| Prevención en riesgos laborales |
Organizado por la Fundación Iberoamericana de Seguridad y Salud Ocupacional (Fiso), la Unión de Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (Uart) y la Fundación Victoria Jean Navajas, se realizó el XLVI Seminario Abierto Anual sobre Prevención de Riesgos en la Actividad Forestal. Los expositores del Centro de Capacitación Laboral Permanente de la Fundación, Roque Giménez y Tomas Villordo, analizan factores clave de la prevención en la actividad.
ARGENTINA 2010.- En el marco del XLVI Seminario Abierto Anual sobre Prevención de Riesgos en la Actividad Forestal, que se realizó en la ciudad de Gobernador Virasoro (Corrientes) el pasado 3 de junio del corriente año, se reunieron expertos de Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART), supervisores de empresas, contratistas, empresas de electricidad, consultoras, estudiantes, representantes de organismos del Estado (Inta, Ministerio de Ecología, etcétera) y especialistas del sector forestal y foresto-industrial, que expusieron el escenario actual en la “Prevención y Seguridad” en la actividad de la región. La charla se realizó en el Instituto Agrotécnico Víctor Navajas Centeno, resultando la jornada con una alta convocatoria. El encuentro fue organizado por la Fundación Iberoamericana de Seguridad y Salud Ocupacional (Fiso), la Unión de Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (Uart) y la Fundación Victoria Jean Navajas, y contó con exposiciones sobre: Evolución de la seguridad en el trabajo forestal; Indumentaria de seguridad EPP; Posturas correctas de trabajo; Pausas de trabajo; Alimentos y campamento; Acciones y condiciones seguras; Causas de accidentes con la motosierra; y sobre reglas básicas de la seguridad del motosierrista. Las charlas estuvieron a cargo de los especialistas del Centro de Capacitación Laboral Permanente de la Fundación Victoria Jean Navajas, profesor Roque Giménez e ingeniero Tomás Villordo. negrita/Evolución de la seguridad/negrita En una síntesis de su exposición, en la entrevista con ArgentinaForestal.com el profesor Giménez se refirió a la evolución de la seguridad en el trabajo forestal y relató que “tumbar árboles empezó con el hachero, aquél que trataba al árbol como un cilindro, hacía andamios, tarimas, sobrados, para hachear en la parte más cilíndrica del tronco evitando raíces, pencas que le dieran más trabajo”. “Después, con el uso de la motosierra se buscó realizar un trabajo más productivo, más descansado, pero esta herramienta trae consigo mayores riesgos”, dijo. Recordó que las primeras máquinas aparecieron en 1860, con la sierra Hamilton, en 1880 la sierra Americana, la Stihl desde 1914-1929, y así hasta la fecha. “Pero quizás la que revolucionó el ambiente laboral forestal fue la Stihl Contra en la década del 60, liviana, potente, manejada por un solo hombre, marcas y modelos en el mercado argentino habrá más de 20”; precisó. La motosierra es una herramienta a motor que hace el trabajo de corte del tronco, le da la tracción, tiene un embrague que transmite esa fuerza y un sistema de corte: espada, piñón y cadena que corta la madera. Las herramientas que acompañan a la motosierra son: palancas, cuñas y hachas, como también los elementos de protección personal. negrita/Incidente-accidente/negrita «Desde mi experiencia –dijo el profesor Giménez- trabajo en el área desde 1986, pero formalmente en el Centro llevamos registros desde el año 1996, y las estadísticas muestran que el 71% de las heridas y golpes en la actividad se producen por el mal uso del ángulo superior de la punta de la espada, ya que al traccionar la cadena en la madera, la acción es de rebote, patea, retrocede, da un chicotazo como dice la gente. El otro 9% de los accidentes se da por el daño en los ojos, cuando en el desrame la cadena pesca ramitas secas y las tira contra la cara, agravado por la falta de uso de la protección facial”, explicó. En tanto, según los registros, “el 20% restante son golpes y/o aplastamiento por árboles colgados, y generalmente son casos fatales”. “Estas estadísticas fueron confirmadas en la Superintendencia de Riesgo del Trabajo”, aseveró Giménez. En diferentes regiones de bosques de la República Argentina aún se trabaja como hace 15 o 20 años atrás, se posee celular (si hay señal… buena comunicación) pero todavía no se exige el uso de guantes, borcegos ni cascos. “Ni hablar de protección anti-cortes, que, además, de los que se consiguen en el mercado ninguno protege el 100%, esto dice en sus etiquetas”, recalcó el capacitador. Los expertos llaman cuadrillas de Gestión Baja a aquellos que no usan indumentaria de protección, de Gestión Media serían los que usan alguna proteción, mientras que las grandes empresas que poseen certificaciones de sus plantaciones, a las que se le exige un mayor control, son denominadas de Gestión Alta, ya que la mayoría tienen indumentaria de protección. Con respecto de las actitudes en el trabajo, Giménez se refirió a las acciones seguras como “posturas correctas, cuidar la columna, realizar ejercicios de precalentamiento al ingresar al trabajo”. ¿A qué se expone un motosierrista? A un gran esfuerzo físico, trabajo en solitario, y falta de conocimiento, por no tener escolaridad, en lo que se refiere a nociones básicas de geometría, tratar al árbol como a un cilindro, romper el equilibrio tronco copa, conocimiento de fracciones, ángulos y diámetro. “Es importante tener en cuenta que tumbar árboles no debe ser considerado un arte sino un procedimiento que, bien aplicado, nos de producción con calidad y total seguridad, y para lograr esto la motosierra tiene que acompañarse con cuñas, palanca, algo tan antiguo pero absolutamente vigente”, dijo el profesor. En muchos casos, la mala alimentación, la falta de control o la falta de organización influyen en la seguridad del trabajo forestal. “Los premios son por producción, no por calidad y mucho menos por seguridad”, opinó. “Claro está que es una actividad de riesgo, y que genera puestos de trabajo para personas menos calificadas con ingresos mejores que en la ciudad”, agregó. Por otro lado, comentó que hay grandes empresas que al solucionar problemas más bien de índole gremial-laboral, ingresaron tecnología de avanzada, como es el caso de las grandes e impresionantes cosechadoras, equipos que reemplazan a más de 20 motosierristas. “Ante este escenario, han podido quedarse con los mejores motosierristas, operarios que tienen hoy más exigencias en lo que hace a productividad, calidad, seguridad y debemos hablar de las condiciones seguras del sitio, ya que donde no pueden trabajar las cosechadoras van a tener que trabajar los motosierristas, caso de topografía -terrenos quebrados-, o intervenciones fuera de época”, detalló Giménez. En cuanto a las tecnologías, están disponibles, pero “hay que capacitar en forma permanente sobre su uso correcto y mantenimiento, ya que hay que preparar al personal para subirse a estas novedosas máquinas: mucho entrenamiento en manejo y en mantenimiento”, recomendó. Asimismo, recalcó “un concepto a tener en cuenta: las exigencias del trabajo a destajo, en el caso del motosierrista, lo llevan al borde del esfuerzo físico, y por lo tanto, al accidente. En tanto, el tractorista cosechador no tiene daños físicos, pero los problemas de su máquina serán trasladados al turno del siguiente operario, entonces hay que prestar mucha más atención al mantenimiento, principalmente el afilado, limpieza, sobrecalentamiento, instrucción e interpretación de tableros, etcétera”. cursiva/Más información en la Edición N°81 de la Revista ArgentinaForestal.com/cursiva


