| La visión de SmartWood Argentina sobre el mercado de la certificación |
El ing. Ariel Zorrilla, representante para Argentina del Programa SmartWood de la Rainforest Alliance, detalló para ArgentinaForestal.com cuáles son cruciales a tener en cuenta por aquellos industriales que quieran certificar o decidan quedar fuera del mercado de certificación, “que no implica quedar fuera del mercado de productos forestales”, aclaró.
Fuente: Revista ArgentinaForestal.com Nº33
BUENOS AIRES (9/8/2006).- El ingeniero agrónomo Ariel Zorrilla, representante para Argentina del Programa SmartWood de la Rainforest Alliance, disertó sobre los “Aspectos Económicos de la Certificación Forestal”, detallando cuáles son cruciales a tener en cuenta por aquellos industriales que quieran certificar o decidan quedar fuera del mercado de certificación, “que no implica quedar fuera del mercado de productos forestales”, aclaró. La charla se realizó en el marco del Primer Seminario Mercosur de Certificación Forestal. SmartWood está acreditado por el Consejo de Manejo Forestal (FSC, por sus siglas en inglés) para evaluar y certificar Manejo Forestal y la Cadena de Custodia (CoC) en todo el mundo. En la disertación, Zorrilla explicó también sobre los costos directos e indirectos, característicos para esta región, en que incurre un productor forestal ante el proceso de certificación, el rango de precios que se observan en la zona y los beneficios de acogerse a Sistemas y obtener sellos ampliamente aceptados y con reconocimiento mundial comienzan principalmente porque hay una demanda, aunque todavía muchas personas se resistan a creer que es un factor importante para acceder a ciertos mercados”, indicó. “En Misiones, por ejemplo, si preguntamos por qué vendemos madera clear y no madera con nudos que viene de bosques sin tratamiento; la respuesta a esto es que simplemente es un requerimiento del comprador”, comentó. De esta manera, intentó demostrar que el industrial que decida ingresar al mercado de madera certificada logrará acceder a ciertos compradores con características particularmente atractivas, y que no tendría oportunidad de acceder si no tuviera productos certificados. “Para que un industrial decida implementar un sistema de certificación en su empresa, vemos que debe existir antes una “demanda de garantías” de parte de un mercado consumidor, ya sea en calidad de servicios, de productos, o de cuidados ambientales, este último, requisito que se ha potenciado mucho en los últimos años”, expresó. Por ejemplo, en calidad de productos, si se tiene un comprador que requiere una garantía que la calidad del producto es óptima, el industrial podría optar por implementar Normas ISO. Pero si el comprador lo que quiere es asegurarse que para fabricar “su mesa” no se destruyó un bosque, requerirá certificados de buen manejo de bosques, ya sean plantaciones o bosques nativos; por lo que se deberían adoptar sistemas como FSC, PEFC, CertFlor, CerFor, SFI, CSA, etcétera. negrita/¿Cuál sistema de certificación elegir?/negrita Partiendo de que el pulso del mercado marca el camino, existen sistemas o sellos ampliamente aceptados y con una considerable área de bosques certificados. “Hay sistemas con amplio reconocimiento del mercado; otros que además son apoyados por ONGs ambientalistas reconocidas (como el FSC); y también sistemas promocionados por gobiernos, que incluso ponen barreras para que se elija a determinado sistema, mecanismo que no comparto, porque creo que el consumidor tienen que tener la opción de elegir a quien comprar, no habría que poner barreras de este tipo, que son de opinión sobre todo”, opinó Zorrilla. ¿Cómo elige un industrial el sistema de certificación que le conviene implementar? En la opinión del profesional, es el mercado el que dice a cuál sistema conviene entrar, y si un empresario debe o no debe entrar. “Hay sistemas y sellos con mucha superficie certificada y gran aceptación a nivel mundial, entre los que se encuentra el FSC y el PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification schemes), pero es necesario entender bien cuales son los estándares de cada sistema”, recalcó. negrita/Inicio del proceso/negrita El inicio de un proceso de certificación comienza cuando: -El productor/empresa contacta a un certificador. -El certificador informa sobre los requisitos básicos. -El productor se decide a evaluar su manejo forestal y/o cadena de custodia. -El certificador provee de documentos al interesado. -Se realiza la evaluación de campo (para operaciones grandes, es interdisciplinaria y de varios días de duración). La línea base en bosques nativos (o también llamados bosques naturales) presenta algunos vacíos frecuentes con respecto a los estándares del sistema de Certificación FSC, como por ejemplo: •Operarios en condiciones laborales precarias (en cuanto a salarios y otros beneficios, seguridad e higiene, alimentación, carga horaria, etcétera). •Prácticamente no se aplica el Manejo de bajo impacto (caminos forestales, residuos, daños a árboles remanentes, etcétera). •Pobres o nulos Relevamientos de biodiversidad (fauna y flora). •Mapas generales y operativos muy básicos. •Falta de identificación de AVC (atributos de alto valor de conservación) de los bosques. •Baja a nula relación con el entorno (vecinos, centros de investigación, pueblos originarios, etcétera). •Poca a nula formalidad en cuestiones económicas (plan de negocios, costos, estudios de mercado, etcétera). •Ausencia de un Plan de Manejo Forestal. •Ausencia de monitoreos (de biodiversidad, de rendimientos, de impactos ambientales y sociales, etcétera). En tanto, en bosques implantados, los vacíos frecuentes con respecto a los estándares del sistema de Certificación FSC son: •Operarios en condiciones laborales precarias (salarios y otros beneficios, seguridad e higiene, alimentación, carga horaria, etc). •Baja aplicación del Manejo de bajo impacto (caminos forestales, residuos, daños a árboles remanentes, etc). •En algunas zonas es muy frecuente la conversión de bosques nativos a forestaciones. •Relevamientos de biodiversidad (fauna y flora) que podrían ser mejorados. •Mapas generales y operativos básicos. •Falta identificación de AVC (atributos de alto valor de conservación) de los bosques. •Baja a nula relación con el entorno (vecinos, centros de investigación, pueblos originarios, etc). •Poca formalidad en cuestiones económicas (plan de negocios, costos, estudios de mercado, etc). •Ausencia de un Plan de Manejo Forestal. •Ausencia de monitoreos (de biodiversidad, de rendimientos, de impactos ambientales y sociales, etc) Sobre estos “vacíos” con los que un certificador se encuentra en el sector, Zorrilla comentó que, “en el caso de los campamentos forestales, por lo general los encontramos en muy malas condiciones. Los sistemas de certificación son voluntarios, por lo tanto, al comprador no le interesa si interviene o no el Estado, si reciben ayuda para mejorar la situación de los trabajadores, o si actúa un ente regulador, le interesa que más allá del cumplimiento de la leyes, su vendedor cumpla con los estándares en los que él confía. Por lo tanto, el objetivo del industrial o propietario debe ser cumplir con los estándares del sistema de certificación elegido”. Además, reflexionó sobre el alto desconocimiento existente en el país sobre los atributos con valor para la conservación de los bosques, “pero la mayoría de estas cosas son vacíos dentro de las operaciones forestales en los bosques naturales. En bosques implantados yo considero que se presentan otras cuestiones que son similares, pero en distintas intensidades, y claramente se encuentran menos vacíosen términos generales, cuando el certificador visita una empresa interesada en certificar”, indicó. “Uno de los puntos de discusión interesantes que se está dando en la actualidad, es sobre la conversión de bosques naturales a plantaciones. Años atrás era un tema que no se discutía, pero hoy en día esto cambió, incluso sobre el uso de los pastizales de alto valor de conservación donde ya hay un estudio de organizaciones ambientalistas sobre Argentina, Uruguay y sur de Brasil, y estas conversiones pueden ser una limitante al momento de la certificación, ya que el FSC normalmente no certifica conversiones de estos ecosistemas”, comentó. subtitulo/Los costos de certificar/subtitulo Los costos de prepararse adecuadamente para certificar son generalmente más altos que el pago al Certificador. Por ejemplo, entre los costos indirectos se encuentra el poner en regla a los operarios; mejorar los inventarios forestales, los relevamientos de fauna, flora y monitoreos; mejorar la relación con las comunidades, vecinos, otros forestales; capacitar al personal; mejorar las medidas de seguridad (mejores motosierras, equipos, transporte, etcétera). El pago al Certificador es un costo directo, y los factores que afectan un Presupuesto de Certificación son: -la cantidad de profesionales que se ocupan en la evaluación formal; -días necesarios para cubrir el trabajo (campo y gabinete); -y la logística. También se considera el tamaño de la operación forestal; el margen de beneficio del Certificador; la membresía del FSC; y gastos administrativos del Certificador. En relación a los precios, el promedio mundial varía entre los 0,50 a 5 dólares/hectárea. Cuanto mayor el área bajo certificación, menor es el costo unitario. Además, hay alternativas para Unidades de Manejo Forestal (UMF) pequeñas: Certificación en Grupo/Certificación del Gerente Forestal. “La decisión de certificar debería surgir de un análisis costo/beneficio de pertenecer al sistema”, dijo Zorrilla. “Una empresa que conoce lo que le ofrece el mercado y está perdiendo la oportunidad de facturar por no estar certificada, no debería demorar en prepararse para certificar. Tampoco las empresas que buscan acceder a mercados más exigentes y con mejores precios”. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº33/cursiva



