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Problemas de escala y financiamiento frenan las exportaciones a España de Pymes madereras del NEA

Entrevista a Gerardo Urchaga Rodríguez, presidente Dimara Puertas

El directivo de una de las principales empresas del rubro en España consideró que las posibilidades de intercambio comercial entre industriales de su país y proveedores argentinos son lejanas, “dado que en Argentina hay dos grandes problemas, uno es la falta de dimensión para poder abastecer a nuestro mercado, y la otra es la falta de financiación a una tasa accesible que permita a los empresarios poder crecer y desarrollarse”. ARGENTINA (26/3/2007).- En diálogo con Argentina Forestal.com, Gerardo Urchaga Rodríguez, presidente Dimara Puertas, explicó su visión y dejó algunos puntos de reflexión. ¿Cree que hay una limitación determinante para que se pueda avanzar en forma sistemática en la cooperación Argentina-España? En lo que he podido apreciar de Argentina hasta el momento en el sector de la madera es que tiene un doble problema, uno de dimensión y otro de financiación. El inconveniente de la dimensión es básica, dado que se debe tener en cuenta la demanda de materia prima y producción del mercado europeo, en el caso del sector que yo represento la empresa que menos produce está en el orden de las 1.500 puertas por día, con unas líneas de producción que nos obligan a mantener el nivel de productividad en forma permanente, sin podernos arriesgar a la falta de suministro de ningún tipo. Entonces entra a jugar la otra limitante. Entendemos que para que una empresa pueda desarrollarse necesita acceder al crédito, pero en Argentina encontramos una tasa de interés muy alta, y en esto es necesario que el Estado facilite los préstamos al sector, lo cual puede hacerlo fundamentalmente de dos maneras: subsidiando las tasas de interés para llegar una cifra realmente atractiva, y fomentado el asociativismo en formas como el cooperativismo, la sociedad laboral o los capitales de riesgo. ¿Los preocupa también los altibajos en los niveles de plantación? Si, por supuesto, es que los empresarios o productores argentinos no se pueden dar el lujo de plantar un año y otro no, eso significa baches a futuro que no puedes tener si quieres ser un proveedor en los mercados internacionales. Peor que no encontrar un mercado es tener uno y quemarlo. Por otra parte, veo que a los argentinos les hace falta ver un poco más que es lo que está demandando el mercado y, por sobre todo, tratar de anticiparse. Por ejemplo hoy vemos en Europa que la tendencia es la fabricación de casas económicas que, por lo tanto, tienen puertas huecas y de baja calidad, entonces es eso lo que producimos. Si Argentina quiere ser proveedor nuestro de madera, debe saber qué producimos para poder vendernos la madera adecuada, y que esta relación esté garantizada a mediano y largo plazo. ¿Esa tendencia se aprecia también en otros productos? Si, así como en nuestro rubro la demanda está dirigida a puertas de madera económicas, en el tema muebles pasa lo mismo en Europa, ahora el consumidor cambió la concepción en la adquisición de muebles, ya no lo ven como algo para toda la vida, sino como un producto que debe renovar cada cinco años, porque marca modas, tendencias. Por otro lado también encuentro que en Argentina hay un esfuerzo enorme y de bajo rendimiento, por ejemplo en los lugares que recorrimos de Chaco encontramos fabricantes que hacen puertas en forma artesanal, y demoran un día por puerta, cuyo precio final es igual al de nuestras puertas que son de baja calidad y que en una jornada fabricamos más de 1.500, y a eso hay que sumarle que nosotros ya las tenemos colocadas y que el fabricante argentino todavía tiene que buscar mercado, lo cual es muy complicado porque hoy la tendencia exige otro producto y no ese. ¿Y el mercado de paneles y tableros? En este sector si vemos un potencial enorme, incluso visto desde España nos cuesta ver la falta de aprovechamiento que existe en el Noreste argentino, hay aserraderos que generan mucha materia prima para la producción de tableros de madera aglomerada o MDF, faltan fábricas de elaboración de estos productos. En esto creo que puede haber una posibilidad interesante para intentar atraer capitales españoles que se instalen para aprovechar este recurso, más que Argentina no es un país que a nosotros nos de la imagen de inestabilidad o genere temores por la cuestión social. Nosotros estamos muy acostumbrados a un sistema de desarrollo integral del sector foresto-industrial, cuando vemos como en Argentina los aserraderos queman montañas de aserrín no lo podemos entender, para nosotros eso es oro puro, eso no tiene perdón de Dios, ni siquiera cuentan con plantas de generación de energía de biomasa. Pero, por otro lado, para desarrollar esta industria se necesitan créditos, y los empresarios argentinos están muy limitados porque las tasas son altísimas. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº40/cursiva

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