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“Conciencia verde” para un futuro más promisorio

La columna ambiental de ArgentinaForestal.com

El 15 de diciembre de 1972, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) -a través de la resolución N° 2994- decidió designar al 5 de junio como Día Mundial del Medio Ambiente, «con miras a hacer más profunda la conciencia universal de la necesidad de proteger y mejorar el medio ambiente». ARGENTINA (JUNIO 2007).- A 35 años de la resolución no mucho se ha hecho a nivel local, nacional o mundial. Sin embargo, algunas iniciativas -surgidas especialmente del campo educativo- como la firma de convenios entre universidades y ministerios, la construcción de plantas «amigables» con el medio ambiente, la creación de sitios web para crear «conciencia verde» o el dictado de talleres educativos mantienen intacta la esperanza de un futuro más promisorio. En ese marco, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires y la Dirección Nacional de Programas y Proyectos Especiales de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva inauguraron la primera planta automatizada para producir biodiésel en el país. El objetivo de este emprendimiento es promover y contribuir desde la universidad al desarrollo, producción, uso y difusión de combustibles que sean «amigables» con el medio ambiente. Este proyecto tiene previsto además producir biodiésel con distintas materias primas, incluyendo grasas y aceites vegetales no comestibles y desarrollar tecnologías para transferir a la industria. Según el último informe elaborado conjuntamente por la Fundación Vida Silvestre Argentina y el Fondo Mundial para la Naturaleza, el 60 por ciento del mapa energético de la Argentina está dominado por fuentes de energía contaminantes. Para revertir la situación e impulsar el uso de recursos no perjudiciales para el medio ambiente, un grupo voluntarios creó un sitio web para impulsar el cuidado del medio ambiente en nuestro país. En este sentido, el coordinador de Energiaslimpias.org, Sebastián Lastra, consideró que «con las grandes posibilidades que tiene nuestro país para desarrollar energías renovables, resulta incomprensible que permanezca ausente de semejante cambio». Consciente de las «múltiples barreras que aún impiden el uso masivo de nuevas tecnologías -dijo Lastra- trabajamos para acelerar el proceso de incorporación de las energías limpias». Otra de las iniciativas vinculadas íntimamente con el campo educativo tiene que ver con la apertura de la primera escuela agrotécnica de la Ciudad de Buenos Aires, que surgió para «apoyar un área considerada prioritaria en el país». Hace poco más de un mes la Fundación Temaikén abrió la inscripción para que las escuelas puedan aprender a conservar el medio ambiente. A través de una serie de talleres educativos, los chicos aprenderán a preservar la flora y fauna autóctona y asimilarán el respeto por el medio ambiente. Por último, el ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, y la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Romina Picolotti, firmaron un convenio para la creación de una mesa de coordinación de políticas de educación ambiental para la cuenca Matanza-Riachuelo. La iniciativa apunta a diseñar, desarrollar y evaluar políticas de educación ambiental que ofrezcan respuesta a la situación de crisis socioambiental que se vive en la zona. Todavía estamos a tiempo El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), reunido hace algunos días en la sede de la Comisión Económico-Social de la ONU en Bangkok (Tailandia), consideró que es viable reducir el deterioro del planeta a un costo relativamente bajo si se adoptaran sin demora una serie de medidas con miras a disminuir de manera categórica las emisiones de dióxido de carbono (principal agente productor del aumento de la temperatura atmosférica), antes de 2015. Algunas de las medidas propuestas incluyen el empleo de producción energética no contaminante (energía solar, eólica o geotérmica); la captura de la emisión de gases que contienen dióxido de carbono en las plantas industriales que emplean combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas); la limitación de las emisiones de gases por los vehículos afectados al transporte; el estímulo a las formas de transporte no motorizado, y el control de la deforestación, entre otras.

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