| El gran cambio de la actividad forestal en Argentina |
El productor forestal cordobés Ennio Rudi realizó en Córdoba y San Luis seis proyectos forestales alternativos: plantaciones en médanos y en campos bajos. Son campos sin destino útil, en donde la forestación ayudaría al recupero de suelos. Rudi aseguró que es el productor agropecuario el que debe encarar la inserción forestal: “Lo tienen todo: espacios, infraestructura, herramientas, la capacidad de gerencia y necesidad de forestar”.
Fuente: Desarrollo Forestal (Mercados & Noticias)
BUENOS AIRES (JULIO 2006).- No tengo dudas de que el gran cambio de la actividad forestal en la Argentina vendrá de la mano del productor agropecuario. El mismo que en un decenio fue capaz de incorporar tecnología y gerenciamiento, logrando cinco cosechas récord, base y sustento de la recuperación económica del país. Millones de hectáreas destinadas a agricultura están hoy protegidas por el buen manejo, la cobertura superficial de la siembra directa, el aumento de la materia orgánica y una gigantesca recuperación y superación de la flora microbiana; la biodiversidad en el suelo vivo y la conservación del agua por su eficiente manejo que dan las técnicas utilizadas. Cultivar espacios forestales con fines productivos no requiere ni más ni menos tecnología y conocimientos que para hacer agricultura, implantar pasturas o manejar el nivel de fertilidad de los suelos, la densidad y genética de un rodeo de cría o el engorde eficiente de un lote de novillos. Lo que varía es el producto final y los tiempos de cosecha. El marco empresarial agropecuario lo tiene todo: los espacios para forestar, la infraestructura básica, gran parte de las herramientas, medios de transporte y de comunicaciones, riego, perforaciones y lo que es muy importante capacidad de gerencia y necesidad de forestar. Entonces, ¿porqué no entrar al negocio de la producción forestal? Pensando en la ausencia del productor agropecuario en la actividad forestal, he opinado más de una vez que “la vaca no nos dejó ver el bosque” y ahora, “que la soja nos tapó la ventana”. Quizás no tuvimos necesidad hasta ahora. Incorporar la actividad forestal a la empresa agrícola-ganadera Si tenemos en cuenta que, por lejos, la mayor parte de los bosques cultivados del país están en la Mesopotamia, con un primer polo de desarrollo que fue Misiones, que por su base de aserraderos dedicados a la producción de maderas nativas fue incorporando las plantaciones de maderas de ciclos rápidos. Si el productor agropecuario, tenedor de las tierras en el resto del país, incorpora el negocio forestal a su empresa, el desarrollo de la producción forestal será exponencial. Esta debería ser la ambiciosa meta de los extensionistas y de las asociaciones de productores. Son muy pocos los productores agropecuarios que no tienen, dentro de las tierras destinadas a explotación, pequeñas o grandes superficies comprometidas ya sea por degradación del suelo, por erosión hídrica o eólica, o napas freáticas que hay que deprimir, y que sin embargo son sitios excelentes para implantar una forestación. En muchos casos hay necesidad de eliminar los excesos hídricos, los efluentes de feed-lot, criaderos de cerdo, tambos, fábricas de productos lácteos. cursiva/Más información en Desarrollo Forestal de junio, año XV, número 146)/cursiva




