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Productores forestales, empresarios y gobierno unidos para crecer en Formosa

La Unión Industrial de Formosa aportan capacitación y asistencia técnica

El Estado provincial logró agrupar a 110 empresas en 13 consorcios y una cooperativa, los cuales generan más de 550 puestos de trabajo directos, y al menos otros mil entre proveedores y prestadores de servicios en el sector de la industria de la madera. El gobierno ya lleva invertidos más de seis millones de pesos en mobiliario adquirido a estas carpinterías, pagando en efectivo y contra entrega

Más información en la Revista ArgentinaForestal.com N°61

FORMOSA (ENERO 2008).- Uno de los temas centrales que trabajan en la provincia de Formosa es la unión de empresas, entidades intermedias y el impulso dado por el sector público –principal promotor de esta unidad-, para la creación de consorcios y cooperativa, es decir, la asociatividad como eje para el desarrollo, generando un verdadero crecimiento sostenido. En este sentido, nuevamente esta provincia se transforma en ejemplo a replicar con trece consorcios de fabricantes de muebles, conformados en distintas localidades de la provincia y con resultados que muestran una mejora que va desde los procesos, calidad de materiales y productos, tecnificación y capacitación, lo que se tradujo en un importante incremento de rentabilidad y producción (más productividad), con el consecuente incremento de la mano de obra, y es tal la importancia que el gobierno le da a esta cuestión, que dentro del organigrama del Ejecutivo provincial previeron la Dirección de Asociativismo y Economía Social, que también promueve la consorciación en otros .rubros productivos e industriales. De esta manera, los consorcios trabajan a pleno y luego de consolidar su piso, el techo está cada vez más alto, con el Estado que transforma a estos empresarios asociados en sus proveedores de mobiliario, y pagando al contado contra entrega por la producción –factor fundamental para poder promover a los carpinteros y empresarios locales que por ser mipymes no tienen la espalda para financiarse-, con una fuerte asistencia por parte de la Unión Industrial de Formosa (UIF), que además de capacitar, también controla que los consorcios cumplan con las normas, por ejemplo, en los casos de los proveedores de aberturas o partes para construcción de viviendas. “Desde el 96, cuando inició su gestión, el gobernador –Gildo Insfran- pregonó que las formas de trabajo entre los entre los pequeños empresarios debe ser asociativa, para poder de esa manera conseguir economías a escala y la inclusión social y económica”, explicó en la entrevista con ArgentinaForestal.com el director de Asociativismo y Economía Social, Ricardo Fischer, y agregó que “siempre se tuvo la visión que recurrir a un desarrollo endógeno iba ser la forma en que íbamos a poder superarnos. Esto nos llevo a nosotros a salir a pregonar que la gente se junte, que trabaje fuertemente en conjunto, que se asocie para poder crecer”. En ese sentido comentó que al principio se encontraron con un obstáculo, “es que la Ley de Cooperativas establece que el organismo que otorga la matrícula es nacional (en referencia al Inaes, lo que nos lleva a que nosotros tenemos que armar una cooperativa acá y hacer matricular en Buenos Aires, tardando unos seis, siete u ocho meses, con lo que las personas que estaban interesadas en asociarse fueron perdiendo entusiasmo”, relató. “Entonces –continuó Fischer-, apareció la Ley 26.005 (de Consorcios de Cooperación sancionada en 2005), que establece que un grupo de personas puede desarrollar una actividad económica en conjunto, vender o prestar un servicio a través de un simple contrato, que no se le reconoce personería jurídica pero si la fiscal por parte de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), y a esto el gobierno provincial lo encontró como lo que venía buscando para suplir este espacio de tiempo entre la nada y la cooperativa, aparece el consorcio como solución”. De esta manera, el funcionario explicó que en forma inmediata Formosa se adhirió a la ley nacional, “con la modalidad de que no se inscriben personas jurídicas sino en la Dirección de Economía Social, dando el claro perfil de que lo que se busca es apoyar a los pequeños productores e industriales, siempre con la figura de una economía que toma al hombre como centro”, enfatizó. negrita/Modelo