La 49.ª sesión del Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) destacó el papel fundamental que desempeñan los jóvenes emprendedores en la transformación de los sistemas alimentarios mundiales y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria y la estabilidad.
Fuente: FIDA
ROMA (10 de febrero de 2026).- En un período de inestabilidad geopolítica sin precedentes, la 49.ª sesión del Consejo de Gobernadores del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) fue el marco para dar visibilidad a las acciones que llevan adelante con los jóvenes rurales.
«Los jóvenes emprendedores aportan energía, habilidades digitales y creatividad. El FIDA puede ayudar a convertir estas fortalezas en negocios sostenibles a través de sus inversiones en capacitación, acceso a financiamiento, así como en reforzar los vínculos con los mercados y las redes que permiten el crecimiento de las empresas rurales», declaró Álvaro Lario, presidente del FIDA, en su discurso de apertura.
«No se trata simplemente de apoyar proyectos, sino de fomentar la productividad rural como pilar de la seguridad alimentaria mundial», afirmó Lario.
Hoy en día, 1.300 millones de jóvenes forman la generación más numerosa de la historia. La mitad vive en zonas rurales de países en desarrollo, donde la falta de inversión ha derivado en el llamado “déficit de oportunidades”, que impide que los jóvenes alcancen su pleno potencial económico.
Colmar esa brecha es clave tanto para poder producir más alimentos para una población global en expansión, como para crear empleos a lo largo de toda la cadena de valor agrícola, desde la producción hasta el almacenamiento, procesamiento, comercialización y la exportación.
“Por lo tanto, invertir en jóvenes emprendedores no es una opción, sino una necesidad, si queremos construir sistemas alimentarios sostenibles y resilientes”, afirmó Lario.
El ponente invitado, Tony Elumelu, presidente de Heirs Holdings y fundador de The Tony Elumelu Foundation, además de prominente empresario africano, inversionista y filántropo, respaldó el mensaje de Lario.
«La agricultura no es solo un sustento, es un recurso estratégico que alimenta nuestros pueblos y ciudades, impulsa las economías rurales y sostiene a las comunidades. No podemos impulsar el crecimiento de África sin energía y no podemos impulsar el crecimiento de África sin alimentos», afirmó Tony Elumelu.
«Cuando invertimos en jóvenes emprendedores, no solo apoyamos a las personas, sino que fortalecemos las comunidades, reducimos la pobreza, creamos empleos y permitimos que las comunidades rurales crezcan desde dentro».
De los 24.000 emprendedores a los que The Tony Elumelu Foundation ha empoderado, un 21 % trabajan en la agricultura y la agroindustria. Estos emprendedores han generado más de 400.000 empleos directos e indirectos.
“Esta es una prueba clara del potencial de la agricultura para mejorar las comunidades de toda África”, añadió Elumelu.
Durante su charla informal, Lario y Elumelu hablaron sobre el Africapitalismo, la convicción de que el sector privado africano, liderado por empresarios africanos, debe impulsar la transformación económica y social del continente en lugar de prolongar la dependencia de la ayuda exterior.
Como única institución financiera internacional dedicada a invertir en el «primer kilómetro» de los sistemas alimentarios, el FIDA convierte cada dólar que recibe en aproximadamente seis dólares de inversión de alto impacto sobre el terreno.
Los datos de la evaluación del impacto muestran que estas inversiones suelen aumentar los ingresos rurales, la capacidad productiva y el acceso a los mercados en más de un 30%.
A las puertas de su 50º aniversario, y en vísperas del inicio de la decimocuarta consulta sobre la reposición del Fondo, el FIDA renueva sus alianzas con las comunidades rurales, los gobiernos y el sector privado para lograr resultados cuantificables y duraderos.
«Todos estamos comprometidos con esta misión y será un éxito para todos», Lario finalizó.

Más de 1.100 millones de dólares en inversiones para transformar la vida rural en Brasil
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), socio estratégico de Brasil desde hace mucho tiempo, anunció una importante ampliación de sus inversiones en el país.
El Fondo ha duplicado sus inversiones, pasando de 450 millones de dólares entre 2017 y 2024 a más de 1 100 millones de dólares para una nueva cartera de proyectos de desarrollo rural hasta 2030, con el objetivo de apoyar a aproximadamente un millón de personas del medio rural.
El anuncio lo hizo Rocío Medina Bolívar, directar regional del FIDA para América Latina y el Caribe, durante una visita a Brasil con una delegación del Fondo para mantener reuniones de alto nivel con autoridades y representantes del sector público y privado.
La cartera del FIDA en Brasil ocupa el quinto lugar entre las inversiones del Fondo a nivel mundial, y cuenta con el mayor número de proyectos financiados por el FIDA en un solo país.
«Brasil concentra el 40 % de nuestra financiación en América Latina y el Caribe una clara señal de su papel como socio estratégico en el impulso de la transformación rural en la región. Trabajando conjuntamente con los sectores público y privado, y con socios financieros, estamos invirtiendo en comunidades rurales a gran escala para generar un impacto en todo el país», dijo Medina Bolívar.
Brasil es el único país del mundo que cuenta con dos oficinas del FIDA, una en Brasilia y otra recién inaugurada en Salvador, Bahía, que se centra en supervisar las operaciones y desarrollar la línea de proyectos.
El Fondo cataliza recursos de varios socios y proporciona el 15 % de la financiación total de los proyectos en Brasil. «Movilizamos inversiones de diversas organizaciones nacionales e internacionales como el Fondo Verde para el Clima (GCF), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Agencia Española para la Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), el gobierno alemán y el Banco Brasileño de Desarrollo (BNDES), entre otros socios, además de la cofinanciación clave de gobiernos nacionales, con el objetivo de aumentar la escala e impacto de las operaciones que apoyamos, » señaló Donal Brown, Vicepresidente Asociado de Operaciones del FIDA.
Con la tasa de pobreza más alta del país, la región del Noreste es el centro de las inversiones del FIDA en Brasil. Actualmente, el Fondo financia ocho proyectos en esta región, incluido el más reciente, Seguridad Alimentaria y Nutrición y Resiliencia al Cambio Climático en el Noreste Semiárido de Brasil (Dom Hélder Câmara III), implementado con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Agricultura Familiar (MDA), que cubre la región semiárida. Su fase anterior logró una reducción extrema de la pobreza del 90 % entre sus participantes.
Además, mediante un nuevo préstamo a la cooperativa de crédito CRESOL, el FIDA aprobó su primer préstamo directo a un actor del sector privado en Brasil, y la segunda operación de este tipo en la región en América Latina y el Caribe, demostrando el interés del Fondo en aumentar los esfuerzos conjuntos con socios del sector privado.
«El FIDA está consolidando su cartera en Brasil y adoptando un enfoque programático, con un rendimiento de alto nivel y un fuerte apalancamiento financiero, proporcionando un potencial modelo de referencia para construir prosperidad rural en otros países de ingresos medios altos del mundo», añadió Arnoud Hameleers, Director País del FIDA en Brasil.
Más allá de los proyectos, el FIDA también participa en el diálogo político, apoyando iniciativas como la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, establecida por Brasil durante su presidencia del G20.
Además, el Centro Regional de Cooperación Triangular Sur-Sur del FIDA, con sede en Brasilia, ha promovido el intercambio de conocimientos entre varios países. Por ejemplo, delegaciones de Angola, Pakistán y Mozambique visitaron recientemente Brasil para intercambiar conocimientos sobre temas como el acceso a la tierra, el acceso a los mercados, las políticas públicas, la equidad de género, la juventud y la seguridad hídrica, entre otros.



