| «Apagón forestal» de Argentina |
“Hay caída en la tasa de forestación, hay reducción de empleo, e inversiones que se realizan en países vecinos”, dijo el presidente de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP), Rafael Gaviola, en diálogo con ArgentinaForestal.com. Entre las cifras significativas, reveló que en los últimos seis años las exportaciones en papeles crecieron un 490% en el país. Sin embargo, la forestación decrece un 55% en el período 2000-2004, comparada con el período 1995-1999.
Fuente: Revista ArgentinaForestal.com
BUENOS AIRES(AGOSTO 2005).- La Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP) representa más del 90% de la producción del sector, justamente de estos productos, dado la madera pulpable es la materia prima esencial para su industria. El sector celulósico-papelero representa el 46% de la madera usada en el país, con el cual se manufactura el 36% de la pulpa y el papel que consume en Argentina. “De los 7.000 millones de madera que se cosecharon en el año 2004, algo más de 3.200 millones de toneladas tuvieron por destino la industria celulósico-papelera, lo que convierte a las plantaciones forestales en una materia prima esencial”, explicó el presidente de la entidad, Rafael Gaviola. Los productos de base forestal son muy diversos y cubren una muy amplia gama de usos finales . Los mismos, por grandes rubros, son: -madera estructural para construcción -manufacturas de madera/muebles -paneles -celulosa y papel -productos ambientales (bonos de carbono) -bio-energía -otros (por ejemplo: resina) La forestación es una actividad eminentemente regional (abarcando la Mesopotamia, el NEA, NOA, Centro, y la Patagonia, “cubre prácticamente todas las regiones del país”, remarcó el empresario. “Evidentemente se destaca la región mesopotámica, con aproximadamente el 70% de la superficie cultivada del país”. Los “pasos” productivos que se inician con el vivero, se continúan en la forestación y en la producción de papel, y en la que también aparecen otras fuentes de materias primas de importancia , como son el bagazo de la caña de azúcar y los papeles reciclados. “Cada etapa suma, agrega valor a la siguiente”. “Por otra parte, si partimos de los valores relativos de la forestación e iniciamos una serie de agregados de valor, vemos que los rollizos que pasan a un aserradero o que se convierten en pasta celulósica tienen, nuevamente, un importante crecimiento en valores”, destacó Gaviola. “Como dije anteriormente, el sector celulósico-papelero es un demandante de productos del bosque en forma creciente”. También se puede demostrar el crecimiento sostenido de la producción nacional de pasta celulósica en los últimos seis años. “Las exportaciones de pastas celulósicas que crecen en el período 1992 al 2004, en un 123%. La producción de papeles con un crecimiento, en el mismo período, de un 54%. Las exportaciones que crecen en papeles en los últimos seis años fue del 490%”. negrita/Impacto de la 25.080/negrita Con los números y gráficos elaborados, Gaviola fundamentó ante los legisladores y funcionarios presentes el rol preponderante que la industrial ha depositado en la Ley 25.080 para su desarrollo. “La ley de promoción forestal fue sustentada en la necesidad de impulsar el desarrollo de un nuevo quehacer industrial, que tuviera sus raíces en posibilidades de aumentar riqueza y empleo en el país, teniendo en cuenta la mayor ventaja comparativa que tenemos. Creo que la Ley 25.080, si bien es perfectible, tiene aspectos altamente positivos que por una serie de circunstancias no están siendo aprovechados. Es crecientemente necesario recrear la visión de una Argentina de excelencia forestal, por su capacidad productiva y por el inteligente uso del bosque implantado”, enfatizó el presidente de la AFCP. En ese sentido, recordó que la ley se inició generando expectativas crecientes, “de manera tal que a las 20.000 hectáreas del año 1992, se incrementa la forestación hasta 70.000 hectáreas en el año 1998 y luego, con la sanción de la Ley 25.080, se llega las 110.000 hectáreas en el 1999, y las 99.000 en el 2000. Y es a partir de ese año se inicia un muy fuerte descenso en las hectáreas implantadas, durante el 2001 y 2002”. Al respecto agregó que “si bien esta caída tienen una explicación válida en las vicisitudes económicas que vivió el país, la situación fue mejorando sustancialmente en 2003 y 2004, y el incremento de área sembrada no lo refleja cabalmente”, dijo. Para Gaviola, si se profundiza analizando por qué no se repitieron los crecimientos de los períodos 98/99 y 99/2000, quizás se logre acercar más a la búsqueda de soluciones. En el período 1998-2000 se produce un crecimiento casi explosivo del crecimiento del área forestada y desde ya, de la inversión dedicada a la forestación. “Este gráfico relaciona los montos