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El legislador expresa la necesidad de declarar “la emergencia forestal” en la provincia debido a la creciente devastación de nuestros bosques.
Fuente: Tucumán al Día
TUCUMAN (7/4/2006).- La deforestación y la degradación de las masas forestales constituye –en todo el planeta- una de las mayores amenazas para el equilibrio ecológico. En la Argentina, según la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, apenas quedan 33 millones de hectáreas forestales de las 106 millones que había a comienzos del siglo XX; nuestra provincia no se queda atrás en esta problemática. El proyecto de ley presentado por los legisladores Raúl Hadla y Alejandro Sangenis y que fuera aprobado por unanimidad en la última sesión del 27 de marzo ppddo., expresa la necesidad de declarar “la emergencia forestal” en la provincia debido a la creciente devastación de nuestros bosques. Como se sabe el sur de la provincia de Tucumán es la zona más afectada no sólo por la tala indiscriminada sino por la contaminación ambiental producto de la producción minera y azucarera. Así los departamentos más castigados son Chicligasta, Río Chico, Alberdi, toda la ladera oriental del Aconquija o zona del Pedemonte. Nuestra ley prevé, con la mencionada declaración, proteger las masas boscosas nativas, es decir, toda formación perteneciente a la flora provincial compuesta por especies arbóreas y arbustivas, las cuales son indispensables para el equilibrio ecológico y, en consecuencia, para la vida misma en la provincia. De acuerdo a la legislación aprobada se realizará un inventario forestal, es decir, estudios y relevamientos que permitan definir y delimitar con claridad las fronteras agropecuarias y las urbanas como las zonas de usos de recursos forestales nativos. En consecuencia se prevé establecer políticas con sanciones estrictas al incumplimiento de la normativa y la obligación de restaurar el daño causado al medio. Estas medidas conceden mayores atribuciones policiales y de control al poder ejecutivo para proteger nuestro patrimonio natural mediante multas y la obligación de resarcimiento por daño causado. Entre las consecuencias de la deforestación al ecosistema consideradas por la ley están: reducción de los nutrientes del suelo; erosión del mismo y, por lo tanto, inundaciones y sequías (tal como se expresa en la tragedia que vive hoy la ciudad de Tartagal en Salta, afectada por la exploraciones realizadas por las empresas petroleras); desequilibrios climáticos con elevado dióxido de carbono en la atmósfera; calentamiento global entre otras. Si a todo esto le sumamos otros factores que contaminan el ambiente asistimos a una reducción y pérdida de la biodiversidad. Por lo tanto la declaración de “emergencia forestal” expresa la necesidad de proteger la masa boscosa y con ello preservar nuestra calidad de vida, fomentando, también, planes de ordenamiento territorial como una explotación del suelo con criterios de sustentabilidad. El proyecto de ley aprobado, en consonancia con todo lo expresado, propicia acciones tendentes a frenar la actitud destructiva del medio que fue creciendo desde fines del siglo XIX a la actualidad debido no sólo al avance de la urbanización sino también a la expansión agrícola por la producción cañera, la soja y el citrus. Es por esto que en la actualidad ha desaparecido el 60 % del bosque tucumano,en cien años se destruyeron más 1.200.00 has. de bosques naturales. Sólo quedan 750.000 hectáreas de bosque, las cuales hay que preservarlas. Sabemos que de hecho la tercera parte del parque Sierra de San Javier está ya ocupada. ¿hasta cuándo vamos a permitir que esto continue?. Creemos que “el derecho al ambiente es un derecho que debe ser defendido por todos.” Por ello es necesario fomentar planes de ordenamiento territorial que preserven los bosques como así también lograr una explotación del suelo con criterios de sustentabilidad. Es fundamental embarcarnos en la tarea de construir una cultura que fomente el cuidado de nuestros bosques, porque ellos constituyen un motor de desarrollo o “una ventaja comparativa que debe ser aprovechada al máximo” . Al desforestar no sólo matamos de a poco el ambiente, la calidad de vida y nuestro patrimonio natural sino que ahogamos la poesía y el bienestar que los árboles suelen procurar. Quién en nuestra provincia no busca el refugio de los árboles en la inmensidad del cemento caliente del verano. Así como el árbol es necesario en la ciudad lo es también en formaciones montañosas y en otras zonas por constituir un “factor fundamental del equilibrio natural”. Un viejo proverbio dice: “no hemos heredado el mundo de nuestros padres, lo tomamos prestado de nuestros hijos”.- Legislador Dr. Alejandro Sangenis Movimiento Popular 3 Banderas




