| Estadísticas polémicas: el jefe de Gabinete dio su respaldo |
Medirán 440 tipos de productos, la mitad de los actuales, y cambiará su incidencia en el índice
Fuente: La Nación
MISIONES (8/5/2008).- Se terminó el silencio. Después de casi un año y medio de maquillaje, que desató denuncias judiciales, cruces políticos, cuestionamientos de economistas y organismos internacionales, y sacó a la luz una fuerte interna gremial que terminó por consolidar la peor crisis en la historia del Indec, ayer se conocieron los lineamientos del nuevo índice de precios (IPC) elaborado por el Indec, que mantiene algunos de los vicios más criticados del actual, pero con el cual, de todos modos, el Gobierno espera desterrar las dudas sobre la veracidad de los datos oficiales. La presentación tuvo lugar en una jornada organizada por el Indec en el Hotel Sheraton, de Pilar. En los papeles, era un seminario internacional en el que se iban a discutir metodologías para medir la inflación. Eso ocurrió, pero, al final, se transformó en lo que casi todo el mundo presente preveía: el marco del anuncio oficial, cargado de ingredientes políticos, con el cual el Gobierno terminó por convalidar, finalmente, todo lo hecho en el Indec desde enero del año anterior. Bastan dos datos para corroborarlo: primero, la presentación del índice, que se realizó al cierre de la jornada, estuvo a cargo de Beatriz Paglieri, la actual directora de Indices de Precios de Consumo del instituto oficial, que fue presentada por la directora del organismo, Ana María Edwin. Ambas funcionarias formaron, junto con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el tridente que ejecutó los retoques a la medición de la inflación y la intervención del Indec. Tanto Edwin como Paglieri ensayaron una férrea defensa de su gestión. Además, el último y sorpresivo orador fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que agradeció la tarea de los trabajadores y elogió la reforma del índice. «Siento que después de un año de discusión estamos poniendo las cosas en orden, y quiero decir que, en materia de innovación, fuimos conservadores», dijo Fernández, en relación con el nuevo indicador, que despierta más dudas y críticas que elogios entre economistas (ver Pág. 3). Fernández avaló la reforma: dijo que corrige «distorsiones» del pasado, que pretende reflejar cómo varían los precios según el consumo de los argentinos, sin considerar los productos suntuarios, y que refleja las tendencias globales en cuanto a la elaboración de estadísticas. El Indec relevará una canasta más chica de productos y servicios. Serán 440 contra los 818 actuales. Esa canasta se actualizó según la información de la Encuesta Nacional del Gasto de los Hogares de 2004/2005. Así, se eliminan productos considerados de lujo, como los viajes al Caribe o rosas colombianas -ambos ejemplos los dio Fernández- o el servicio doméstico, por considerarlo un sueldo y no un precio, según la visión oficial. Se mantienen la medicina prepaga y la educación privada. El relevamiento de precios y el origen de la información, la crítica central que recae sobre el cálculo actual, se seguirá haciendo igual que hasta el momento. Se mantendrá la «coordinación y la recopilación de información» con otros organismos estatales, se revisarán las subas «aberrantes» y se controlará el procesamiento de la información. «No hay piloto automático. Los datos deben ser revisados y convalidados», sostuvo Paglieri. Justificó así los imprevistos cambios en el calendario de difusión. Se cambiará el peso que cada producto tiene en el índice (las llamadas «canastas móviles), para reflejar estacionalidades, las sustituciones de los consumidores y los cambios de hábito en el consumo. Paglieri no reveló qué ponderación inicial tendrá cada producto. Un equipo de analistas de consumo y mercado evaluará si hubo cambios de precios por un cambio en la calidad de los bienes, con el fin de no computar aumentos ante modificaciones en las características de los productos. Primer dato, en junio El jefe de Gabinete puntualizó que el nuevo índice abarcará el consumo de dos tercios de los argentinos y el 77% de los productos y servicios disponibles en el país. El primer dato oficial se conocerá en junio, aunque todavía no se decidió si se difundirán ambos indicadores o sólo el nuevo. Fernández reveló que el Indec mide los precios desde hace ocho meses con el nuevo sistema. No quiso responder qué inflación arrojó en ese tiempo. Minutos antes, y luego de la presentación de Paglieri, Edwin había dicho: «Hoy es un día muy importante para la Argentina y los argentinos. Estamos sincerando qué cosas se hicieron mal en el Indec, los incumplimientos que se daban en el organismo». Se refería, claro, a lo ocurrido antes de su ascenso a directora. La escuchaban, además de algunos trabajadores del organismo -todos del gremio UPCN, alineado con la cúpula y enfrentado con los trabajadores de ATE, que denuncia mes tras mes la manipulación de las estadísticas y que no estuvo presente en el encuentro-, integrantes de la Liga de Amas de Casa, alumnos y profesores de universidades y técnicos del exterior, invitados especialmente a la jornada. Paglieri coordinó el primer panel y cerró las discusiones técnicas con una presentación que giró sobre dos ejes: su gestión en el Indec y los lineamientos del nuevo índice de precios. La funcionaria, que se negó terminantemente a responder las preguntas de los periodistas en dos ocasiones, criticó la gestión de su predecesora, Graciela Bevacqua, desplazada en enero de 2007. Dijo que los datos para la elaboración del índice «no fueron correctamente validados», que se crearon distorsiones que elevaron la cifra final de inflación y que, incluso, había personas fallecidas que figuraban entre el personal involucrado en el cálculo de la inflación. «No hicimos ningún cambio metodológico hasta ahora», sostuvo Paglieri. Ese es el nombre con el que se conoce al texto que encierra la metodología de cálculo del IPC. Luego, se lanzó de lleno a explicar los lineamientos del nuevo índice, sobre los que no dio detalles. Por Rafael Mathus Ruiz De la Redacción de LA NACION




