucaliptos o álamo) y que constituyen commodities. La jefe de proyectos del Instituto Forestal (INFOR), a cargo de esta iniciativa, Verónica Loewe M., señaló que “el concepto de ‘alto valor’ está ligado a la especie y a la calidad de la madera, la que se define por su tamaño, características, ausencia de defectos y homogeneidad”. Agregó que Europa, Norteamérica y Asia son los principales consumidores de este tipo de madera, en forma de trozas foliables rectas y sin defectos; madera aserrada; de chapas decorativas (veneers) para revestir paneles y muebles; de partes y piezas de muebles, y de parquet (listones). El precio varía según el país de origen, dimensiones, tratamientos aplicados y el grado de elaboración. Por ejemplo, la madera de nogal para ser considerada de primera calidad (foliable) debe poseer anillos de crecimiento regulares, dimensiones atractivas (sobre 3 metros de largo y 40 cm de diámetro), libre de defectos y presentar un color homogéneo, en general claro. El precio actual para trozas de calidad Premium es de US$2.015/m3 y de US$1.225/m3 para trozas de calidad media. Los precios de la madera aserrada fluctúan entre US$775 y US$3.875/m3, según las calidades. Con respecto a los volúmenes de exportación de productos elaborados a base de maderas finas, Loewe dijo que “Chile aún no exporta, porque las plantaciones son jóvenes, con la excepción de algunas maderas nativas que han logrado abrir un mercado y que se comercializan como sustitutos de algunas especies de mayor valor”. En la actualidad, la investigadora precisó que el área plantada con plantaciones mixtas en Chile supera las 6 mil hectáreas, gran parte de la cual se cultiva con técnicas silviculturales que imitan procesos de la naturaleza, mientras que la superficie establecida y manejada bajo los principios y técnicas de la arboricultura intensiva para producir madera de calidad bordea las 300 hectáreas. Paralelamente, hay privados que están efectuando inversiones en este tipo de opción productiva, principalmente entre la VII y X regiones, debido a la demanda creciente de los mercados con poder adquisitivo y por la valorización de las plantaciones forestales sostenibles de maderas nobles. De hecho en España existen varias empresas que venden lotes de árboles de plantaciones especializadas, fundamentalmente nogal y cerezo, con rentabilidades interesantes (http://www.bosquesnaturales.es, http://www.maderasnobles.net, y otras). Potencia forestal Durante el 2007, las exportaciones del sector alcanzaron a un equivalente de US$ 4.498 millones, con un alza de 29,5% con respecto al año previo, según cifras de Odepa. De enero a marzo del 2008, los envíos ascendieron a US$ 1.195 millones, cifra 11% superior a la alcanzada en igual período de 2007. La celulosa continúa impulsando las exportaciones forestales, seguida por las maderas aserradas y molduras. Actualmente, los mercados para nuestros productos forestales son China, Estados Unidos, Japón, Italia, Corea del Sur, México, Holanda, España, Perú y Francia. Si bien gran parte de este desarrollo se ha basado en el cultivo de especies tradicionales, existe un enorme potencial para desarrollar riqueza en el país basado en las maderas nobles, basándose en el conocimiento técnico disponible, en los interesantes crecimientos registrados en el país, en el mercado insatisfecho de madera de alta calidad y valor, en el conjunto de especies de interés (elevada rentabilidad) que pueden cultivarse con éxito en Chile, y en la seriedad y prestigio del sector privado. Esta alternativa constituye una oportunidad para generar valor, para reducir la concentración silvícola, socioeconómica y geográfica de las plantaciones, y reducir el avance y controlar la aparición de nuevas plagas y enfermedades. “Tal como los países desarrollados, que han reorientado sus decisiones estratégicas hacia productos de mayor valor, Chile puede optar por enriquecer aún más su sector forestal, con significativos impactos económicos, sociales y ambientales”, puntualizó Verónica Loewe

Fuente: Lignum

Artículos relacionados