| Conflicto por la construcción de plantas de celulosa en Uruguay |
En una entrevista publicada por “La Nación”, el mandatario entrerriano, Jorge Busti, admitió que los cortes en los accesos vehiculares a Uruguay tuvieron un efecto negativo, que exacerbaron el nacionalismo, lo que permitió a Uruguay llevar a ese terreno la discusión técnica. El gobernador considera que si bien no se puede detener la instalación de las papeleras, «se podría acordar para que funcionen sin impacto ambiental».
Fuente: La Gaceta
Buenos Aires (23/1/2006).- El gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, sostiene que los cortes de ruta en su provincia para protestar contra la instalación de dos papeleras en Uruguay tuvieron consecuencias negativas. Pero defendió la metodología, porque estima que es la única forma de llamar la atención sobre el conflicto. Busti rechazó que los bloqueos a los tres puentes fronterizos que comunican Entre Ríos con Uruguay impliquen afectar al Mercosur y reclamó que en la Argentina exista más conciencia nacional, porque la contaminación va a llegar al Río de la Plata. Como parte de la estrategia de rechazo a la instalación de las papeleras uruguayas -de las empresas Botnia y Ence-, organizaciones ambientalistas y de vecinos vienen realizando cortes de rutas en los puentes binacionales. En una entrevista publicada por “La Nación”, el mandatario entrerriano admitió que los cortes en los accesos vehiculares a Uruguay tuvieron un efecto negativo, que exacerbaron el nacionalismo, lo que permitió a Uruguay llevar a ese terreno la discusión técnica. El gobernador considera que si bien no se puede detener la instalación de las papeleras, se podría acordar para que funcionen sin impacto ambiental. “Los dos países deberían conformar una comisión a fin de establecer las normas de producción para las dos papeleras y para las tres que hay en Argentina: dos en Misiones y una en Santa Fe”, puntualizó. Busti considera que en Uruguay hay una posición muy cerrada. Remarcó: “si bien el acuerdo para instalar las fábricas ya estaba cerrado antes de la asunción del gobierno de Tabaré Vázquez, tienen un complejo por ser el primer gobierno de izquierda de Uruguay y temen quedar como marxistas retrógrados”. (Télam-DyN)




