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“Es imprescindible una ley que exija al sector celulósico-papelero reconvertir sus procesos”

Entrevista a la Dra. María Cristina Area, directora del Programa de Investigación de Celulosa y Papel de la Unam

La especialista sostuvo que si no existe una legislación actualizada que comprometa a las industrias a incorporar las mejores tecnologías disponibles, “éstas no se ven obligadas a mejorar sus procesos para tratar de disminuir sus emisiones”. Sobre el conflicto con Uruguay por la pastera Botnia dijo que en Argentina se cuenta con grupos técnicos “muy bien equipados para realizar los monitoreos”, y advirtió que los mismos “deberían ser cruzados y complementarios”.

Por Patricia Escobar

MISIONES (14/5/2010).- La experta María Cristina Area, directora del Programa de Investigación de Celulosa y Papel de la Universidad Nacional de Misiones (Unam), sostuvo que es imprescindible que Argentina cuente con una ley actualizada que exija a las fábricas de celulosa y papel que “reviertan sus procesos, incorporando las mejores tecnologías disponibles” para reducir al mínimo posible el impacto sobre el ambiente. “En el 2007 y 2008 se avanzó mucho en el marco del Programa de Reconversión Industrial para la Industria de Celulosa y Papel (Pri-CePa) con fábricas que cumplieron con rigurosidad todos sus acuerdos, como Alto Paraná y Papel Misionero, pero era un compromiso voluntario. Por lo tanto, hay otras fábricas que, al no haber una ley que les exigiera reconvertir sus procesos, no consideraron prioritario invertir en esto sin que se les puede exigir nada”, remarcó la especialista. Area, en diálogo con Argentina Forestal.com, analizó la situación post fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el conflicto binacional Argentina-Uruguay, a partir de la instalación en la localidad charrúa de Fray Bentos de la pastera Botnia y los supuestos de contaminación, se refirió a cómo deberían encaminarse los monitoreos conjuntos (binacionales) exigidos por el organismo internacional, así como también sobre las materias pendientes en Argentina. “Antes de la instalación de la planta ya se tendrían que haber analizado muestras de agua del Río Uruguay para contar con una línea de base, y luego poder establecer si el funcionamiento de Botnia produjo algún impacto sobre la contaminación del río”, sostuvo, y enfatizó “porque ahora no tenemos base de comparación”. De todas maneras, para cumplir con el fallo internacional, la especialista consideró que “en Argentina hay varios grupos técnicos muy bien equipados” para realizar los monitoreos y complementar “así como triangular datos con los de Uruguay”, y agregó que “esto es imprescindible para garantizar que la fábrica funcione correctamente sin producir contaminación del río”. Por otra parte, la especialista volvió a sostener que Botnia “fue construida con la mejor tecnología disponible en su momento”, y explicó que esto es “algo que evoluciona constantemente”, ante lo cual ejemplificó que “hoy día no puede suceder que un pueblo esté cerca de una fábrica y sufra por emisiones de olor”, y sentenció que “esta es una cuestión que en la actualidad se puede revertir con inversión”, y volvió a recalcar sobre la falta de legislación adecuada en Argentina para controlar las distintas emisiones de este tipo de industrias. “El país tiene que avanzar hacia esta reconversión, hay que apoyar a las empresas y darle a las fábricas de celulosa existentes las facilidades para que puedan ir instalando estas nuevas tecnologías” que permitan mitigar la emisión de efluentes líquidos y gaseosos, enfatizó la experta que, además, es miembro del Consejo de Dirección del Instituto de Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible, investigadora independiente del Conicet y coordinadora de la Red Iberoamericana de Docencia e Investigación en Celulosa y Papel (RIADICYP) negrita/¿Cuáles son sus conclusiones sobre el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya?