| Mercosur adopta una política común de conservación |
Hay quienes la tachan de fracaso y otros que ven con esperanza la alianza de algunos países. Para Organizaciones como Greenpeace la Cumbre «es como un barco a la deriva, una pérdida de oportunidad para detener el deterioro en océanos y bosques». Sin embargo, hay quienes ponen su esperanza en alianzas como la del Mercado Común del Sur (Mercosur), que ha decidido trabajar bajo una estrategia conjunta.
Fuente: Ecoestrategia
Curitiba, Brasil, 3/04/2006, (Ecoestrategia-IPS).- La 8 ª Cumbre sobre Biodiversidad (CBD), que ha tenido lugar durante dos semanas en Curitiba (Brasil), pone hoy punto final. Greenpeace considera que sus resultados han sido un enorme fracaso, una oportunidad perdida para detener la pérdida de biodiversidad en los océanos y los bosques del planeta. Sin embargo, hay quienes ponen su esperanza en alianzas como la del Mercado Común del Sur (Mercosur), que ha decidido trabajar bajo una estrategia conjunta. «La Cumbre sobre Biodiversidad es como un barco a la deriva sin capitán que lo dirija»,- ha declarado Miguel ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace- «Han fracasado las negociaciones para trazar un camino para detener la biopiratería, dotar de financiación adicional a las áreas protegidas, establecer reservas marinas en aguas internacionales y prohibir las talas ilegales y el comercio vinculado a ellas.» El acceso a los recursos genéticos y el reparto equitativo de sus beneficios constituyeron el asunto más polémico que discutieron 3.600 delegados de 173 países en la mayor conferencia sobre diversidad biológica, realizada en esta ciudad del sur de Brasil. negrita/La polémica económica/negrita El gran el debate en la octava Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP-8) se centró en el acceso9 a los recursos genéticos y el reparto equitativo de sus recursos. Tal como se negocia un régimen internacional que regule el acceso y la distribución de beneficios «preveo hace muchos años que no resultará», dijo a IPS el economista Joseph Vogel, de la Universidad de Puerto Rico-Río Piedras, quien identificó «elementos de tragedia y comedia» en el proceso. Tanto los conocimientos tradicionales, cuyos poseedores pretenden beneficios, como los recursos genéticos «son información natural», y no reconocerlo conduce al fracaso, sentenció. Los bienes intangibles no permiten control físico, son materia de patentes, derechos de autor, secretos y marcas registradas, explicó. Pero en el caso de la biodiversidad y los conocimientos tradicionales «no cabe el monopolio, porque están dispersos en varios países» y en varias comunidades o etnias. Si un país o comunidad intenta negociar el acceso a sus recursos biológicos con perspectiva de ganancias «provocará una guerra de precios, pues la competencia en información siempre colapsa los precios», explicó. La industria de la biotecnología, obligada a responder a sus accionistas con utilidades, se aprovecharía de ese cuadro para bajar los precios al mínimo. La solución, propone Vogel, es convertir los conocimientos tradicionales en secretos comerciales, ya que se trata de defender derechos de propiedad intelectual, y constituir «carteles de biodiversidad» entre los países y comunidades que dispongan de una «información» determinada, como una planta con propiedades medicinales. Solo así podrán negociar razonablemente con la industria. Si un recurso genético negociado es endémico en toda la Amazonia, se deberá remunerar a los nueve países amazónicos, ejemplificó el economista, que sugiere una proporción de 15 por ciento como participación de los poseedores del material y del conocimiento, y no «la migaja de 0,5 por ciento» que algunos proponen. Faltan economistas en los debates del Convenio, y esa ausencia lo priva de aportes importantes, concluyó Vogel. Para Karen Nansen, de la no gubernamental Amigos de la Tierra en Uruguay, las negociaciones siguen la tendencia actual de privatización de los recursos naturales y biológicos, bajo la lógica del mercado y no de las exigencias ambientales o derechos de los pueblos. Ya se patentan organismos vivos, mientras semillas y agua pasan crecientemente al control o monopolio de las empresas transnacionales, e incluso la conservación de la biodiversidad se hace cada vez más en áreas privadas. Esa «mercantilización de la vida» se va imponiendo en las leyes nacionales a través de los tratados de libre comercio, acotó. El régimen de acceso y reparto de beneficios se incluye en esa «lógica de la propiedad intelectual», pero para los indígenas y comunidades locales «no es solución, sino privatización», según Nansen. En ese cuadro sombrío, la activista ve alguna esperanza en la «resistencia creativa» de la lucha ambiental y en movimientos como la red internacional Vía Campesina, para los que las semillas «son de los pueblos en beneficio de la humanidad». negrita/El acuerdo del Mercosur/negrita La estrategia común impulsa la implementación del Convenio sobre la Diversidad Biológica en los cuatro países; armonizar las legislaciones nacionales sobre biodiversidad, e