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Braier: “La contaminación no es un problema ajeno a nosotros”

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El Licenciado en Economía y consultor del sector foresto industrial, Gustavo Braier, se refirió también a la problemática surgida con la instalación de las papeleras en Uruguay aunque su disertación fue menos técnico puesto que giró en torno a los problemas surgidos con las informaciones que circulan en los medios y entre la gente común.

Por Sandro Maidana, enviado especial para ArgentinaForestal.com

Armstrong, Santa Fe. (Enviado especial) El Licenciado en Economía y consultor del sector foresto industrial, Gustavo Braier, se refirió también a la problemática surgida con la instalación de las papeleras en Uruguay aunque su disertación fue menos técnico puesto que giró en torno a los problemas surgidos con las informaciones que circulan en los medios y entre la gente común. “Es obvio que si a mi me dicen que con la instalación de las papeleras me voy a morir no voy a dudar en subirme al puente”, ironizó Braier al comenzar su charla denominada «Las papeleras del Uruguay» ¿Un problema de liderazgo e información? ¿O un problema ecológico? dictada el viernes por la tarde en la Sala de Conferencias Institucional de Feriagro. A lo que automáticamente agregó: “Esto es una cuestión de laboratorios y análisis y no de opiniones o de fuerzas dialécticas”. No obstante, reconoció que la contaminación de la industria en la actividad humana “existe” y que “baja con los años”, pero que no se trata de un problema “absolutamente ajeno a nosotros y que producen otros – que son los malos y nosotros los buenos-, sino que formamos parte de un proceso general consumiendo el papel, usándolo, por ejemplo”. Para Braier el hecho de que haya contaminación no significa que la planta envenene, “la planta no envenena”. De hecho, el mundo “está lleno de plantas de celulosas y de papel. Sin ir muy lejos, en la Argentina hay plantas que tienen muchos años de antigüedad y que están localizadas muy cerca de grandes centros urbanos. De ninguna manera la contaminación que están teniendo hoy las plantas hacen que el mundo deje de ser sostenible o que vaya hacia su destrucción. El mundo puede seguir funcionando con el nivel de contaminación que estamos dando los seres humanos hoy”, dijo. “El hecho de que se esté produciendo pulpa en una región determinada no le impide a esa comunidad realizar otras actividades; se puede sin ningún problema, incluso desde el punto de vista de producción orgánica también es posible. Mucho menos, imposibilita la actividad turística porque la historia de olores que tenía la industria celulósica se fue corrigiendo por la presión y la investigación, porque la técnica permitió que los olores disminuyeran. Pero además la asociación entre desarrollo industrial y la calidad de vida es muy clara. La esperanza de vida de los países industrializados es mucho mayor que los países pocos industrializados, esto es una norma general. Claro hay contaminación pero también hay mayor bienestar. Entonces, la contaminación no es un problema ajeno, nosotros somos muchos humanos sobre el planeta y contaminamos en forma consecuente, porque consumimos los bienes industriales”, subrayó. El graduado en Maestría en Economía Forestal en la Universidad de Toronto, Canadá, cuestionó la veracidad de las opiniones y las informaciones negativas que se difunden sobre las papeleras y atribuyó a esos mensajes las causales de las reacciones de la gente que protesta en los pasos fronterizos entre ambos países. “Qué pasa si después resulta que la información que está circulando no es real, cómo hacemos para decirles a la gente que nos equivocamos, que los efectos son más suave, cómo hacemos para bajarle a la gente –que mantienen cortado el paso por los viaductos que unen Argentina y Uruguay- que se baje del puente”, se preguntó. Otros de los problemas que mencionó Braier es el de liderazgo referido sobre cuál es el discurso que le llega a la gente. “Tenemos a la prensa que divulga en Argentina información contrarias a las plantas; y en Uruguay toda la prensa, mayoritariamente, divulga información a favor de ellas. Pero los profesionales del sector no pudimos decir lo que pensamos. Nosotros tenemos pocas oportunidades como para plantear nuestra postura”, sostuvo. El especialista reiteró en varios pasajes de su disertación que la contaminación no es el problema de fondo en esta cuestión bilateral ni es un planteo ajeno a los argentinos. “La industria contamina en tanto y en cuanto nos provee elementos para que nosotros consumamos, y nosotros al consumirlos también generamos contaminación. Es decir que la contaminación es un problema propio, y en última instancia esta no constituye en fondo de la cuestión, acá hay un problema de liderazgo”. En otro tramo de su discurso, Braier hizo un breve repaso histórico sobre la realidad de la Argentina y, fundamentalmente, de Misiones vinculando a las fábricas instaladas aquí con el desarrollo económico de la región. En ese sentido, recordó que en país convive con las papeleras hace más de dos décadas. En 1982, dijo, se instaló la plana de Alto Paraná SA, en Puerto Esperanza, a 60 kilómetros de las Cataratas del Iguazú. “De 1982 a 1992 se blanqueaba con cloro gaseoso, era lo que común de esa época. Después se detectó que eso traía problemas, detectaron que había solución y se aplicó la solución: ahora es ECF. Es decir que se ha mejorado la situación”. Según su dichos, en esos diez años se multiplicó “varias veces” el Producto Bruto Interno de Misiones, se agregó un cluster de madera, el turismo en las Cataratas y en otras localidades no disminuyó, “al contrario, creció”; el valor de la tierra también aumentó, y hasta donde se sabe “no hay información sobre aumento de cáncer relacionada con la actividad industrial de este tipo en el mundo –como se asegura en la página web noalaspapeleras.com.ar-; la tasa de mortalidad infantil en la provincia disminuyó: comparemos lo que es Misiones hoy después del desarrollo foresto industrial que tuvo con Chaco o con Corrientes en sus indicadores sociales que son provincias que podrían haber tenido desarrollo forestal y no lo tuvieron”. “Entonces se logra el desarrollo de las economías regionales y se evita que todos se vayan para Buenos Aires. Hoy Misiones es un importante polo de desarrollo foresto industrial y tiene una de las tasas de desocupación más bajas del país”, aseguró Braier.

Por Sandro Maidana, enviado especial para ArgentinaForestal.com

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