/negrita El fallo, en realidad, no dice nada nuevo para quienes de alguna manera estamos en el tema, dado que estábamos seguros de que sería así. Todos sabíamos que Uruguay había incumplido en algunos aspectos de los tratados internacionales entre ambos países, y en este sentido se iban a expedir desde el Tribunal. Por otro lado, por el tema de la contaminación, era lógico que dijeran que no hay motivo para pensar que la presencia de la fábrica es la causa de los eventuales episodios de contaminación detectados en el río, porque nunca se realizó una línea de base. “Esto es lo que dije desde el principio. Ya en la primera entrevista que me hicieron sobre el tema, en el año 2.005, insistí en que era imprescindible que se hicieran estudios de línea de base en el río, porque después, al no hacerlo, no se tienen los parámetros necesarios para que decir si aumentó o disminuyó la contaminación”. Antes de que se instale una fábrica, se tienen que conocer las condiciones en que se encuentra el recurso agua, y estos estudios no se realizan en un mes, llevan dos o tres años. Podría haberse iniciado el monitoreo del río al tiempo que se realizaba la construcción de la fábrica finlandesa en Fray Bentos, y entonces se tendrían los parámetros del río Uruguay bajo las distintas condiciones (climáticas, con lluvias, sequías, etc.), para poder obtener una buena base de comparación. Una vez que la planta está en funcionamiento, se continúan haciendo los monitoreos, y se logra saber si se produjeron variaciones en los niveles de contaminación. Lamentablemente, esto ahora es imposible. He leído comentarios de algunos colegas que dicen, por ejemplo, que “aumentó la eutrofizacion”, pero es imposible de determinar si es debido a la presencia de la fábrica. Aunque también es posible que sean comentarios sacados de contexto. negrita/Para el fallo sobre que «Botnia no contamina», ¿se basaron en la tecnología que utiliza Botnia en su proceso de producción, Libre de Cloro Elemental (ECF)?/negrita En realidad, la fábrica está utilizando las mejores tecnologías disponibles que había al momento en que se construyó. Las tecnologías siguen evolucionado y cada vez hay mejores, pero al momento que se planificó el emplazamiento de esta fábrica en Fray Bentos tenía todas las tecnologías que en ese momento estaban disponibles para mitigar su impacto ambiental y cumplir con los requisitos internacionales. Estas exigencias rigen a nivel mundial, pero además, a nadie se le ocurre instalar una fábrica de pulpas celulósicas con tecnología antigua por dos motivos, primero porque ambientalmente es perjudicial y, en segundo lugar, porque no es económicamente rentable. Las fábricas se instalan cuando son económicamente viables y ambientalmente compatibles. La planta de Botnia tiene todo lo que tiene que tener. Otro aspecto muy distinto es el manejo posterior a su instalación, ya que una fábrica puede tener todo lo mejor, pero utilizar mal sus procesos, tanto de producción como de tratamiento de efluentes. Para eso están los organismos de control, que son los que deben asegurar que la fábrica utilice correctamente sus instalaciones para garantizar un correcto funcionamiento y no produzca niveles de contaminación superiores a los permitidos por las principales normas que rigen al sector a nivel mundial. Si el tribunal de La Haya manifestó que no existe indicio de que la presencia de la fábrica haya producido mayor contaminación, es porque no se pudo comprobar que las variaciones de los parámetros del agua del Río Uruguay fueran consecuencia de la fábrica. Existen muchos otros factores espacio-temporales capaces de producir niveles puntuales de contaminación. negrita/El fallo de La Haya sugiere un monitoreo “conjunto” de la planta de Botnia. ¿Considera que esto es viable?