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Con realidades distintas, los viveristas apuestan a crecer e invertir en calidad

Aseguran que los productores continúan forestando influenciados por la Ley 25.080

Con importantes logros, viveristas de la Mesopotamia avanzan en el permanente desafío de la mejora genética. Del mismo modo, empresarios del sector anunciaron inversiones para ampliar la capacidad productiva de sus viveros, en especial de plantines en tubetes. Sostienen como fundamental para el desarrollo del sector la continuidad y efectivo cumplimiento de la Ley 25.080. ARGENTINA (ABRIL 2008).- Pese a que a los empresarios viveristas de la región les ha tocado enfrentar situaciones disparejas, contando algunos con incrementos en la demanda, mientras que en otros casos la misma es estable o está en baja; en todos los casos consultados por Argentina Forestal.com para el presente informe especial, coinciden en que seguirán apostando a mejorar tanto en calidad genética como producción, además del crecimiento en capacidad de los viveros. Otro factor de gran incidencia al momento de preparar la producción para la presente campaña de plantación fue el notable incremento en los costos de los insumos, desde los plásticos y el flete, hasta los agroquímicos y fertilizantes, lo que llevó a que los viveros tengan que adaptarse, en muchos de los casos absorbiendo gran parte de estos aumentos, que de igual manera afectaron entre un 15 y 20% en el valor final del plantín. En la región el pino es la principal especie cultivada, y esto se refleja en la producción de los viveros, que en promedio destinan más del 80% a distintas variedades de Pinus taeda y P. elliottii; y el restante a eucaliptos, principalmente la especie grandis, y un porcentaje mucho menos a especies alternativas como eucaliptos híbridos y dunnii, grevillea, araucaria y toona. negrita/Influencia de la 25.080/negrita En el caso de empresas como Huagro SA (Corrientes) y Paul Forestal SRL (Entre Ríos), prácticamente el ciento por ciento de su producción, afirman, es adquirida por productores que forestan en el marco de la Ley 25.080 de Inversiones para Bosques Cultivados, en tanto que en el caso de Cham SH (Misiones), este año la producción destinada a forestadores acogidos a dicho régimen está en el orden del 40% del total de la capacidad del vivero. Al respecto, el socio gerente de Cham, Mario De León, explicó que “la ley de promoción obviamente que es una gran ayuda para cerrar los números, creo que los pequeños no forestarían si no existiera el subsidio, pero resulta que hoy aún estamos esperando cobrar planes del año 2001, a los valores de entonces que son de 500 pesos por hectárea, enfatizó el empresario, y añadió que “se trata de plantaciones que ya tuvieron su primer raleo, si es que aún existen y no fueron abandonadas. En la medida que el aporte económico no reintegrable de la 25.080 no se pague en tiempo y forma, no le sirve a nadie”. Es que en Misiones la situación forestal es muy diferente a la del resto del país, dado la gran cantidad de pequeños productores existentes, quienes plantan básicamente por la existencia del apoyo económico, mientras que en la mayoría del resto de las provincias se cuenta con grandes y medianos productores. Por su parte, el titular de Paul Forestal, Juan Paul, valorizó la existencia de la Ley de Inversiones para Bosques Cultivados, pero consideró que más importante aún es contar con reglas de juego claras. “La promoción influye favorablemente, pero es más importante la situación general del país y que no existan leyes restrictivas como la Ley de la Madera que desalientan inversiones en el sector”, sostuvo el empresario. Otra visión aporta Mariano Aguerre, presidente de Huagro SA, quien sostiene que dentro del sector se pueden encontrar dos grupos de actores bien diferenciados, el de las grandes empresas de capitales extranjeros y el de los pequeños y medianos forestadores. En el caso de las grandes empresas, Aguerre explicó que “forestan anualmente importantes superficies, independientemente del subsidio de la Ley 25.080, las cuales están integradas a un proyecto industrial, viéndose favorecidas principalmente por los beneficios de estabilidad fiscal y la devolución del IVA que establece dicha norma, aunque hasta la fecha los mismos no han sido operativamente lo que se esperaba, y es de suma importancia asegurarles a estas compañías que el país tiene una política forestal estable”. En el segundo de los casos, continuó, “ahí sí es claro que ven en esta Ley un incentivo importante para el