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El agua, un recurso natural escaso que debemos valorar

Urge la necesidad de aplicar estrategias para el mejor aprovechamiento de las cuencas hídricas

La deforestación trae como consecuencias la pérdida de la biodiversidad, el deterioro del suelo y afecta de manera determinante la cantidad y calidad del agua de que disponemos, por lo tanto, la eficiencia en el uso, consumo y conservación de este recurso se posiciona como uno de los principales desafíos sociales, económicos y ambientales que la sociedad debe atender.

Fuente: Revista ArgentinaForestal.com (N°18)

MAYO 2005.- El agua es considerada en el mundo como uno de los recursos estratégicos de mayor importancia para la vida humana. El 71 por ciento de la superficie terrestre se encuentra cubierta por agua, pero de este porcentaje, el 97 se localiza en mares y océanos -no apto para el consumo humano-, el tres por ciento restante se compone de agua dulce, pero el 2,997 por ciento resulta de muy difícil acceso y consumo, dado que se sitúan en los casquetes polares y en los glaciares. Es decir que apenas el 0,003 por ciento del volumen total del agua del planeta se encuentra en los lagos, la humedad del suelo, el vapor de agua y en las corrientes fluviales y subterráneas siendo accesible para el consumo humano. El consumo total del agua se triplicó desde 1950 a 1995. Además, para poder alimentar a la población mundial, la superficie irrigada en el mundo ha tenido que quintuplicarse provocando que existan más de 26 países con problemas de escasez de agua. En Europa y Asia la escasez de agua potable es crítica en algunos países, y grave en otros. Los ríos de la India están totalmente contaminados. Australia padece serios problemas en el Sur. África, a pesar de poseer dos enormes acuíferos (reservorios de agua potable mineral subterráneos que se encuentran a partir de distintas profundidades de la superficie), el de Nubia (Sudán) y el del Norte del Sahara, se encuentra en estado crítico en el norte -parte de Somalía, Eritrea, Etiopía- y en el sur del continente. Todos su ríos y lagos están contaminados por la sobreexplotación humana, sobre todo por razones económicas. Prácticamente en casi todo el mundo la situación es crítica. La excepción es el continente americano que con el 12% de la población mundial encierra el 47% de las reservas de agua potable de superficie y subterránea del mundo. La paradoja aquí es que la mayoría de la población no tiene acceso al agua potable y que Canadá y Estados Unidos tienen la mayor parte de sus aguas superficiales y subterráneas en estado crítico debido a su explotación irracional y a la contaminación. En América del Sur, el agua dulce es abundante. A ríos, lagos, esteros, bañados, lagunas, debemos sumarle acuíferos, y entre ellos, el tercero más grande del mundo –según investigaciones científicas- , el acuífero guaraní, compartido por Brasil, Paraguay, Uruguay y la Argentina. Pero en estos cuatro países existen graves problemas con el agua potable. Y, por otro lado, la materia pendiente es que los Estados cuiden al máximo este recurso estratégico, dado el fuerte interés de parte de corporaciones vinculadas con la explotación y venta de agua –negocio de alta rentabilidad-, sumado a los aportes del Banco Mundial, tendientes a actualizar datos sobre la gran reserva de 1.500.000 hectáreas de superficie. Llama la atención la compra de vastas extensiones en la zona de los humedales del Iberá –ubicados en el corazón del acuífero- como el caso del multimillonario estadounidense, Douglas Tompkins, dueño de la cadena de indumentaria Sprit que ya se quedó con 220.000 hectáreas que correspondían a las estancias de Blaquier, Azuela, y a tierras de Pérez Companc, cercanas a la localidad de Perugorría hacendados correntinos. Si bien no todos los países disponen de la misma cantidad de agua, Argentina se encuentra dentro de los seis latinoamericanos con menos disponibilidad de agua per cápita. No obstante, aún se cuenta con importantes fuentes de agua, y varios especialistas consideran que la Argentina será vista por toda la población mundial como un país con “buenos recursos” en el futuro. En esta edición de ArgentinaForestal.com, presentamos un primer informe