incrementar el esfuerzo cooperativo para la conservación, el uso sustentable y el intercambio del conocimiento son algunos de los objetivos. El acuerdo, que fija 11 principios, siete objetivos y 20 directrices, profundiza la integración en la dirección deseada, señaló el ministro uruguayo de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Mariano Arana, luego de la reunión ministerial extraordinaria del bloque celebrada el 29 de marzo para hacer pública la Estrategia de Biodiversidad del Mercosur. Su colega brasileña, Marina Silva, destacó la «sinergia» que ayudará a los cuatro países (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) a cumplir las metas fijadas por el Convenio para 2010, principalmente reducir la pérdida de biodiversidad en el mundo. Los ministros ambientales del bloque «ya lograron muchos avances institucionales» en su colaboración mutua, con reuniones regulares hace varios años, pero este es «un producto concreto» con repercusiones casi inmediatas en cada país, dijo a IPS Cristina Montenegro, coordinadora en Brasil de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). El próximo paso, dentro de 90 días, será la aprobación de un protocolo vinculante, es decir con medidas obligatorias, para establecer planes de acción nacionales de aplicación de las directrices aprobadas, anunció. Como ejemplo de efecto sinérgico, Montenegro apuntó la idea de un proyecto conjunto que requeriría financiación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, en siglas inglesas, administrado por el Banco Mundial) destinado a la conservación y uso sustentable de la Pampa, «el único sistema común de los cuatro países» del bloque. La estrategia común, que estimula la concertación y coordinación de acciones, contribuirá a superar diversos conflictos ambientales que surgieron entre los países del bloque, señalaron Montenegro y Paulo Kageyama, director del Programa brasileño de Conservación de Biodiversidad en el Ministerio de Medio Ambiente. El caso más reciente es la reacción argentina a dos plantas de celulosa en vías de construcción en el lado uruguayo del fronterizo río Uruguay. Dos puentes entre los dos países estuvieron cerrados más de seis semanas por manifestantes argentinos hasta que se acordó este mes una tregua de 90 días para solucionar el conflicto. negrita/Temas por resolver/negrita Aunque la presidenta de la CBD, la ministra de Medio Ambiente brasileña Marina Silva, abrió la Conferencia pidiendo una legislación contra la biopiratería, Australia, Nueva Zelanda y Canadá han impedido que se establecieran plazos firmes para las negociaciones. Lo único que se consigue con esto es que las empresas farmacéuticas y de biotecnología ganen tiempo para asegurar sus patentes sobre la vida bajo el régimen de la OMC. En la anterior cumbre, los estados firmantes del Convenio acordaron establecer una red global de áreas protegidas con el fin de proteger la vida en la tierra y evitar la explotación industrial de la biodiversidad del planeta a expensas de las futuras generaciones. Los países ricos prometieron asignar fondos para establecer dicha red. «Esta conferencia ha quedado eclipsada por el anuncio de que EE.UU, el mayor contribuyente al Fondo para la Biodiversidad de la CBD, va a reducir sus contribuciones a la mitad»,- ha añadido Miguel Ángel Soto- «Hace cuatro años los líderes del mundo se comprometieron a asegurar la defensa de la vida en la tierra para 2010. Hay muchos planes y programas en marcha, pero el apoyo financiero nunca llega a los países pobres que necesitan proteger su biodiversidad». Al comienzo de la Cumbre, Greenpeace presentó una propuesta de protección de los últimos bosques primarios del planeta y las áreas marinas más sensibles, con los que pretendían convencer a los gobiernos para que pasaran a la acción. Sin embargo, los políticos han hecho oídos sordos a la propuesta de la organización. La Cumbre tampoco ha sido capaz de encontrar soluciones a un asunto vital para todos los países: el fin de actividades pesqueras y forestales ilegales o destructivas. «La necesidad de una moratoria en la pesca de arrastre de profundidad en aguas internacionales está siendo bloqueada por unos pocos países que anteponen sus intereses económicos a la protección de la biodiversidad marina», ha declarado Sebastián Losada, responsable de Océanos de Greenpeace. Entre los escasos logros de la CBD hay que mencionar el mantenimiento de la moratoria a la tecnología denominada «Terminator», la experimentación con semillas modificadas genéticamente y estériles que evitan que los agricultores puedan guardar las semillas para ser plantadas de nuevo al año siguiente. Esta decisión ha sido posible pese a la oposición de Australia, Canada y Nueva Zelanda, la punta de lanza del Gobierno de los EE.UU. durante esta Conferencia, y el fuerte lobby de las compañías trasnacionales de la biotecnología. Las semillas «terminator» son consideradas por los movimientos sociales como una auténtica arma de destrucción masiva y una amenaza para la soberanía alimentaría de los pueblos y naciones del planeta.