desarrollo de la actividad, dado que de otra manera no destinarían parte de sus activos circulantes a la plantación de especies forestales debido a que el retorno del capital invertido sería a largo plazo”. “Entonces, para los pequeños y medianos productores es sumamente necesario que esta ley de promoción forestal permanezca vigente y que cumpla con los plazos establecidos”, exhortó. negrita/Tendencia positiva/negrita Para la empresa Huagro, la tendencia es positiva. Mariano Aguerre comentó que “en nuestro caso particular y con base en los resultados logrados en la campaña 2006/07, en la cual se vendió la totalidad de los plantines, tanto sea en tubetes como de raíz libre, las perspectivas para la campaña 2007/08 se presentan como muy buenas, considerando que al mes de diciembre de 2007 teníamos la totalidad de la producción en tubetes (3,5 millones de unidades) y la tercera parte de la de raíz libre (1,5 millones) reservada”. Asimismo, el empresario manifestó que durante los meses de enero y febrero “hemos seguido teniendo consultas sobre disponibilidad de plantines, debiendo transferir estos pedidos a otros viveros de la zona”; con este contexto es que están planificando “para marzo nuevas siembras, para cubrir la reposición de plantines que se da en los meses de octubre y noviembre y las plantaciones tardías”. “Sin embargo –continuó Aguerre- tenemos información de que en la zona de Misiones a los viveristas les ha costado colocar su producción, sobre todo los que producen a raíz libre, los que en algunos casos han tenido que tirar plantines para poder preparar la tierra para la campaña siguiente”. Al respecto consideró que “esta situación no creo que haya sido consecuencia de una menor demanda en la zona, sino que los productores ante una mayor oferta de plantines están empezando a buscar mejor material genético y calidad, además de mejores precios y servicios”. “Gran parte de nuestra producción ha tenido como destino a forestadores de Misiones, esto es debido a que han encontrado en nuestra empresa una muy buena relación precio/calidad, sin olvidarnos del servicio de traslado de plantines”, destacó el empresario. negrita/Demanda estable/negrita Para el viverista Juan Paul (Paul Forestal), la presente campaña tendrá una demanda similar a la anterior, “y nuestra producción es acorde a esa estimación”, afirmó, a la vez que indicó que las perspectivas para el año próximo son “además de la reposición de plantaciones que fueron cosechadas, el interés que existe en nuevos emprendimientos forestales, pero el incremento del costo de la tierra y algunas leyes provinciales (de Entre Ríos) poco felices desincentivan la actividad”. A esta situación, Paul agrega que otro factor que incide en forma negativa es el aumento de los costos de los insumos, lo cual también fue señalado por otros referentes del sector negrita/Disminución en la siembra/negrita En tanto que para el vivero Cham el panorama en Misiones es más complicado, en coincidencia también con las afirmaciones vertidas desde la Asociación Forestal Mesopotámica (Afome) –ver aparte-. “De acuerdo a lo que nos paso en el 2007, que empezamos con muy buenas perspectivas y después terminamos cerrando el año con sobrante de plantines, para esta campaña bajamos nuestras expectativas y hemos sembrado menos que el año anterior”, manifestó el socio-gerente, Mario De León. Al referirse a las expectativas para 2009, De León resaltó lo complejo de la situación de los viveristas, “en nuestra actividad estamos haciendo futurismo todos los años en los meses de agosto–septiembre nos preguntamos: ¿cuánto vamos a vender el siguiente año? Por lo tanto, ¿cuánto sembramos?”. En esa línea, enfatizó que “en el caso del pequeño productor forestal es un cliente muy sensible a la coyuntura económica, es decir, si están pagando los planes forestales –en el marco de la Ley 25.080 de Inversiones para Bosques Cultivados- se entusiasma y continúa forestando, o si tal vez vendió a buen precio un lote de pino, capaz que nuevamente lo reforeste”, pero si no, dejan de plantar, “mientras que en el caso de los grandes forestadores (industriales) tienen como la necesidad de forestar porque es la materia prima esencial para asegurarse el abastecimiento futuro”, y finalmente sostuvo que “en el caso de los medianos productores (forestadores de entre 20 y 50 hectáreas) están en una situación similar a los pequeños, sumándole a todo esto un tema no menor que es la Ley Bonasso”. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº52/cursiva

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