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Las enormes ventajas medioambientales del uso de la madera en la construcción se conocen bien. Un ejemplo procedente de Irlanda demuestra que estas ventajas se asocian, además, a importantes beneficios económicos.
Fuente: Madera Sostenible
ESPAÑA (1/8/2005).- En Irlanda, al igual que en muchos países del sur de Europa tales como España, Portugal o Italia, los edificios se han construido tradicionalmente con piedra, ladrillo y hormigón. Sin embargo, durante los últimos quince años se ha producido un notable aumento del uso de la madera, de modo que, en tan corto período, la cuota de mercado de las viviendas con estructura de madera ha pasado del 2% al 23%. Los importantes beneficios económicos asociados a las tendencias medioambientales indican que otros países europeos experimentarán en fechas próximas incrementos similares en el uso de la madera para la construcción. La responsabilidad de este desarrollo debe atribuirse a los esfuerzos de los fabricantes europeos de estructuras de madera. Durante los primeros años, la actividad de estas empresas se centró en el suministro de las partes a los «autoconstructores» de su propia vivienda individual. Sin embargo, con el paso del tiempo, los promotores inmobiliarios empezaron a comprender las ventajas de estas estructuras. En sus comienzos, el 90% de la producción de estructuras de madera se destinaba a compradores individuales y sólo un 10% a promotores. Actualmente, alrededor del 98% de la cifra de negocio procede de estos últimos. Es muy probable que la razón principal por la que cada vez más compradores y promotores se inclinan por la madera sea la rapidez de la construcción ya que hasta el 60% de las estructuras pueden adquirirse prefabricadas por lo que, una casa típica de dos pisos puede levantarse en 8 horas, una vez hechos los cimientos, y se puede cubrir aguas en una semana. En general, la construcción con estructuras de madera es alrededor de un 30% más rápida que la modalidad tradicional con bloques de cemento y ladrillo. La fabricación de las estructuras de madera fuera del propio solar ofrece ventajas adicionales. En general, permite que los solares puedan ser más pequeños, reduce los desperdicios así como la necesidad de suministros durante la construcción. Los costos de material de las estructuras de madera son, asimismo, muy competitivos. Un constructor puede obtener el kit necesario para edificar un pareado típico por menos de 10.000 euros. En cuanto al comprador de la vivienda, las grandes ventajas se ponen de manifiesto en los costes de mantenimiento. La menor masa de estos edificios y su mejor aislamiento en comparación con los de los de hormigón permiten alcanzar la temperatura interior deseada mucho antes. Se afirma que la calefacción de estas casas, en Irlanda, cuesta un 50% menos que la de las viviendas de ladrillo o bloques de cemento equivalentes. En muchos países, el factor que limita en mayor medida el uso de la madera en la construcción de edificios es la idea de que estas estructuras se incendian y deterioran con más facilidad. Así sucedía en Irlanda y en Gran Bretaña durante los años 80 y principios de los 90. En aquella época, las compañías de seguros ejercían una discriminación activa contra esta forma de construcción. Sin embargo, la enorme inversión efectuada en investigación y desarrollo para diseñar técnicas de construcción fidedignas y para demostrar la resistencia de la madera al fuego y a la putrefacción ha dado sus frutos. Las compañías de seguros de estos dos países no distinguen ya entre los edificios de madera y de fábrica y proponen las mismas pólizas a los propietarios de las viviendas, cualquiera que sea su tipo de construcción. HomeBond y Premier Guarantee, de Irlanda, que ofrecen una garantía de 10 años contra los defectos estructurales de las casas nuevas, no diferencian entre ambos tipos de construcción. El NHBC, primera aseguradora de casas nuevas de Gran Bretaña y que exige una duración calculada no inferior a 60 años, acepta las estructuras de madera, siempre que cumplan ciertos requisitos mínimos básicos. Así como los promotores se sienten cada vez más atraídos por las estructuras de madera, gracias a la oferta de importantes ventajas técnicas y económicas, los gobiernos también están empezando a reconocer los beneficios medioambientales de este modo de construcción. La ratificación por Europa del Protocolo de Kioto en 2002 ha incrementado el interés político por la eficiencia energética. Según este Protocolo, los países europeos deberán reducir las emisiones de seis gases con efecto invernadero (de los que el principal es el dióxido de carbono) en un promedio del 8% en relación con las cifras de 1990 durante el primer «período de compromiso», que se extiende entre 2008 y 2012. Este objetivo es obligatorio para todos ellos y los gobiernos deberán pagar las multas correspondientes en caso de incumplimiento. Las multas empezarán con 40 euros/tonelada de dióxido de carbono emitido a la atmósfera este año y llegarán a 100 euros/tonelada en 2008. Las proyecciones actuales para la UE indican que en ese año, la reducción será un 4,7% inferior a los niveles de 1990 y por tanto, estará lejos de alcanzar el objetivo previsto. Los gobiernos europeos saben bien que el 40% de toda la energía empleada en la UE se consume en los edificios. En consecuencia, el sector de la construcción ha pasado a ser un importante foco de interés para los legisladores, que buscan alcanzar los objetivos de Kioto y eludir las multas. Uno de los elementos esenciales de la legislación es la Directiva de la UE sobre el rendimiento energético de los edificios, que debe ser trasladada a la legislación de cada uno de los 25 Estados Miembro antes del 4 de enero de 2008. A partir de esa fecha, la Directiva exigirá un Certificado de Rendimiento Energético a todos los edificios de nueva construcción o siempre que se produzca un cambio de propietario o inquilino. La Directiva exige asimismo a los Estados Miembro que modifiquen las normas de construcción existentes para promover el uso de materiales y procesos de construcción eficientes desde el punto de vista energético. Uno de los fabricantes especialistas en estructuras de madera, se está preparando para ese futuro mediante el desarrollo de diseños de viviendas super-eficientes. En 2004 lanzó su Eco Casa, de tecnología punta. El proyecto combina un extenso uso de la madera en la estructura y otros elementos estructurales con las últimas tendencias sobre ahorro energético. La Eco Casa ofrece 280 metros cuadrados de superficie y posee un aislamiento contra las pérdidas de aire que rodea a las ventanas, puertas y forjados, para obtener un espacio lo más hermético posible. Viene provista de calefactores bajo el suelo que proporcionan una temperatura homogénea y agradable a todo el edificio. Este ha sido diseñado para que se oriente hacia el sur, de modo que el panel solar fijado al tejado reciba la máxima energía solar. Dispone de un invernadero, también orientado a mediodía, con paneles de cristal en su pared posterior, destinados a absorber la luz y reducir al mínimo el calentamiento durante el verano y, al mismo tiempo, recoger todo el calor posible durante el invierno. Consta, además, de un mecanismo calefactor adicional, constituido bien por una bomba de calor, bien por una caldera para pastillas de combustible. El fabricante calcula que una casa de este tipo, completamente edificada (incluyendo electricidad, mobiliario, etc.), costaría entre 300.000 y 350.000 euros. Su comprador ahorraría sobre todo en combustibles. Sin embargo, la empresa piensa también que esta forma de edificación empezará a despegar en la UE con la introducción inminente de las regulaciones que favorecen la construcción de edificios con un diseño energético eficiente. AEIM




