Greenpeace ratificó que es posible producir papel sin contaminar y anticipo que insistirá con su propuesta ante Uruguay y Argentina

Contrapropuesta técnica para plantas celulósicas

La organización reclama estándares tecnológicos más altos y que ambos países definan criterios de escala e inserción de esta industria en ambos países. El trabajo, denominado “El Futuro de la Producción de Celulosa y las técnicas de producción más favorables para el medio ambiente”, fue presentado por el director político de Greenpeace Cono Sur, Juan Carlos Villalonga. MONTEVIDEO (19 de febrero de 2006).- Greenpeace presentó la semana pasada su contrapropuesta técnica para la producción de pasta celulósica en la región y anticipó que, el próximo lunes, elevará sus recomendaciones a los gobiernos del Uruguay y la Argentina. La contrapropuesta técnica de Greenpeace (un documento de 50 páginas disponible en internet en: http://www.greenpeace.org.ar/media/informes/4898.pdf) reafirma la necesidad de que las plantas utilicen tecnología libre de cloro (TCF) y circuitos cerrados de efluentes para evitar el vertido de sustancias tóxicas a los cauces de agua. El trabajo, denominado “El Futuro de la Producción de Celulosa y las técnicas de producción más favorables para el medio ambiente”, fue presentado esta tarde en Montevideo por el director político de Greenpeace Cono Sur, Juan Carlos Villalonga. “La industria del papel se ubica al tope del ranking en materia de uso de recursos naturales y generación de contaminantes, todo para fabricar un producto que es usualmente descartado inmediatamente. El papel alcanza cerca del 40 por ciento del total de los residuos sólidos urbanos en algunos países industrializados”, explicó Villalonga en su exposición. Entre las principales amenazas que la industria presenta para el medio ambiente, Villalonga señaló “la demanda de tierras para plantaciones, el uso intensivo de recursos de agua, los volúmenes de descargas líquidas, sus emisiones gaseosas y residuos sólidos”. “Uruguay y Argentina enfrentan el desafío de estar hoy en la frontera de la expansión de esta industria para alimentar de pulpa celulosa a los mercados globales, principalmente en los países industrializados, donde el consumo continúa creciendo de manera desenfrenada”, sostuvo Villalonga. No obstante, Greenpeace considera que “el papel resulta esencial para la vida moderna, tanto para las denominadas industrias culturales y permitir la transmisión de conocimientos e información, como para diversas otras actividades. Por eso es imprescindible transformar a esta industria en una actividad sustentable. Es necesario que desde la obtención de sus materias primas (fibras vegetales y reciclado), sus procesos industriales y los criterios de consumo, sean profundamente revisados en sus métodos, tecnologías y escalas”. Greenpeace reiteró que es necesario que la Argentina y el Uruguay asuman criterios de sustentabilidad para “el desarrollo de la industria del papel, teniendo en cuenta la capacidad de producir sustentablemente materia primas, un uso adecuado de nuestros cursos de agua, la adopción de las escalas y procesos industriales más apropiados y consolidar un mercado de productos ambientalmente sanos”. En relación con las soluciones tecnológicas, la propuesta de Greenpeace incluye la adopción de un sistema de producción sin cloro (TCF, por sus siglas en inglés) y rechazó los argumentos esgrimidos por la industria para defender la utilización de procesos que incluyen cloro (ECF, por sus siglas en inglés) “El simple hecho de que las dioxinas estén a un nivel ‘no detectable’, no significa que no existan o que no puedan bio-acumularse a niveles peligrosos para el ser humano. El uso de dióxido de cloro crea cloroformo y dioxinas. El dióxido de cloro es explosivo, emite un gas cloro venenoso y deja residuos organoclorados en el lodo de la planta”, destacó Villalonga. Además, la propuesta de Greenpeace, descalifica el argumento preferido de la industria, que sostiene que con las tecnologías libres de cloro no es posible producir papel de primera calidad: “estas críticas se basan en evaluaciones hechas a las primeras pulpas TCF. Actualmente, las plantas TCF venden papel con resistencia al desgarro y a la tracción y con longitud de rotura similares a las obtenidas por plantas que usan métodos de blanqueo con cloro”. “Hay plantas en Europa, Canadá y Estados Unidos que están produciendo pulpas que alcanzan un nivel de brillo total (más del 85% ISO). Este nivel coincide con el nivel usual de 85-87% de brillo de la mayor parte de la pulpa Kraft, obtenida a través del proceso ECF” Greenpeace consideró también que “las plantas del futuro deberán ser de “circuito cerrado” y no emitirán efluentes a las vías acuáticas. Algunas plantas TCF europeas están probando sistemas de circuito cerrado. Las plantas ECF se enfrentan a barreras mucho más significativas porque tienen compuestos clorados en sus efluentes y el lodo corroe sus cañerías y sus calderas de recuperación, lo cuál les implica que tengan que destinar elevadas sumas en reparaciones”. NOTAS AL EDITOR El “Plan de Producción Limpia para el Sector Papel” que Greenpeace propone debería incluir los siguientes puntos • Eliminación del cloro en el blanqueo. • Extender el proceso de cocción y realizar el proceso de delignificación con oxígeno. • Eliminar totalmente los efluentes de las plantas de pasta y papel. • Aumentar el porcentaje de papel que es reciclado y el contenido de papel reciclado post-consumo en los papeles a la venta. • Establecer líneas de crédito blandas para la eliminación de los efluentes de las industrias del sector y la promoción y crecimiento de las empresas de reciclado. • Exigir la explotación sostenible de los recursos forestales. • Tanto las plantas industriales como plantaciones forestales, deben estar sujetas a la aprobación de las comunidades que se verán afectadas por tales emprendimientos y deben ser estudiados sus impactos ambientales y socioeconómicos.

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