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Expertos discutieron sobre potencial del sector forestal para introducir Mecanismos de Desarrollo Limpio

En el marco del Protocolo de Kioto

Reunidos en Valdivia, Chile, en un seminario internacional organizado por el Instituto Forestal de Chile (Infor), analizaron las perspectivas del negocio de la venta de bonos de carbono países de Sudamérica. Además, evaluaron los escenarios para la economía mundial que implica el cambio climático global.

Fuente: Lignum

CHILE (13/1/2006).- En apariencia, el sector forestal de nuestro país y Sudamérica tiene un gran potencial vender bonos de carbono a países industrializados que requieren reducir la emisión de sus gases de efecto invernadero -principalmente dióxido de Carbono (CO2)-, si tomamos en cuenta las extensas superficies de bosques que existen en la región. Sólo en Chile, por ejemplo, existen más de 15 millones de hectáreas. Pero lo cierto es que el sector no tendrá un camino fácil y deberá trabajar mucho si quiere obtener buenos dividendos de las oportunidades que se otorga el Protocolo de Kioto, según opinan expertos nacionales y de países como Uruguay, Japón, Italia, España, Perú y Argentina que se reunieron ayer y el miércoles en el seminario “Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) en la Actividad Forestal”, organizado por el Instituto de Investigación Forestal (Infor) del Ministerio de Agricultura. La realidad indica que desde que se formalizó en febrero del año pasado el Protocolo de Kioto y se dispuso de los MDL para que los países industrializados puedan financiar proyectos para reducir sus emisiones a cambio de certificados de bonos de carbono, entre otras metodologías, se han aprobado en el mundo apenas 28 metodologías. Y de ellas, sólo una pertenece al sector forestal, mientras que otras nueve han sido rechazadas, según señaló en su charla el consultor en Cambio Climático y Desarrollo Eduardo Sanhueza. Otro punto que hace que el panorama de este negocio no sea tan beneficioso aún para el sector forestal reside en que el período 2008-2012 (primera etapa de compromisos de los MDL) se limitará a proyectos de forestación y reforestación de nuevas superficies adicionales, advirtió Sanhueza. También se debe tomar en cuenta que para la participación de proyectos forestales, las reducciones de las emisiones de gases se limita al 1% de las emisiones del país en 1990, multiplicado por cinco. Ello constituye una restricción que no se aplica a los demás sectores productivos que están facultados para postular sus metodologías. Pero también hay visiones optimistas respecto del papel que puede jugar el sector forestal de nuestro país en los MDL, como la del director nacional de Infor, Roberto Ipinza. En su opinión, “aquí hay una puerta abierta para que los inversionistas forestales más innovadores se atrevan y hagan negocios. Queremos que el país saque partido del potencial que los bosques chilenos tienen en el mercado internacional del carbono, y que por desconocimiento sus propietarios, pequeños y grandes, no están aprovechando”. De un modo similar opina el director del Centro de Agricultura y Medio Ambiente de la Universidad de Chile, Fernando Santibáñez, quien sostuvo que “el sector forestal puede hacer bastante. Indudablemente que no podemos modificar las tendencias climáticas globales mundiales, pero la forestación de extensas áreas, especialmente de la precordillera, pueden ayudar muchísimo a prevenir desastres naturales y atenuar los cambios climáticos”. Añadió que una de las ventajas de Chile para llevar a cabo proyectos de MDL es “que además de tener áreas para desarrollarlos, nos hemos transformado en un país confiable y la base de la negociación del carbono del futuro es la confiabilidad que dan los proyectos. Así se ha visto en las primeras transacciones mundiales, donde los compradores se van a los países donde hay seriedad, donde las instituciones funcionan, donde hay garantías de que el proyecto no va a fallar. Y Chile tiene esas condiciones, además de las naturales”. Según Dieter Schone, representante de FAO Italia, también hay que estar optimistas respecto de lo que pueden hacer otros países de Sudamérica en la mitigación de los gases