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El negocio silvopastoril se esconde tras 41 centímetros de diámetro

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La ganadería como caja chica y el pino para mueble es una alternativa más rentable que la oferta de la industria del papel. Este será uno de los temas que aboradarán en el marco de las Jornadas Técnicas Forestales y Ambientales, que se realizará el 7, 8 y 9 de octubre próximo en Eldorado. El evento es organizado por el INTA y la Facultad de Ciencias Forestales (UNAM).

Fuente:Nuestro Campo. Por Carlos Vedoya Recio

MISIONES(5/10/2004).- Las Jornadas Técnicas Forestales y Ambientales, -el clásico encuentro más importante del sector forestal-, se realizará el 7, 8 y 9 de octubre próximo en Eldorado, uno de los polos de desarrollo forestal más importante del país. Allí estará el ingeniero forestal Hugo Fasola, quien en diálogo con NUESTRO CAMPO (NC) adelantó que junto a un equipo de colegas presentará un ensayo mediante el que consiguió documentar que la rentabilidad del negocio silvopastoril es superior a la renta anual que ofrece la soja y el maíz o un sistema ganadero puro. “Un sistema silvopastoril es un negocio que no se puede comparar con ningún otro”, dijo Fasola a NC, por LT4. Sin embargo, no tiene comparaciones con otros sectores productivos tradicionales. “Normalmente, el que hace tabaco, está muy urgido de dinero fresco. Tenemos que buscarle otra opción al tabacalaero, como la del cerdo a campo, por ejemplo”, sugirió Fasola. El NEA RURAL había advertido que “Misiones es una provincia forestal por excelencia, no sólo porque en el país ostente la mayor superficie de pino implantada, con el mejor rendimiento productivo por hectárea del mundo. Sino, porque su economía madre creció bajo el amparo de los dos árboles más consumidos en Sudamérica y el mundo: la yerba mate y el té”. Sin embargo, pese a su demanda y a sus precios, en el NEA la cosecha de yerba y té no son más rentables que la cría de tilapias en cautiverio, la producción del poderoso tabaco, -el commodity más caro del país-, la kaá heé, la mandioca, el cerdo o el simpatiquisímo conejo. Fasola coincidió con el análisis y pronosticó que “el sistema silvopastoril va a superar la actividad yerbatera”, dijo Fasola. Para el hombre que también coordinó el Segundo Congreso de Orquideología del país, hasta la flor es más negocio que la yerba mate para el pequeño productor, que si quiere participar del negocio forestal de plantar pinos deberá esperar entre 17 y 21 años para obtener rendimiento productivo cotizado en el mercado. En Jardín América, por rollos de 41 centímetros han pagado hasta 200 pesos la tonelada, 50 pesos más que por una tonelada de mandioca y 110 menos que por la de yerba mate. ¿Dónde está el negocio? NC: el sector yerbatero, -una modalidad de la silvicultura -, es menos rentable que otros cultivos como el kaá heé, el tabaco, el té o la desprestigiada mandioca. Sin embargo, genera más dinero que una plantación de pino destinada al raleo para la industria de la pasta de papel. FASOLA: proponemos que el productor haga sistemas silvopastoriles con taeda porque exige regular muy bien la luz para tener pasto, lo que obliga a hacer raleos desde muy temprano, -para llegar al quinto año con 6,50 metros para tener dos trozas de 3 metros de largo-, para quedarnos con no más de 200 plantas por hectárea. NC: ¿de una plantación original de cuantas plantas? FASOLA: de 1300 plantas por hectárea, como para tener capacidad de selección. Dependerá de la calidad del material: si uno tiene dudas, conviene poner un poco más. Lo cierto es que al segundo año ya entran dos vacas por hectárea y una producción de 4 toneladas de materia seca. Una u otra Diez años después, el productor deberá decidir entre: quitar las vacas porque la densidad le quitará la luz al potrero bajo cubierta; o bien, -depende del sitio-, eliminar la densidad de plantas a la mitad, para seguir apostando y prefiriendo la ganadería. “Pero ese raleo ya vale”, dijo Fasola: “aunque sea poquito, permite 70 pesos por tonelada”. NC: ¿es posible decir con cautela que estos ensayos silvopastoriles desmistifican la posibilidad real de que el negocio exista para el pequeño productor para la pasta de papel? FASOLA: la fuente de ganancia de una empresa que vende papel es vender en escala y no puede pagar nunca un buen precio. Entonces, el bajo costo es la obligación de ese tipo de industria, si bien en el mundo está dada la tendencia de bajar todos los commoditties. Aun los muebles han bajado los precios. Quizá aquí sí se pueda ser competitivo y podamos aspirar a ser competitivos como Brasil y Chile, con rollos de 40 centímetros, donde se pagan entre 80 y 100 dólares. Por eso es importante que el productor se asocie y no salga a comercializar solo. En todo el mundo, lo que sobra es madera fina. Y de los 1.500 millones de metros cúbicos que se consume por año de los bosques de rollizo, el 10% se destina a usos especiales. Yo creo que tenemos que apuntar a eso. NC: ¿cuántos años tiene que esperar el productos para hacer rentable su producción si tiene que obtener no menos de 40 centímetros en punta fina? FASOLA: Tenemos ensayos en caribea de Lipsia donde conseguimos, con 200 plantas por hectárea, 47 centímetros de promedio, 21 años después. Y con taeda, 17 años hay que esperar para obtener 41 centímetros de promedio. O sea: no estamos beneficiando el árbol individual sino una calidad de rollizos homogénea que nos permitirá un buen ingreso. De todas maneras, el ingeniero no es pesimista. En Brasil no hay madera como los viejos pronósticos de los años 80 lo habían pronosticado y, aunque no sobre en Misiones, “es una oportunidad comercial para Misiones”, dijo Fasola.

Fuente:Nuestro Campo. Por Carlos Vedoya Recio

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