sobre la situación actual de este vital recurso y mostramos resultados preliminares de investigaciones de impacto ambiental sobre las cuencas hidrográficas de Misiones, realizados por investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales (FCF) de la Universidad Nacional de Misiones (UNAM). Los académicos explican el grado de contaminación y degradación de las cuencas y muestran resultados obtenidos de la Zona Norte de la provincia, tanto en arroyos menores como en la cuenca del Arroyo Piray Miní, -que abastece la planta de agua potable del municipio de Eldorado-, y que abarca desde su naciente en Bernardo de Irigoyen hasta la desembocadura, en el río Paraná. De esta manera, los profesionales proponen impulsar en el Eldorado un Plan de Ordenación que permita la mejor preservación del recurso, restaurando los bosques protectores por medio del cultivo de especies nativas para lograr un sistema protector de los arroyos e impedir el escurrimiento y la erosión. Pretenden frenar la contaminación del agua, mejorar la distribución del caudal y brindar beneficios hidrológicos y ecológicos. subtitulo/Antecedentes/subtitulo Uno de las características de la geografía misionera son los ríos y arroyos que surcan la provincia en todas direcciones, con variado y fluctuante nivel de caudales, atravesando serranías, formando cascadas, saltos y correderas de belleza singular. Las aguas de los ríos Paraná, Iguazú, Uruguay, conforman sus tres grandes cuencas, y de ellas confluyen varias micro cuencas como por ejemplo, la del Piray Guazú o Piray Miní, y otros arroyos mucho más pequeños. Las subcuencas que la integran, atraviesan la provincia en un sentido Este a Oeste en un número mayor a 100, con numerosas nacientes localizadas en las sierras centrales. El vice-decano de la FCF, Juan Carlos Kozarik, explicó que Misiones, desde el punto de vista ecológico, presenta condiciones sumamente aptas, con altos valores de biodiversidad, una interesante riqueza florística en degradación continua, una adecuada protección hidrológica-forestal y un claro equilibrio armónico con el medio ambiente. Ante esta situación favorable, el recurso del agua merece una consideración muy especial para la actualidad, donde que existen serias dificultades para el cuidado de los ambientes naturales cubiertos con bosques nativos, como consecuencia de la : *Explotación “minera” de los bosques de la maderas principales como secundarias, con elaboración de postes, produciendo la respectiva degradación de los mismos. Se satisfacen demandas para el presente sin considerar la sustentabilidad y el futuro. *Conversión de terrenos forestales en zonas de las altas cuencas para la introducción de la cultura agrícola-ganadero. *Agricultura migratoria que trabajan la tierra con el sistema de “tumba y quema” en parcelas de reducido tamaño, que luego de un período de 5 años bajo cultivo se trasladan ocupando otras superficies debido al agotamiento de los suelos y a la aparición de malezas invasoras. “La presión manifiesta y continua que el hombre realiza sobre los recursos naturales, con los consiguientes cambios en el uso de la tierra, está modificando la paulatina transformación del paisaje original cubierto con bosques nativos, en un paisaje modificado, con aparición de áreas descubiertas que por condiciones de fragilidad pueden llegar a constituirse en el inicio de una cadena de efectos negativos y desequilibrios ambientales. De esta manera, se fractura el equilibrio natural original, ocasionando diversas manifestaciones en los valores hidrológicos, edafológicos, climáticos y ambientales, sea por la exposición como el grado dependiente, un nuevo vuelo vegetal que producirá diferencias en el ciclo hidrológico, como en general, la aparición de terrenos expuestos a la erosión, escorrentía acelerada y transporte de sedimentos”, sintetizó Kosarik. Ante estas nuevas condiciones de inestabilidad ecológica como hidrológica, se plantea la necesidad de diseñar y formular programas de restauración de ciertos sectores de la cuenca, sectores frágiles donde se originan los principales problemas resultantes, buscando alternativas tanto técnicas como económicamente viables para controlar o aminorar los impactos producidos por el manejo irracional de los