/negrita Sí, esto es absolutamente viable, y es lo que se debería haber hecho desde un primer momento. Hay varios grupos técnicos en Argentina que están muy bien equipados y tienen las posibilidades de realizar los monitoreos. Además, se pueden complementar, dado que son muchos los parámetros a estudiar, se debieran cotejar los datos de las muestras obtenidas de los dos lados del Río Uruguay, e inclusive se podrían realizar triangulaciones dentro de la Argentina con grupos de investigación que repitan los parámetros para asegurar los valores. Esta es una manera de hacer control que, además de ser necesaria, es inevitable para poder garantizar que la fábrica siga funcionando correctamente y que el río no se contamine. La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) debería ocuparse de esto, pero tengo entendido que nunca funcionó muy bien y desde que se inició el conflicto por el caso Botnia directamente se paralizó. negrita/¿El monitoreo puede basarse en la información que brinde la empresa Botnia de su funcionamiento y los parámetros de sus efluentes?¿El “monitoreo conjunto” seria a nivel estatal o con técnicos independientes para realizar una especie de auditoría a la fábrica? ¿Cómo sería el mecanismo adecuado?/negrita El funcionamiento usual de los organismos de control se basa en la toma y análisis de muestras. A nivel internacional, el mecanismo usual es que se tomen muestras en determinados periodos de tiempo, establecidos al azar y sin aviso, en tanto que durante el resto del tiempo la fábrica informa sus parámetros. Eso no significa que el organismo que hace el control crea ciegamente lo que la empresa refleja en sus informes, sino que con sus muestreos constatan la veracidad de los resultados informados por la fábrica. En el caso de Uruguay, el responsable de los análisis será seguramente el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU). A su vez, la empresa Botnia debe realizar periódicamente sus propios análisis para asegurar que sus procesos están controlados, e informar al organismo de control. Es decir, que no se trata de creer todo lo que le dice la empresa. Los responsables de la planta industrial informan sus datos, y el organismo de control toma sus muestras y corrobora que los datos de emisión de la fábrica coincidan. Si hay desajustes en los datos, se busca la causa y los motivos por los que se ha informado algo que no corresponde. Argentina cuenta con profesionales y equipos altamente capacitados en todo el país, de hecho, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAYDS) de la Nación, le compró a la Universidad de La Plata un cromatógrafo de última generación para detectar las dioxinas y furanos más peligrosos –controlados por la EPA-, así que en la UNLP están realizando esas determinaciones. Pero este equipo que se puso en marcha el año pasado, por lo tanto, es muy difícil que puedan sacar conclusiones sobre lo que ha pasado hasta ahora. Si pueden ver la evolución de ahora en más. También en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) están realizando estudios, y en la UNaM tenemos el grupo de Calidad de Agua que trabaja con la represa hidroeléctrica de Yacyretá monitoreando los parámetros del río Paraná desde hace muchos años. Lo que veo, es que hay mucha gente trabajando en el tema pero en forma desarticulada: la asamblea ambiental por su lado, la UNLP por el suyo, etc., pero todos estos esfuerzos debieran organizarse para poder realizar una triangulación de los resultados y que todo el sistema sea más útil y eficiente. negrita/Es necesario que Argentina cuente con una legislación actualizada para esta industria…/negrita Es imprescindible. En 2007 y 2008 se desarrollaron en la Subsecretaría de Desarrollo Sustentable de la SAyDS el Plan de Reconversión de la Industrial de Pulpa y Papel de Argentina (Pri-CePa) y también un proyecto de Ley de Presupuestos Mínimos sobre la Industria de Pulpa y Papel que fijaba los parámetros que se debieran cumplir las fábricas basándose en las mejores técnicas disponibles de la industria europea principalmente. El trabajo realizado con el proyecto de ley fue muy bueno, se consensuó con muchos sectores, en forma activa participó la AFCP y el grupo técnico de la SAyDS que cuenta con profesionales muy capacitados. Este proyecto de ley fue aprobado por todas las comisiones correspondientes de Diputados, pero no se llego a presentar por cuestiones relativas al conflicto presentado ante la Corte Internacional de La Haya. negrita/Ud. trabajó en el Pricepa con la SAyDS. ¿Qué resultó del programa con las empresas?