| Opinión |
La opinión de la Dra. María Cristina Area(*), una especialista de la Universidad Nacional de Misiones.
Fuente: Los Principios On Line.
No pretendo con esta nota participar en el debate, sino esclarecer algunos puntos desde una óptica científicotecnológica. En este caso particular, me gustaría presentarme, no sólo como directora del Programa de Investigación de Celulosa y Papel (PROCYP), sino también como directora del Instituto de Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible (ICADES). Este Instituto de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Unam surge por la necesidad de lograr una sociedad que armonice las relaciones entre el hombre y su entorno, mejorando la calidad de vida de la población, y así preservar y potenciar el patrimonio ambiental misionero. Entendemos por desarrollo sostenible a aquello que el hombre puede hacer sin alterar el futuro de la humanidad. La idea apunta a que todos los recursos se mantengan para las generaciones venideras. Conceptualmente, nos diferenciamos de los grupos puramente ecologistas o ambientalistas, en que intentamos conjugar objetivos sociales, económicos y ambientales. La industria de la pulpa y papel tiene algunas características muy particulares. Es capital-intensiva, es decir que necesita grandes inversiones en equipamiento para ser económicamente rentable. También es aguaintensiva, ya que necesita para todos los procesos grandes cantidades de agua. Otra característica es que tiene diferentes tipos de emisiones: efluentes líquidos, al aire y residuos sólidos. En contraposición, es fuente de gran cantidad de empleos directos e indirectos. La fabricación de pulpa kraft cuenta con un sistema de recuperación de reactivos, que además de minimizar su descarga al efluente, genera la energía que necesita la fábrica para funcionar. La planta de blanqueo es la principal fuente de contaminantes de las fábricas de pulpa y papel (50-75% del efluente total). Produce 40% de la demanda biológica de oxígeno (BOD), 25% de los sólidos suspendidos (SS), 70% del color, y la totalidad de los compuestos organoclorados (TOC). La cantidad y naturaleza de los contaminantes varía según la secuencia utilizada, especie de madera y proceso de pulpado. Los reactivos de blanqueo en general no se recuperan y son descargados luego del tratamiento de efluentes. Por esto, la industria se orienta actualmente al cierre casi total de circuitos de agua de la fábrica, incluyendo a la planta de blanqueo. Los AOX (Adsorbable Organic Halogenate) indican la cantidad de cloro contenida en los compuestos orgánicos adsorbibles en los tejidos orgánicos (Clorofenoles, Tetracloro-p-dibenzodioxina (TCDD), Tetraclorodibenzofuranos (TCDF), otros). Se cree que estos compuestos son tóxicos, genotóxicos y mutagénicos. A mediados de los años ’80 la eliminación media de AOX en un efluente era de 8 kg de AOX por tonelada de pulpa. Para reducir la cantidad de lignina expuesta al cloro, subiendo la deslignificación de la pulpa antes del blanqueo, se desarrollaron la deslignificación extendida y la deslignificación con oxígeno. La eliminación del cloro elemental se llevó a cabo sustituyéndolo por otros reactivos, tales como el Dióxido de cloro, el Peróxido de hidrógeno y el Ozono, generando nuevas secuencias de blanqueo. Esta secuencias se denominan ECF (blanqueo libre de cloro elemental), que emplea dióxido de cloro en lugar de cloro elemental, y TCF (blanqueo totalmente libre de cloro), que incluye el uso de reactivos químicos no clorados, basados en oxígeno (ozono y peróxido de hidrógeno). Por lo expuesto, las reglamentaciones que entes se acentuaban sobre los compuestos organoclorados, actualmente se orientan a la introducción de límites en el valor de DQO (demanda química de oxígeno) en la descarga. Justamente una de las críticas que hacemos a la legislación del país es que no tiene en cuenta parámetros que son representativos del impacto que puede tener, por ejemplo, los efluentes líquidos de una industria de pulpa celulósica. En general, la legislación contempla la DBO (demanda biológica de oxigeno), que tiene que ver con la materia biodegradable. Por el contrario, la DQO es un índice de las substancias de biodegradación lenta (caso de la lignina disuelta). Según un estudio medioambiental de 2002 sobre tendencias de producción, las pulpas ECF siguen con el 75% el mercado mundial de pulpas blanqueadas. Las pulpas ECF son el principal componente de las llamadas Best Available Technology (BAT) de blanqueo, ya que se ha demostrado su compatibilidad ambiental. * La Dra. María Cristina Area es Directora del Programa de Investigación de Celulosa y Papel del Instituto Icades de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Unam (Misiones, Argentina)




