Últimas noticias

Opinión

Los errores que complican a Arauco en el Mataquito

Internacionales

Las dos versiones que se barajan sobre la falla que ocurrió en la planta y que desencadenó el nuevo traspié ambiental del brazo forestal del gupo Angelini.

Fuente: El Mercurio

CHILE (18/6/2007).- Son las diez de la mañana de un jueves y en la única calle de La Pesca, sector aledaño a Licantén en la rivera del Río Mataquito (VII Región), no hay un alma. Esta tranquila localidad ha estado literalmente en el «ojo del huracán» desde hace casi dos semanas, debido a la crisis ambiental generada por una masiva mortandad de peces que las autoridades atribuyeron a la planta Licancel de Celulosa Arauco ubicada a 18 kilómetros. Como su nombre lo indica, los pobladores de La Pesca dependen 100% de esta actividad productiva, sobre todo en el verano con la llegada de turistas. Pero por ahora literalmente están de brazos cruzados y, por las tardes, se agrupan en torno a la modesta casa donde está el sindicato. Sólo se habla de cuándo llegarán las compensaciones económicas que recibirán de Celco. La respuesta definitiva sobre qué compuesto químico mató a los peces del Mataquito -y el tiempo que demorará la recuperación del sector- sólo se conocerá en el informe clave con muestras de agua y peces extraídas del río por expertos de los Secretaría Regional ministerial de Salud y la Conama regional. Este documento ya está en poder del intendente de la VII Región, Alexis Sepúlveda, quien los dará a conocer mañana tras la comprobación de las contramuestras. Aunque el viernes el diputado de la zona, Roberto León, adelantó que los informes revelan la responsabilidad de Celco en la contaminación. Hasta ahora hay dos versiones respecto de qué sucedió al interior de la empresa. Empleados de Licancel señalan que entre el sábado 2 y el domingo 3 de junio se habría producido la falla en la puesta en marcha de la planta que estaba en mantención desde hacía días, lo que generó un derrame del llamado licor negro. Esta sustancia -un líquido muy tóxico de color similar a una bebida cola- se obtiene de la cocción de la madera y, tras un proceso de evaporación, se convierte en un concentrado que sirve de combustible para la planta. Conocedores del proceso señalan que durante esta etapa -y por razones que se investigan- se habría producido un rebalse de este químico en varias oportunidades ese fin de semana. Las mismas fuentes señalan que luego se habría procedido a la limpieza del sector, por lo que el licor terminó en los ductos de agua lluvia y posteriormente en el Río Mataquito sin ningún tipo de tratamiento. Altas fuentes de la empresa descartan de plano esta versión. Si bien reconocen que se produjeron derrames de licor negro, advierten que no hay indicios de que este químico haya llegado al río dado que los mecanismos de control interno funcionaron. Lo que sí admiten es que la sustancia azulosa que detectaron las autoridades -y que provenía de la planta- corresponde al higenizador de la casa de huéspedes que tiene la compañía que se derramó por el conducto de agua lluvia luego de que se generara una falla en la bomba. negrita/Investigación judicial/negrita Ambas versiones son parte de la línea de investigación que está siguiendo el fiscal jefe de Licantén, José Alcaíno. El abogado de 31 años cuenta con una gran ventaja que facilitará su trabajo: conoce muy de cerca a la empresa y su relación histórica con la comunidad ya que nació y se crió en la comuna antes de estudiar su enseñanza secundaria en el liceo Luis Cruz Martínez de Curicó y, posteriormente, derecho en la Universidad de Chile. Por ahora solicitó a la Dirección de Aguas los registros de los últimos diez años del caudal del río Mataquito para contrastarlo con las fechas en que la planta hacía sus procesos de mantención. El objetivo es analizar si Licancel hacía coincidir su mantención anual con los períodos en que el caudal aumenta por las lluvias, lo que disminuiría el impacto ambiental de las descargas en sus aguas. Ello considerando además la existencia de un antecedente de mortandad de peces en el Río Mataquito en 1999, cuando una investigación determinó que la causa era un mal uso de pesticidas que no los involucraba. Un dato relevante si se considera que a diferencia de otros inviernos este año el Mataquito recién se junta con el mar 18 kilómetros más abajo de la planta. La relación de la empresa con los pobladores de La Pesca venía desarrollándose hace cerca de un año y se enmarcaba en el plan de «buena vecindad» que Arauco tiene con las comunidades que colindan con sus plantas y que responde a la nueva política de la empresa tras la crisis del Río Cruces en Valdivia. Este plan está enfocado principalmente en apoyo a la educación y fomento productivo. Por eso los puentes entre el sindicato de pescadores de La Pesca -asesorados por abogados de Fedespesca que anteriormente habían dialogado con Celco en Constitución- y la empresa nunca se cortaron. La oferta de la compañía -muy bien recibida por el sindicato que agrupa a 33 personas pero que reavivó la rivalidad que existe entre las diferentes agrupaciones de pescadores de la zona- consideró 10 puntos, entre ellos un subsidio de los ingresos mientras se mantenga la prohibición de pescar y una compensación equivalente al precio de mercado equivalente a las 30 toneladas como máximo autorizadas para extracción de choritos en 2006. Los pescadores sindicalizados y los otros que trabajan en La Pesca (unos 70 en total) esperan obtener ingresos de la empresa superiores a los que habrían alcanzado por su trabajo durante todo el año que -se especula- demorará la reparación ambiental de las aguas y el fondo del río. Incluso, ya se habla de una renta de $500 mil mensual, cifra que difícilmente pueden lograr sobre todo en esta época del año. Ello considerando que la venta de pescados está orientada a los restoranes de los alrededores, muy desocupados en invierno pero que en verano «hierven». Son precisamente estas favorables condiciones de negociación las que generaron molestia en las otras agrupaciones de pescadores que, a diferencia de los de La Pesca, tiran sus redes en el mar y están aspirando a las mismas compensaciones económicas de Celco a pesar de que su situación es diferente. Fuente: El Mercurio

Fuente: El Mercurio

Artículos relacionados