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Empresas Verdes Argentinas apunta a madera de calidad y una planta de laminado

Entrevista a Rodolfo Goth

Desarrollo Forestal dialogó en Concordia cara a cara con Rodolfo Goth, responsable del Área Forestal de Empresas Verdes Argentinas. La compañía nació a principios de 2003 cuando Douglas Tompkins, un magnate californiano, compró las 106.000 hectáreas que Pecom Forestal tenía en Corrientes. Tiene 20.000 hectáreas forestadas y aumentará en 1.000 hectáreas anuales su masa crítica, siempre de pino resinoso. Destinará alrededor de 50.000 para conservar flora y fauna nativas. El objetivo productivo final es establecer un aserradero para grandes diámetros y una planta de laminado.

Fuente: Desarrollo Forestal

Hablemos de la nueva inversión y del nuevo desafío que está encarando. – Es un desafío muy interesante. Empresas Verdes Argentinas adquirió el paquete de lo que era Pecom en Corrientes. Pecom tenía un paquete en Misiones, otro Corrientes y un tercero en el Delta. El proyecto está dentro de la estabilidad fiscal de la ley 25.080; es un proyecto aprobado. Lo hemos tomado y lo estamos readecuando a lo que quiere la empresa. El objetivo es que sea una empresa forestal; es decisión mantener el proyecto. Estamos en gestión de reformularlo ante SAGPyA. Lo llevamos hace ya un año y pico. Y esperemos que en breve tengamos solucionado ya ese tema. – ¿Cuánto se invirtió? – El nivel de inversión estuvo entre los 10 y 12 millones de dólares. Se compró un paquete de 20.000 hectáreas forestadas, sobre una superficie de 106.000 hectáreas. De ese patrimonio, quedaron actualmente 54.000 hectáreas como proyecto forestal. Por supuesto, hay que incluir a las 20.000 hectáreas forestadas. Y el resto fue desafectado para otros fines: productivos y de conservación. Estamos ubicados sobre la ruta 22 provincial, en los esteros del Iberá. El objetivo que se persigue a partir de este año es plantar 1.000 hectáreas anuales de pino. Se ha manifestado firmemente que el proyecto se adecue a una futura planta industrial. No tenemos definido dónde va a estar radicada, pero va a estar en la zona. Es un proyecto de aserrado y laminado. Para eso estamos readecuando las plantaciones, buscando mayores densidades. Se está podando; se está raleando. Ahora empezamos el raleo. Tenemos el problema de que todo el raleo no lo podemos vender. O sea, vamos a trabajar a costo cero, entregándolo a alguien que tenga interés en esa madera para aserrado fino u otros destinos. Estamos tratando de buscar la mejor genética. Como empresa formamos parte de Consorcio Forestal Corrientes Norte. Trabajamos con los productores de la zona, integramos la gestión técnica. Trabajamos con el INTA. A partir del año que viene vamos a llevar un programa de trabajo conjunto y luego vamos a atender nuestros intereses como empresa -como los de INTA- en generar información. Tratamos de aprovechar el máximo potencial de la zona. – ¿Cómo van a enfrentar a los incendios? – Estamos trabajando muy fuerte sobre esa cuestión. Tenemos montado un servicio de incendios con mucho costo: torres, equipos, brigadas profesionales. El año pasado tuvimos pérdidas y en toda la provincia se quemaron 10.000 hectáreas, de las cuales 650 son nuestras. Este año ya nos va mejor, a pesar de que tuvimos un año muy seco. – ¿Podría contar detalles del aserradero y la fábrica de laminado que se piensa instalar? – Está establecido en el proyecto, pero no lo puedo cuantificar. El objetivo es que las 1.000 hectáreas que tratamos que sean de alta calidad, abastezcan esta industria. Por supuesto que se va a tratar de compar madera a terceros. Pero la reservas propias para sustentar este proyecto serán las 1.000 hectáreas que se planten de ahora en adelante, hasta llegar a una superficie de 