recursos naturales. subtitulo/Contaminación de arroyos/subtitulo El Dr. Jorge López, director del Laboratorio de Calidad de Agua de la FCF, indicó que “el factor humano es la principal amenaza de contaminación o degradación de las cuencas hídricas, por varios aspecto. Por lo general, el mayor grado de contaminación de los arroyos se debe a los asentamientos poblacionales; cultivos agrícolas que siguen en la pendiente del terreno; grandes plantaciones de monocultivos; efluentes tóxicos de las industrias celulósicas al río; la deforestación; terrenos sin cobertura vegetal, o nacientes y cauces de ríos sin árboles que los protejan, etcétera. Con este panorama, iniciamos los proyectos de investigación en la Zona Norte de la provincia, en el arroyo Pomar y la cuenca del Piray Miní, y analizamos planes de manejo para el saneamiento de las aguas, y una mejor protección y conservación de la cuenca”, remarcó. Estos dos cursos de aguas son de importancia para el municipio de Eldorado. Del primero, los vecinos usan agua para lavar o bañarse. Del segundo, se provee de agua a la población local. “Detectamos rastros de contaminación con agro químicos y agro tóxicos a los cursos que pertenecen a la cuenca del arroyo Piray Miní, donde la Cooperativa de Electricidad de Eldorado (Ceel) como proveedora de este servicio, tiene instalada la toma de agua cruda para su posterior potabilización. La cuenca se extiende a lo largo de 147.925 hectáreas y su recorrido abarca varias localidades, cuyos pobladores utilizan como balnearios, tomas de aguas y hasta deposición de residuos. El segundo arroyo, el más contaminado con materia fecal, es el Pomar y recorre numerosos barrios eldoradense”, detalló el Dr. López. negrita/Saneamiento de arroyos/negrita Con el objetivo de determinar el grado de contaminación del curso de agua del Arroyo Pomar, ubicado en la localidad de Eldorado (Misiones); realizaron un estudio para efectuar un análisis de la situación socio-ambiental de uno de los barrios asentado en las márgenes del arroyo; determinar las acciones a llevar a cabo para el saneamiento del arroyo; y realizar una campaña de educación ambiental en instituciones educativas que pertenezcan a la cuenca del Pomar. “A fines de febrero y principio de marzo fueron tomadas muestras de todo el arroyo Pomar, luego de la sequía y se han duplicado los valores de contaminación por materia fecal», informó el bioquímico Jorge López. “En los dos últimos años, los valores de contaminación de coliformes (bacterias) totales y coliformes fecales se mantienen alto y se han duplicado (el agua debería tener cero de materia fecal)», insistió. Esta contaminación se debe, en gran medida, al vertido de efluentes líquidos y residuos sólidos que la población asentada en la cuenca arroja al curso de agua, especialmente en sus orígenes en el barrio Ziegler (también conocido como Municipal) y en el barrio Roulet. En el primer barrio citado, los pobladores están asentados, en inmediaciones a un dique municipal, donde arrojan diversos residuos al agua. “Por lo general, se observan a los chicos bañándose y en estos lugares, resultan muy alto los niveles de contaminación con valores de coliformes totales y fecales de más de 20 de Número Más Probable (NMP, es una unidad para definir la cantidad de coliformes presentes en las aguas)», subrayó el profesional, durante la recorrida por la zona con ArgentinaForestal.com. Los estudios indicaron una menor contaminación en aquellas zonas donde existen una buena cobertura vegetal y asentamientos cercanos. «Allí el arroyo comienza a recuperarse y bajan los niveles de contaminación hasta el barrio Roulet, donde comienza nuevamente el asentamiento humano y se observa un incremento en la contaminación». subtitulo/Degradación del monte/subtitulo En tanto, el profesor de la cátedra de Ordenación de Cuencas Hidrográficas, Juan Antonio Martínez Duarte, afirmó que en el caso del Arroyo Piray Miní, registra un incremento en su deterioro en los últimos cinco años, y el grado de contaminación del agua y la degradación de la cuenca. “Podríamos resumir en el Piray Miní hay una acelerada degradación de la cobertura boscosa que afecta significativamente al balance hidrológico, perturbando la disponibilidad y la calidad del agua. Este