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La solución pasa por la eficiencia

Estrategias para crecer en el mercado internacional de la madera

En el largo plazo, el escenario de la industria forestal será más complejo; el horizonte es de estabilidad y de baja en el tipo de cambio, y de escasez de la disponibilidad de materia prima, por falta de la misma o por concentración en la producción. “El mercado estadounidense demanda producción en escala, por lo tanto, lograr que productores consigan armar fusiones -que permitan instalación asociada de industrias de escala-, y lograr armar cuencas de abastecimiento conjuntas y con contratos de provisión de largo plazo, es el desafío”, advierten los especialistas.

Fuente: Revista ArgentinaForestal.com Nº23

BUENOS AIRES (OCTUBRE 2005).- La industria forestal de Misiones y Corrientes comenzó un período de recuperación en el año 2002, y continuó muy dinámica durante el 2003. Un tipo de cambio alto permitió que se revirtiera una situación depresiva que se arrastraba desde 1998, e hizo eclosión a fines del 2001. El tipo de cambio vigente permitió que el sector forestal se recuperara, aún con precios internacionales bajos en las principales manufacturas (molduras y otros productos relacionados). El primer semestre del 2004 fue excepcional en relación a los precios. Dicho nivel de precios dinamizó aún más el sector, y le permitió mantener un adecuado equilibrio con la oferta en el mercado doméstico. Cabe aclarar que ciertas expectativas de escasez de madera se tradujeron en buenos precios y condiciones de pago favorables. negrita/Cambios del mercado/negrita Repentinamente a partir de junio del 2004, la situación cambió: los precios de blank empezaron a caer, hasta alcanzar en octubre los precios históricos, y no recuperaron valor desde ese momento, frente a la esperanza de los productores de que esta situación cambiara. Este escenario dio origen a otro problema: las buenas condiciones del mercado hicieron que los industriales pudieran pagar los precios que les exigían los abastecedores de materia prima. Pero la baja antes referida no se trasladó a los insumos, y se creó así una importante suba de costos, por el fuerte peso que tiene la madera en la fabricación de estos productos. ¿Cómo fue el año 2004 en América del Norte? Realmente para la madera fue un buen año, el consumo de madera creció un 8 por ciento, la industria maderera creció un 7 por ciento. Por otra parte, como Canadá no tiene entrada libre al mercado de Estados Unidos y su moneda se endureció frente al dólar, esto se tradujo en un aumento de precios de la madera, espectacular en el caso de molduras y más moderado en los otros tipos de madera. ¿Es mala la situación de los precios internacionales hoy? En nuestra opinión, no. Entre 2004 y 2005, las maderas que exportaba Argentina, como el APG, subió de u$s 140/m3 a u$s 200/m3; Fencing también subió. La madera estructural, un nuevo producto de Misiones comercializado sólo por Alto Paraná SA -empresa que posee el sello que la certifica-, ha subido de u$s 350/mbf a u$s 420/mbf en el mismo período. Los blanks, si bien bajaron, se encuentran en un nivel semejante al promedio histórico. Internamente lo que ocurre, a nuestro entender, es que al producirse una baja en el dólar que recibe el exportador, unido al incremento de los costos de la materia prima y al constante aumento de la mano de obra, el margen del industrial se ha estrechado. negrita/¿Cuál sería la salida?/negrita En el corto plazo, la opción pasa por tener flexibilidad en la producción y en los productos a exportar y, además, tener un manejo balanceado o equilibrado entre el mix de productos que se destinan al mercado interno y al externo. Hay que destacar que el mercado doméstico está creciendo bajo el impulso de la industria de la construcción. Aún, ante una mejora en los precios internacionales, puede ocurrir una baja en el tipo de cambio real, por aumento de la inflación y de los costos, por lo que disminuyen los ingresos por exportación. A su vez, si toda la madera va al mercado interno, se corre el riesgo de saturar el mismo, y generar una caída de precios y estiramiento de los plazos de pagos. Debemos recordar que éste es un mercado muy sensible: un pequeño porcentaje en el aumento de la oferta trae como consecuencia grandes caídas de precios. En el largo plazo, la cuestión es más compleja; el horizonte es de estabilidad y de baja en el tipo de cambio, y de escasez de la disponibilidad de materia prima, por falta de la misma o por concentración en la producción. La solución pasa por la eficiencia. Entendamos que en USA la producción promedio por aserradero de pino de las 30 compañías más grandes, es de 11 millones de pies cuadrados por mes, y ellas tienen una participación del 60 por ciento del mercado. En Argentina hay sólo un aserradero de ese tamaño, y es de APSA. Si no se piensa en una estrategia de alcanzar escalas de este tipo, que implican abastecimiento de 25 mil a 30 mil hectáreas de pino, y grandes aserraderos para mantenerse como productores de bajo costo, aprovechando las ventajas comparativas y competitivas del sector, el panorama no será muy bueno. Cómo lograr que productores consigan armar fusiones que permitan instalación asociada de industrias de escala, y lograr armar cuencas de abastecimiento conjuntas y con contratos de provisión de largo plazo, es el desafío. Por su parte, el Estado debería disminuir la presión impositiva de las industrias de las economías regionales (retenciones a las exportaciones, impuesto al cheque, etcétera), y además ayudar a los productores a desarrollar rápidamente otros mercados, como se está haciendo en Brasil. cursiva/(*)Escriben Gustavo Cetrángolo y Lic. Julia Cerutti, especial para ArgentinaForestal.com/cursiva Cetrángolo es especialista en mercado internacional y Cerutti Economista. Ambos de la consultora Gustavo Cetrángolo & Asociados Contacto: gcetrang@fibertel.com cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº23/cursiva

Fuente: Revista ArgentinaForestal.com Nº23

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