/negrita En el marco del Pri-CePa se avanzó mucho con fábricas que cumplieron todos sus acuerdos, pero se trató de un compromiso voluntario, por lo que otras fábricas decidieron esperar que una ley les exigiera reconvertir sus procesos para invertir en eso. El programa contemplaba metas de corto plazo y de largo plazo. Algunos aspectos de reconversión y otros de mejoras tecnológicas. Lo referente a reconversión, planteaba cambios radicales en los sistemas de blanqueo, es decir, que aquellas fábricas que blanqueaban con cloro o con hipoclorito de sodio, tenían que cambiar sus procesos a Libre de Cloro Elemental o Libre de Cloro Total. Otras fábricas debían realizar otro tipo de mejoras, como el tema de la mitigación de los olores, o la reducción del uso de combustibles fósiles. Pese a ser acuerdos voluntarios, varias fábricas asumieron el compromiso de invertir en mejorar sus procesos en el marco del Pri-CePa y lo fueron cumpliendo con rigurosidad, entre ellas, estaban las misioneras Alto Paraná SA y Papel Misionero. También firmó Celulosa Argentina, entre otras y varias avanzaron bastante y quedaron a la firma. En 2009 el Pri-CePa cambió de dependencia y desde entonces no ha tenido mayores avances. A partir del fallo, podría aventurarme a decir que todos los relacionados con el sector esperamos que vuelva a ponerse en funcionamiento. subtitulo/Evolución tecnológica constante/subtitulo De acuerdo a lo manifestado por la directora del Programa de Investigación de Celulosa y Papel de la Universidad Nacional de Misiones, María Cristina Area, las tecnologías dentro del sector celulósico-papelero están en constante evolución para recudir al mínimo posible los impactos ambientales de este tipo de industrias. De esta manera, sostuvo que no sólo se trata de las mayores tecnologías disponibles, sino también “de los parámetros propios que surgen según el entorno en el que se instalan, por ejemplo no es lo mismo si la planta va a verter sus efluentes sobre un río caudaloso, o si lo hará sobre un lago o arroyo”. En cuanto a la industria de celulosa en general, ¿se puede ratificar que las tecnologías hoy disponibles disminuyen al mínimo el impacto sobre el ambiente? ¿Es posible que una planta como la de Botnia, con el proceso adecuado en su tecnología (Libre de Cloro Elemental) y un control eficiente evite la contaminación? Sí, las tecnologías existen y están instaladas, incluso hay tecnologías mucho más exigentes que las actualmente tiene Botnia, porque en general, en las legislaciones internacionales, el nivel de parámetros de emisión que se permite a la fábrica no depende solamente de un país, como sucede -por ejemplo- en la Unión Europea, sino que también depende del curso de agua donde la fábrica está vertiendo o verterá sus efluentes. No es lo mismo que los efluentes líquidos sean eliminados en un lago, que en un arroyo, un río común o un curso hídrico caudaloso. Estos medios acuáticos tienen una capacidad natural de solucionar esta contaminación que se está produciendo. Un río caudaloso como el Paraná tiene mayor capacidad de absorber fábricas en su cuenca, que lo que podría ser un lago. Para los casos de aquellas fábricas que arrojan sus efluentes sobre un lago, se diseñaron tecnologías de membranas que filtran totalmente el efluente y sacan agua potable. Existe la tecnología, y existen fábricas en Europa que las tienen instaladas. Esto de las membranas es cada vez más usual, pero es muy caro. Por ello, hay que ver en cada caso si tiene algún sentido instalarla, porque si el río en el que una industria está vertiendo los efluentes tiene una capacidad de depuración natural, que a los pocos metros ya desaparece todo el efecto de lo que la fábrica está eliminando, entonces no tiene ningún sentido hacer una inversión tan grande. Son aspectos que se tienen que evaluar y que la legislación también tiene que tener en cuenta.

Por Patricia Escobar

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