exitoso/negrita Así, agregó que “cuando tuvimos esta herramienta ya sancionada por la Legislatura provincial y salimos a explicar que había otra forma entre el individualismo y la cooperativa, es decir, un intermedio, una forma de pre-cooperativa que le iba a dar la gimnasia y la experiencia, que es un sistema de rápida conformación, en el cual en dos días teníamos el contrato y al tercero ya lo inscribíamos en la Afip, inmediatamente fue tomada por los pequeños carpinteros”. Al ver los resultados positivos de este sistema de trabajo, Fischer comentó que la misma experiencia la trasladaron al sector de los “ladrilleros” y explicó que “ya hay un acuerdo provincial entre la Unión Industrial de Formosa, el Gobierno y la Cámara de la Construcción para proveer todos los insumos para la construcción que puedan hacerse con mano de obra formoseña para que se formen pequeñas empresas y sean financiadas a través del Fondo Subsidiario Provincial, controladas a través de la UIF, y su venta sea adquirida por las empresas que integran la Cámara de la Construcción”. negrita/Exigencia: calidad/negrita El principal requisito que exigen a los empresarios que integran los consorcios es la calidad de los productos, tanto para que puedan insertarse en el mercado y poder responder a las demandas del mismo, como para las contrataciones del Estado. Al respecto Fischer enfatizó en que para las compras por parte del sector público “hacemos mucho hincapié en la calidad, porque no sólo que les pagamos el precio que marca el valor del mercado, es decir el mismo precio que se paga en cualquier lugar de la provincia sumando el flete, sino que además se lo pagamos de contado, es decir que no tiene ninguna espera, se abona contra entrega”, lo que realmente se transforma en una ventaja del sistema. Como muestra de la respuesta y confianza que este programa de asociativismo generó en los carpinteros y mipymes formoseñas, en tres años se conformaron trece consorcios y una cooperativa, y aproximadamente cada uno tiene quince asociados, lo que representa unos 110 beneficiarios en forma directa. A su vez, Fischer señaló que “cada consorcio tiene en promedio cinco personas trabajando, lo que significa que son más de 550 puestos de trabajo, a lo que se suma el efecto multiplicador en la compra de insumos, lo que arroja como saldo más de mil personas con sus familias que se benefician, con lo cual el efecto rebote termina siendo de una gran dimensión, incorporando al sistema a miles de familias”. “Si, además, tenemos en cuenta que se les paga al contado y contra entrega, este dinero alimenta a toda la cadena y nos aseguramos de que quede en la provincia, en empresas locales y en familias formoseñas impulsando verdaderamente el desarrollo local sustentable”, recalcó el funcionario. negrita/Win, win, win/negrita Por otra parte, Fischer destacó las ventajas de este sistema, que no sólo permite generar soluciones al Estado para problemas como la desocupación, el apoyo a microemprendedores y desarrollo económico de la industria local, sino que permite también que la Provincia se ahorre costos al momento de tener, por ejemplo, que renovar mobiliario escolar. En ese sentido enfatizó que “no solamente hemos formado consorcios que fabrican, sino también que reparan, se utiliza mano de obra formoseña, se compra a valor del mercado, se paga un precio justo, ni más ni menos de lo que corresponde”. Cabe remarcar que el consorcio que impulsó el Estado para la reparación de mobiliario escolar tiene como finalidad dar trabajo a chicos con capacidades diferentes, lo cual suma un nuevo valor a esta iniciativa del gobierno. Claro está que los beneficios no son sólo comerciales, “esto permite generar dinamismo en la economía local, mayor ocupación y formación de emprendedores así como llegar a sectores desprotegidos”, resaltó Fischer, pero llegar con trabajo genuino y no con asistencialismo. subtitulo/La UIF, protagonista del cambio/subtitulo Desde la Unión Industrial de Formosa, su presidente, Daniel Vives, explicó que a la política de consorciación impulsada por el gobierno provincial “la tomamos como un compromiso, porque justamente veníamos de un momento en el que se había desindustrializado al país, con un impacto mayor en pequeños lugares como Formosa, que están alejados de los centros desarrollados con ambiente productivo, por lo que partimos desde el hombre, y de ese hombre como