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Empresarios colombianos interesados en energía y forestales

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La Empresa de Energía de Bogotá (EEB) aspira a invertir en el área de transmisión en Chile. Estos dos rubros son algunos de los sectores para establecer alianzas y hacer inversiones que están analizando los empresarios colombianos que asistieron al Primer Encuentro de Empresarios Latinoamericano (ELA) 2006 en CasaPiedra

Fuente: Lignum

CHILE (28/11/2006).- Enrique Cadena, de la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá (EEB) -cuyo objetivo a 2019 es ser un grupo líder en el sector energético latinoamericano- aseguró que uno de los proyectos de la empresa es el área de transmisión de energía. «Hemos sido activos en el pasado en algunos proyectos, pero el TLC da perspectivas mejores, especialmente en el tema de inversión», afirmó Cadena. La EEB tiene un portafolio de inversiones en empresas del sector energético colombiano entre los que están Condensa (primera empresa comercializadora del país), la generadora Emgesa, Gas Natural, ISA, entre otras. Además, desde 2002 tiene una participación del 40% en la Red de Energía del Perú. El ministro de Minas y Energía de Colombia, Hernán Martínez Ortiz, reconoció que se buscan inversiones en el campo eléctrico, pero dijo que primero hay que normalizar con Chile las regulaciones existentes en la materia. «Si esa normalización de regulaciones se da, podríamos pensar en tener todo un sistema interconectado de energía entre ambos países». En este sentido, Colombia ya está interconectada con Ecuador, que a su vez lo está con Perú, y según el ministro de energía colombiano, faltaría una interconexión entre este último país y Chile. Otro de los sectores interesantes para los colombianos es el forestal y el retail. La empresa de corredores de seguros Delima Marsh busca diversificarse en Chile y está observando en terreno las oportunidades. «Tenemos interés de invertir por el grupo Ripley, además contamos con inversiones en el área forestal. Hay una gran cantidad de posibilidades», sostuvo Jorge Alberto Uribe, alto ejecutivo de la empresa multinacional de corretaje y reaseguros. Para María Victoria Iragorri, directora de Proexport en Chile -agencia colombiana encargada de promover las inversiones-, es importante que los empresarios colombianos identifiquen los nichos y trabajen en la competitividad, dado que Chile es un mercado abierto, en que llegan productos de 56 países. «Competir acá es muy difícil, lo que hemos hecho es identificar en cada sector dos o tres productos para que puedan llegar con fuerza», afirmó. En la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) buscan alianzas con empresas chilenas para desarrollar un sistema silvopastoril que aumente la productividad del sector ganadero. Ya han hablado con CMPC, reforestadora Cóndor y con la Fundación Chile, con quien tiene más adelantada su vinculación a un proyecto que está en marcha y que busca reforestar 50 mil hectáreas, con una inversión de US$ 62 millones. Alejandro Foxley: «La clave es la sociatividad» La necesidad de que las políticas del Gobierno abran caminos a las empresas destacó el canciller chileno Alejandro Foxley. El ministro cree que de nada sirve una estrategia del «llanero solitario» para abordar mercados tan populosos como los asiáticos, sino que «la palabra clave es la asociatividad y la cooperación público-privada». Según la autoridad, «el protagonismo de la globalización debe transferirse gradualmente desde el Estado (…) hacia los actores que tendrían que medirse con otros en el mercado, que son las empresas y los empresarios». Foxley añadió que «no es posible ver la globalización como una amenaza, como aún creen en algunas partes de América Latina». Planteó que ojalá haya más multinacionales sudamericanas y, respecto del lento avance de la Ronda de Doha de la OMC, comentó cómo otros bloques -especialmente en Asia- se están armando para generar sus propias condiciones de libre mercado. Michael Moore: «No debe ideologizarse la globalización» El ex Primer Ministro de Nueva Zelandia y ex director de la OMC, Michael Moore, defendió con fuerza la globalización. «No debe ideologizarse la globalización, pero tampoco demonizarse. Es un proceso, no una política», dijo. Ante los críticos del proceso, dijo que «no tienen ninguna victoria real que contarle al mundo. La autosuficiencia ha fracasado en los últimos 50 años». Entre los frutos de los sistemas abiertos al mundo, mencionó el más importante: la reducción de la pobreza. «No es un acto de Dios que algunos (países) sean pobres y otros sean ricos», y lo ejemplificó con que, en 1900, Argentina, Chile y Uruguay eran naciones más ricas que Nueva Zelandia, Australia y Canadá, y hoy es inverso. Cree que debe avanzarse con urgencia en la Ronda de Doha, que permite una participación global más justa. «No abordar las injusticias en la Ronda de Doha es una amenaza a nuestras democracias», afirmó. Celso Amorim: «No hay sustitutos para la OMC» Las ventajas creadas por el libre comercio permiten prosperidad. Eso sintetiza la exposición de Celso Amorim, cuyo mayor énfasis estuvo en el desarrollo de y desde Sudamérica. Mencionó que, al haber una serie de acuerdos comerciales entre los países de la región, así como el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones, en la práctica existe ya una zona de libre comercio. «En el siglo XXI ningún país grande, como Brasil, puede actuar aisladamente», comentó al evaluar los efectos de la globalización en el comercio. Abogó por la presencia de multinacionales brasileñas en la región, la interconectividad entre el Pacífico y el Atlántico -con Chile como puente, dados sus lazos preferenciales con una y otra zona- y la necesidad de insistir con la Ronda de Doha. «Tengo la convicción de que no hay sustitutos para la OMC. No es una visión ideológica, pero factores como las distorsiones del comercio mundial (…) sólo pueden solucionarse en el plano global». Fuente: El Mercurio

Fuente: Lignum

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