de efecto invernadero. “Por lo que he visto en las exposiciones de los países participantes (Argentina, Uruguay, Paraguay, Perú y Colombia) tenemos que ser optimistas, pues hay mucha creatividad”, puntualizó. En el caso de Chile, el Infor lidera dos proyectos forestales –en conjunto con Indap y Conaf- que se enmarcan en los MDL: uno en la X Región y otro en la XI. Ambos apuntan a la creación de sumideros de carbono mediante la forestación de seis mil hectáreas de suelos degradados en cada región, con la participación de pequeños propietarios campesinos, lo que implicará para ellos una mejora en sus condiciones socioeconómicas. Cambio climático Asimismo, durante el seminario los expositores dieron cuenta de cómo está influyendo al planeta el cambio climático global y qué se puede esperar para este siglo. Al respecto, Jorge Carrasco, de la Dirección Meteorológica de Chile, dijo que la temperatura aumentó el siglo XX entre 0,6 y 0,7 grados Celsius, principalmente por causas antropogénicas. Lo anterior, explicó, ha tenido como consecuencias una disminución en los días fríos y un aumento de los días cálidos; un incremento de entre un 5% y un 10% de las precipitaciones en el Hemisferio Norte; un aumento de la intensidad y frecuencia de las sequías en algunas regiones; un aumento del nivel medio del mar de 1 a 2 milímetros anuales; y una mayor frecuencia, persistencia e intensificación del fenómeno de El Niño en los últimos 20 a 30 años, respecto de los cien años anteriores, entre otros cambios. En relación con el descenso de las precipitaciones, precisó que ello también es observable en nuestro país durante el último siglo, si bien desde 1974 se ha notado una recuperación. “Esto se explica por el hecho de que ha habido siete eventos de El Niño, lo que podría explicar que haya un resultado positivo (en las dos décadas pasadas), pero lo cierto es que las precipitaciones han bajado”, señaló. Asimismo, sostuvo que el cambio climático no es sólo un problema medioambiental, sino además de desarrollo sostenible, puesto que impacta en los sistemas humanos y naturales afectando los recursos de agua y alimentos, los ecosistemas y su diversidad biológica, y también la salud humana. En su discurso de bienvenida a los asistentes al seminario, Roberto Ipinza dijo también que para este siglo se espera que estos problemas se acentúen, pues se prevé que la temperatura del planeta aumente en 2°C. Fernando Santibáñez, en tanto, indicó que esto provocará que “en las zonas secas del mundo se intensifique la aridez, mientras que lloverá más en las zonas lluviosas. Se van a acentuar los contrastes entre los climas del mundo”. Ipinza indicó además que cada año la utilización de combustibles fósiles arroja globalmente al espacio unos 6 mil millones de toneladas de anhídrido carbónico o equivalente. “Al ritmo actual, estas emisiones aumentarán un 60%. Los captores naturales de CO2 son los océanos, el suelo, y los bosques, los cuales pueden verse saturados por esos excedentes”. Eduardo Sanhueza, en tanto, expresó que si bien los países en vías de desarrollo no son responsables de las emisiones históricas que han conducido a la concentración actual de gases de efecto invernadero en la atmósfera, “en 15 años más podríamos llegar al mismo nivel de emisiones que los países industrializados”. Jorge Urrutia, chairman del seminario y director de Infor en la Región de los Lagos, indicó que el cambio climático no sólo se soluciona creando mercados para la venta de bonos de carbono, pues existe por delante un desafío de generar proyectos mitigadores que permitan reducir la deforestación, de donde proviene el 25% de las emisiones antrópicas de dióxido de carbono y otros gases. El seminario, que cuenta con el apoyo de la División de Recursos Forestales de la Organización de las Naciones Unidas Para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y con el patrocinio de la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal (Iufro), y la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA), culmina hoy con una visita al predio Las Palmas de la Universidad Austral de Chile. Más información en la próxima edición de revista Lignum.

Fuente: Lignum

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