emprendedor”. “Se trata de un tema social, no sólo económico, y no se puede pensar que solamente la responsabilidad es del Estado o de la parte pública; entonces desde el sector privado nos hicimos cargo de eso, pero no bajo el concepto de que estábamos desarrollando industrias o administrando empresas y mejorando su posición para salir a exportar, sino que miramos al mercado local como una gran posibilidad y protegiendo al productor”, continuó el representante del sector empresario. En ese sentido, reafirmó que el desafío de esta construcción socio-económica, “era ayudar al productor que siempre estaba indefenso, sobre todo cuando las empresas le venían a comprar, quedando en absoluta desventaja y jamás podía surgir por que el precio que le imponía el comprador”. En la misma línea, remarcó que también se revirtió la situación con respecto a los proveedores de insumos, dado que le cobraban un precio alto al productor haciendo que le sea más difícil aún poder tener un margen de rentabilidad (precios fijados por el comprados e insumos altos), pero a través de la unión de empresas se generó otro marco de negociación. Como otro factor relevante, Vives hizo hincapié en el cuidado de la naturaleza. “Formosa tiene un gran bosque, muy variado, casi virgen, no explotado, y en el marco de la Ley de Bosques, sobre la cual la provincia tiene una parte importantísima en sus modificaciones, se regula el aprovechamiento de los mismos, por lo que se le da al productor la condición de responsable directo sobre esos bosques, porque no se puede permitir un uso total, un manejo irresponsable”. En cuanto al rol que asume la UIF en el marco del programa de consorcios, el empresario explicó que “cumple una función técnica, informativa, de entrenamiento y capacitación, así como también de controlador, además de generar el ámbito y los espacios para que la gente se una a través del consorcio como herramienta”. Y en ese marco aseveró que el objetivo es que “ese mejoramiento asociativo llegue a transformarse en cooperativas y al final lograr sustentabilidad en el trabajo, en la proveeduría del producto y en la calidad para que el mercado no solamente sea provincial sino también externo”. negrita/Trabajo en equipo/negrita Pese al gran avance obtenido en los últimos tres años, Vives remarcó que este proceso es una meta “a largo aliento”, y que el paso siguiente es poder lograr que se transformen en cooperativas, dado que ya cuentan con una importante experiencia en el trabajo en equipo. La consolidación de los consorcios como herramienta quedó ratificada por el propio testimonio de más de una decena de emprendedores de distintas localidades formoseñas, quienes explicaron como a través de la asociatividad lograron profesionalizar su mano de obra, mejorar en calidad de productos y de procesos, mejorar también administrativamente, incrementaron notoriamente su mano de obra ocupada (empresas unipersonales que pasaron a trabajar con cuatro empleados más, u otras que tenían dos empleados y pasaron a tener siete), además de generar lazos de cooperación entre las empresas y los propios consorcios. “Por eso es importante que estos emprendedores tengan un espacio como el que ocupan en ferias como Fedema, porque para ellos viene a ser una vidriera importante para que los proveedores de insumos a nivel nacional vean como una oportunidad el desembarcar en la provincia”, manifestó Vives, y explicó que esa oportunidad se ve fortalecida “por el trabajo tanto público como privado, desde el gobierno formoseño como de la Unión Industrial, lo que hace que se generen condiciones propicias para un desarrollo sustentable”. Por otra parte, el referente empresarial resaltó que el sector maderero en Formosa “es muy importante, es la industria madre para nosotros, primero por ser una zona forestal con bosques nativos, pero siempre fue con una posición extractiva, por lo que también es la que mas hay que educar pensando en la preservación de la naturaleza, en la sustentabilidad, por eso estamos trabajando en conjunto”. En ese sentido, remarcó que esta experiencia se está trasladando a otros sectores de la economía, como el ladrillo y carbón. “Se trata de desarrollar y fomentar el espíritu emprendedor, que entiendan que trabajar asociados es muy importante y que un sector que tiene la responsabilidad de dar mucha mano de obra debe formalizarla”, concluyó.

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