La industria del mueble busca abastecer a un mercado en franco crecimiento

Economia

Luego de una década -la del noventa- en la que el principal problema era vender sus productos, hoy los muebleros enfrentan un serio problema de escala en la producción que les impide ingresar a los grandes mercados como el de Buenos Aires.

Fuente: Misiones On Line

MISIONES(15/11/2004).- La actividad mueblera es sin dudas una de las mejores alternativas para agregarle valor a la producción forestal de la provincia y para incrementar la demanda de mano de obra del sector. Los carpinteros señalan que su principal problema ha dejado de ser la venta y pasó a ser la capacidad de producción -seriamente minada durante los años de la convertibilidad- que les impide participar de los grandes mercados del país y la región. Otro problema que señalan los muebleros es el aumento de la materia prima, aunque los productores artesanales se “amañan” para trabajar con maderas de buena calidad, pero de escaso valor comercial para los aserraderos por tratarse de troncos torcidos, ramas, gajos o costaneros -el costado de los trancos-. Todas piezas no aptas para la confección de tablas. Respecto al panorama de la actividad mueblera, Roberto Lenschnik presidente de la Cooperativa de Comercialización de la Industria Maderera y Afines Eldorado Limitada (CIMAEL), explicó que las expectativas de crecimiento son “muchas y muy concretas”. El empresario explicó que “la prioridad para nuestro rubro es buscar mercados no tan grandes como para que la cooperativa pueda cumplir en este momento, porque a todas las rondas de negocios que he ido la demanda es tan grande que se nos hace difícil cumplir, entonces ni siquiera podemos ofrecer nuestros productos porque no nos podemos comprometer a producir en las cantidades que los grandes mercados requieren. Lejos de resignarse a esta situación, Lenschnik aseguró que “estamos ampliando nuestra capacidad a través de un subsidio que recibimos de la Nación, son 372 mil pesos del ministerio de desarrollo que destinamos a capacitación y equipamiento. Esperamos que el año próximo podamos generar mayor de manda de mano de obra y aumentar la calidad de nuestros productos, pero sobre todo lo que pretendemos es ampliar nuestra capacidad de producción para poder participar de los grandes mercados”, indicó. Respecto a la demanda de mano de obra, el titular de CIMAEL estimó que el año próximo podrán incorporarse un promedio de 2 empleados por cada una de las 27 carpinterías que se beneficiarán con el subsidio que recibió la cooperativa. Uno de los inconvenientes que ve Lenschnik para el futuro de la cooperativa es la provisión de materia prima, en ese sentido indicó que “este año vamos a demandar mucha más madera que el año pasado, porque ahora estamos produciendo a pedido sobre la demanda de la gente de la zona, pero apuntamos a producir masivamente líneas de muebles. Ya estamos participando de diseño de muebles en Formosa con un prototipo que es un juego de sillones que esperamos empezar a producirlo en cantidad y vemos que un aumento en la materia prima nos puede dificultar el trabajo”. Producción artesanal Lejos de la posibilidad de ingresar en los grandes mercados, los pequeños productores artesanales de muebles basan su estrategia en la venta al menudeo y en la agregación de valor y disminución de los costos a partir del diseño. En ese sentido, Martín Baez de la empresa Atahualpa Muebles de Oberá, explicó que “mi principal objetivo es hacer diferencia con el diseño de los muebles y aprovechar al máximo la madera. La mayoría de mis muebles están hechos de costaneros y de madera que cualquier otro lo utiliza para leña. Con un pedazo de costanero que tiran los aserraderos y que no tiene mayor valor económico, se pueden fabricar muebles muy buenos que se pueden comercializar en el mercado a un precio mucho más alto. Un buen sillón de un cuerpo se vende en el mercado a unos 300 pesos, o adornos como lámparas se venden a un precio de entre 25 y 50 pesos”, indicó. Por su parte Néstor Dresch, propietario de la mueblería Eco Estilo, de la localidad de Andresito, coincidió con Baez y lamentó que “hoy en los aserraderos se desperdicia o se usa como leña un montón de material que puede ser utilizado en la industria del mueble, especialmente en la elaboración artesanal de piezas. Yo trabajo con madera de primera pero con piezas que los aserraderos generalmente descartan, trabajamos con madera torcida, ramas, costaneros. A partir de los gajos de paraíso o cedro australiano se pueden hacer hermosos sillones, se pueden aprovechar los gajos de pino eliotti para hacer de sillas de buena calidad. Cada gajo te da por lo menos dos patas largas para sillas”, explicó Dresch. Respecto al panorama para los artesanos del mueble, el carpintero comentó que “lo que más falta nos hace es capital para poder ampliar nuestro negocio, mi galpón ahora está todo agujereado y lo mismo le pasa a muchos colegas, nosotros nos caímos mucho en los últimos diez años con esa moneda fuerte que nos dejó por el piso, en esa época los brasileños pasaban los muebles en nuestra cara y nosotros nos fundimos, nos endeudamos, pero ahora estamos surgiendo despacito”.

Fuente: Misiones On Line

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