es, por ejemplo, uno de los factores que provoca que en épocas de pocas lluvias, se intensifique la sequía y se multipliquen las posibilidades de riesgos de incendios forestales”, advirtió. “El ambiente boscoso permite disminuir los riesgos mencionados, dado que mantiene la humedad relativa. Es conocido también en la provincia que en los cursos de agua se necesita mantener las fajas ecológicas y bosques protectores, pero es una normativa que muy pocos la aplican, y en la zona de la cuenca del Piray Miní prácticamente no existe la utilización de estas pautas conservacionistas”, agregó Martínez Duarte. En Misiones, se denominan “fajas ecológicas” a las franjas de bosques nativos que interconectan a los bosques protectores y permiten, en forma conjunta, la formación de un sistema de defensa ecológica básica. Está contemplada en la Ley Provincial Nº 3.426 de Bosques Protectores y la autoridad de aplicación es el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables y Turismo. En este sentido, para el académico es necesario que el organismo aplique un mayor control, dado que considera que “la falta de cumplimiento no se debe al desconocimiento de los pobladores, sino que “se aprovechan “ de la falta de control sobre el cumplimiento de las normas que sancionan prácticas extractivas ilegales. “Nadie puede hacer un rozado si no tiene permiso, sin embargo muchos lo hacen. Todo el mundo sabe esto sucede en Misiones, pero no se hacen controles necesarios para frenar estos ilícitos. La ley puede avanzar sobre predios privados que comenten estos actos. Si hay intrusión en campos privados, también deben accionar porque es ilegal tanto su ocupación como sus prácticas, son temas complejos que hacen a la ordenación del territorio provincial y a la protección de los recursos”, subrayó. negrita/Agrotóxicos/negrita En el Piray Miní también han detectado áreas problemáticas por los asentamientos poblacionales, en especial en la zona conocida como “Pozo Azul”. La degradación en sus márgenes, producto de la tala rasa, y la utilización de agro químicos y agro tóxicos contaminan el arroyo, pero aún en la planta de la Cooperativa de Electricidad de Eldorado (Ceel) no se habría encontrado agroquímicos. En lo que respecta a la reforestación, en la Zona Norte los productores forestales utilizan herbicidas de marcas reconocidas en el mercado, en forma masiva y mecánica. “Al no utilizar pulverizadores manuales, el impacto es mayor, dado que ocupan tanques con productos arrastrados por tractores, aplicando un sistema de aspersión rociando toda la vegetación. Los residuos del producto, finalmente van a parar al suelo, después de una lluvia el agro tóxico se escurre a los cursos de agua, y los residuos se suman a la cuenca, concluyendo su trayecto en la toma de la planta de agua potable que abastece a la ciudad de Eldorado.”, explicó. negrita/El impacto de la industria forestal/negrita En este aspecto, tanto López, Martínez Duarte, y el ingeniero forestal Juan Palavecino, responsable del área de Teledetección, coincidieron en que la actividad que desarrollan los aserraderos de la zona y las empresas forestales aún no provocan un alto impacto. “Los aserraderos utilizan productos químicos ecológicos para evitar que la humedad manche la madera -dado que hace algunos años eliminaron del mercado los productos con alto grado de contenido de cloro-, pero dado que caso que no sea así, dentro de la cuenca existen aserraderos muy pequeños, hay más productores que hacen forestación o cultivos plurianuales”. “En el caso de plantaciones de tabaco, donde se utilizan pesticidas o herbicidas, sí afectan en alguna medida a la cuenca, pero su impacto se podría definir que es menor, si consideramos que no son las industrias o las plantaciones forestales las que generan un gran impacto, sino la instalación de una industria de celulosa como es la ex Pasta Celulósica Piray (actualmente Benfide SA), que funciona en el municipio de Puerto Piray , y que aún no tiene una planta de tratamiento de los efluentes. Además de que esto ya es una barbaridad desde el punto de vista del impacto ambiental que provocan, no nos queda más que decir que las autoridades locales deben tomar todas las medidas preventivas del caso”, puntualizó