47.000 hectáreas. Esto significa que vamos a llegar a armar un paquete de 33 mil hectáreas. Después se seguirá replantando. – ¿Para qué año está pensado el proyecto de aserradero y fábrica de laminados? – Está pensado alrededor del año 12 al 15, depende de la evolución de los montes. Se va a empezar con aserrado fino sobre madera de menor diámetro y después se va a ir escalando. En el año 15 ya estaríamos haciendo la primera tala rasa, que se completaría a los 18 años. Pero eso es lo que está planificado. Después uno empieza a hacer un seguimiento en el monte; hemos instalado con INTA parcelas de ensayo. Se estima que la tala rasa va a tardar como mínimo 18 años. Tuvimos que adoptar la política de desconcentrar la tala rasa porque Pecom plantó 20.000 hectáreas en cuatro años. Hicimos un programa de desdoblamiento de tala rasa en base a los datos que disponíamos, y dijimos: «Vamos a hacer una graduación de 18 a 22 años». Proyecto pinero – Además de pino, ¿van a forestar con otras especies de mayor valor? – Lo que pasa es que este proyecto nació pinero. Porque en la zona el único grupo de especies que obtiene una respuesta más uniforme es el pino. No vemos muy factible al eucaliptus. – Yo pensé en grevilea u otras especies no tradicionales… – Bueno, grevilea es una de las especies que más está empujando. Vamos a hacer pruebas. Pero no está como especie de cultivo para un proyecto industrial, aunque consideramos que grevilea es una especie que tiene muchas posibilidades. – Cuando analizaron el proyecto, ¿tuvieron en cuenta la posibilidad de instalación de la planta de celulosa de CMPC? – No, no. Un proyecto celulósico necesita un radio máximo de abastecimiento de 150 kilómetros. Y nuestro proyecto queda bastante retirado. Por supuesto, en este momento se transporta madera a mucho más distancia. Pero es como cambiar la plata. Es para sacarme la madera de encima y posiblemente gane algo. En nuestra zona no hay interés de decir: “Planto para hacer pasta” o “planto para hacer tablero”. Por algo no se vislumbra que en aquella zona, hacia el río Paraná, haya una planta industrial celulósica, en primer lugar. Y de tableros, en segundo término. Entonces, las inversiones forestales en Virasoro tendrían que apuntar directamente a producir madera de mayores diámetros; apuntar al aserrado y a la transformación mecánica. En nuestro proyecto no había interés en hacerlo, ya que son inversiones de otra magnitud. En cambio, la planta de aserrado nos hace un replanteo en la parte genética: buscar especies adecuadas, plantar a menor densidad, abrir pronto el bosque. – ¿Cuando habla de aserraderos, habla de aserraderos y remanufactura? – Inicialmente, sería de aserrado nada más. – Usted dijo que recién en el año 12 van a tener materia prima para poder pensar en la industria. ¿Cuál es la inversión del proyecto? – Yo tengo que ayudar a definir qué oferta de madera habrá en el momento oportuno. Y nosotros estamos trabajando como empresa hace un año y medio, casi dos años. Primero estamos ordenando todo lo que hemos recibido; ya hemos definido bastante el rumbo en cuanto al tipo de plantaciones y su magnitud, pero todavía no hemos pensado en el capítulo del aprovechamiento industrial. Se apunta a una industria que más o menos consuma esa madera. Se podrá llegar a la decisión de decir que 1.000 hectáreas consumidas anualmente es mucho. Por ahí se decide un proyecto un poco más chico y el resto lanzarlo al mercado. A la industria le hace falta madera. Hay industriales que ponen aserraderos sin tener montes y no interesan sociedades de ese tipo. Lo que interesa son sociedades sólidas, que trabajen en conjunto. Más información en Desarrollo Forestal de diciembre (número 132, año XIV).

Fuente: Desarrollo Forestal

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