actualmente pagados por los regímenes promocionales de la forestación, con el efecto deseado. Cabe destacar el impacto en las expectativas que crea la Ley 25080; queda netamente explicitado ya que en los años 1999 y 2000 se logran algo más de 100.000 hectáreas por año”, recalcó. “La correlación de pagos y de hectáreas implantadas se explica por sí misma. Pero, el hecho que se aceleren los pagos no soluciona el problema si no se aprueban los planes en cartera, entiendo que hay más de 3.500 planes pendientes desde 2003 y 8.500 en el 2004 y 2005”. Sin embargo, la forestación decrece un 55% en el período 2000-2004 comparada con el período 1995-1999. negrita/Análisis sectorial/negrita Seguidamente, Gaviola reflexionó sobre algunos aspectos que consideró clave para avanzar en soluciones, a saber : 1- No se puede obviar el hecho cierto que la forestación es un emprendimiento de mano de obra intensiva. A título de ejemplo, el número de cientos de puestos de trabajo que genera en el sector primario, sin contemplar contemplan fletes, servicios y otros indirectos 2-La balanza comercial de productos de origen forestal tuvo en los últimos años, una evolución altamente positiva. De un saldo negativo de 1.000 millones de dólares en 1998-1999, se ha logrado el equilibrio comercial en el 2004. Para mantener este ritmo y acrecentar la participación del país en los mercados internacionales hay que plantar más y en forma sostenida. Por otra parte, es un sector que pone en claro la enorme importancia, como generador de inversiones industriales, que tiene la implantación de bosques a este efecto, como base multiplicadoras. Más de 3.000 millones de dólares en inversiones en los últimos 10 años, tienen sus raíces en el bosque implantado. (Ver gráfico 9) negrita/Oportunidades de crecimiento/negrita Por todo lo expuesto anteriormente, los empresarios de la AFCP intentaron demostrar a las autoridades nacionales que se trata de un sector con una clara oportunidad de crecimiento por: *La disponibilidad de recursos (tierras, tecnologías, y personal) *La capacidad de producir con estándares internacionales. Argentina puede lograr una actividad productiva que se puede certificar como sustentable *La industria de la celulosa y el papel están trabajando en un 90% de su capacidad “Todo esto hace estimar que se trata de un real generador de incentivos a la inversión industrial como correlato al éxito de la aplicación de la ley 25.080”, subrayó Gaviola en su exposición. Finalmente, y abordando algunos aspectos que hacen al impacto económico, el empresario analizó algunos números, y reveló que “la diferencia entre forestar las 100.000 hectáreas del 2.000 y las 40.000 del 2004 son, en términos económicos, los siguientes: a)Se invierten 72 millones de pesos menos. b)Al “cosechar”, se obtienen 21 millones menos de metros cúbicos de madera. Casi otros 70 millones de pesos a valores de hoy. c)Se reduce en 6.000 personas el número de empleados sólo en el sector primario, que no está cuantificado en valores económicos. “Todo esto tan solo obedece a la reducción de 20.000 hectáreas. Pero la disminución ha sido de 60.000 hectáreas”, advirtió. negrita/Necesidad y urgencia/negrita Finalmente, desde la AFCP exhortaron a las autoridades nacional a “reafirmar” que el sector forestal está llamado a ser el próximo gran sector económico del país. Pero para ello es necesario en principio: -Apoyar y perfeccionar la Ley 25080 como un instrumento válido para el desarrollo foresto-industrial. -Hacer e impulsar una fuerte gestión para que la Ley 25.080 sea administrada con mayor eficacia y diligencia. -Hay que enmendar los errores del pasado, pero no paralizando su accionar. El gobierno tiene continuidad jurídica y estabilidad institucional y ciertamente está obligado a administrar con eficacia y con diligencia. -No se debe pecar por omisión; lo que está en juego en términos económicos y de generación de fuentes de trabajo es demasiado grande e importante como para no aplicar todos los recursos necesarios para reencauzar la normativa. Si hay fondos disponibles, la demora en la aprobación de nuevos planes o peor aun incumplimiento en los pagos de planes ya certificados, da derecho a los damnificados a un justo reclamo judicial. Hay que tener en cuenta que la falta de pago afecta en forma directa al pequeño forestador que en muchos casos no tienen otros recursos. -La Ley 25080 fue pensada para incrementar substancialmente el área forestada, es decir no ignora forestaciones en curso antes de la sanción de la misma, entonces es justo que conceda los beneficios de la ley en la proporcionalidad del decreto reglamentario. -Hay que efectivizar el desempeño de la Comisión Bicameral, establecida por el Art. 32 de la Ley 25080. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com (N°20)/cursiva