Palavecino. negrita/Industrias celulósicas/negrita A su turno, el Dr. López manifestó que el Laboratorio de la FCF realiza para Prefectura Naval Argentina controles periódicos en la salida de las plantas de celulosa instaladas en la Zona Norte, como Alto Paraná SA en Puerto Esperanza; la ex Celulosa Campaña (Benfide SA) en Puerto Piray. “En el caso de la salida de Piray, hemos encontrado valores alterados de pH. El río Paraná es realmente muy noble, y lo disuelve o diluye enseguida los efluentes contaminantes, pero sabemos que los efluentes de las plantas de celulosa contaminan y bastante, y los controles deben ser periódicos. No sabemos si las plantas de tratamiento de efluentes están funcionando como debieran, dado que no tenemos acceso a las empresas privadas (a menos que nos soliciten). Por lo tanto, es responsabilidad de las empresas y del ministerio de Ecología de Misiones que se cumplan con los parámetros establecidos de pH”, dijo. subtitulo/Cumplir con normas ambientales vigentes/subtitulo El tratamiento previo de efluentes vertidos es obligatorio para las industrias celulósico-papeleras de Misiones. Hay empresas que respetan la ley, pero una la sigue infringiendo. Los conflictos laborales y sociales provocados en forma reiterativa por el mal funcionamiento de la antigua fábrica de pulpa de Puerto Piray, actualmente manejada por la firma Benfide Sociedad Anónima tras pasar antes por varias manos desde que quebrara Celulosa Argentina (que la puso en marcha en 1957), de ninguna manera puede afectar la imagen de una actividad en desarrollo, generadora de mano de obra genuina y con creciente incidencia en la economía regional. Más allá de las marchas y contramarchas en torno de este problema todavía irresuelto en Piray, resulta oportuno consignar que la renovación tecnológica del sector -necesaria para alcanzar niveles en escala y competir internacionalmente con productos de calidad- es hoy una realidad en el plano local. Cuando aún era propiedad estatal, Papel Misionero dispuso instalar un sistema de tratamiento de efluentes en Puerto Mineral. De su lado, Alto Paraná Sociedad Anónima (APSA) ya lleva invertidos alrededor de 35 millones de dólares (sumando las obras ejecutadas en 1984 y en 1999) tendientes a reducir significativamente el riesgo de contaminación del río, como asimismo reemplazando el uso de insumos considerados críticos como el cloro gaseoso, por oxígeno puro. subtitulo/El caso APSA/subtitulo El gerente industrial, Martín Macjus, recordó que entre 1999 y 2001 se hicieron modificaciones importantes en el complejo de Esperanza con el objeto de preservar condiciones ambientales del lugar donde se halla emplazado, cumpliendo estrictamente con la ley nacional 24.051 de residuos peligrosos, y el decreto provincial 1.666/89 sobre vertidos a los cursos fluviales. Precisó que la planta de tratamiento de efluentes opera mediante el sistema de lodo activado, en grandes «piletones» donde son sometidos a un mezclado y agitación forzada en contacto con microbios del género eschirichia, los que a su vez se nutren de la materia orgánica desprendida de la madera empleada en la elaboración de pasta blanqueada, al tiempo que también se inyecta aire con miras a que se metabolicen, limpiando los líquidos que vuelven a volcarse al río, carentes de elementos nocivos que puedan dañar su ecosistema. De tal manera, no se altera -en ningún sentido- la enorme capacidad de biodegradar que tiene el caudaloso Paraná. Por otra parte, de cada tonelada de materia orgánica (desechos de raleo de pinos utilizado en el proceso industrial), media tonelada se disuelve en el digestor, que alimenta asimismo a las calderas de vapor permitiendo incrementar su capacidad de producir energía propia. Mediante un convenio con EMSA, la fábrica, cuando las condiciones operativas lo permiten, aporta fluido al sistema provincial, estabilizando la fuerte demanda que existe en la zona norte, especialmente a partir de la reactivación industrial impulsada por los buenos precios en el mercado interno y del exterior de los productos forestales en los últimos años. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com. Edición N°18/cursiva

Fuente: Revista ArgentinaForestal.com (N°18)

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