| Litigio por construcción de plantas de celulosa: |
Buenos Aires acusó a Montevideo de violar tratados vigentes, mientras éste aseguró que una detención de las obras dañaría gravemente su economía.
Fuente: Lignum
CHILE (12/6/2006).- Argentina acusó ayer a Uruguay de violar tratados al iniciarse un juicio en la Corte Internacional de La Haya, Holanda, por la construcción de dos plantas de celulosa, mientras Montevideo aseguró que detener las obras dañaría severamente su economía. El gobierno argentino teme que las plantas ubicadas en la margen uruguaya del fronterizo río Uruguay contaminen el cauce del afluente de 1.600 km, provoque un daño ambiental irreparable, perjudique el turismo en la zona, y demandó al país vecino por no realizar consultas previas. Pero Uruguay busca evitar que el tribunal acepte un pedido de Argentina para detener las obras mientras avance el proceso. «Uruguay infringió y continúa infringiendo el tratado», dijo a la Corte la representante argentina, Susana Ruiz-Cerutti, informó la AFP. Según un tratado de 1975, todos los asuntos que se refieran al agua del río fronterizo deben ser consultados y acordados entre ambas naciones. Uruguay defiende los proyectos, que son la inversión más grande en la historia del país, por un total de US$ 1.800 millones. Según el gobierno, la paralización preventiva de las obras que reclama Argentina pondría en riesgo la llegada de nuevos proyectos. La iniciativa crearía 600 empleos, además de aumentar en 15% las exportaciones y ayudar al país a recuperarse de una crisis económica que sufrió en 2002. «Suspender los trabajos tendría un perjuicio inmediato grave e irreversible, que impediría inversiones esenciales para Uruguay antes de que la corte dicte sentencia sobre el tema de fondo», dijo Héctor Gros Espiell, representante uruguayo, durante la audiencia, reportó la DPA. Según la defensa de Uruguay, la detención de las obras también implicaría un prejuzgamiento del tribunal internacional sobre la presunta violación del tratado bilateral. El gobierno de Néstor Kirchner, antes de demandar a Uruguay, buscó por distintos medios que las empresas acepten parar la construcción para realizar estudios ambientales, pero no tuvo éxito. Los representantes uruguayos dicen que hubo un diálogo con la nación vecina para evitar el diferendo, y reiteraron que permitirán al gobierno de Kirchner participar en el control de trabajos. El conflicto tensa al máximo los lazos entre ambos países y también altera los ánimos en el Mercosur, que además integran Paraguay y Brasil. En algún momento se temió un quiebre de esa agrupación con el abandono de Uruguay, posibilidad que, por ahora, estaría descartada. Para Enrique Zuleta, profesor de la Universidad Nacional de Buenos Aires, la disputa demuestra que el Mercosur aún no ha desarrollado una «institucionalidad» para resolver los litigios entre sus miembros y se mueve más por «personalismos» de sus líderes. Sin embargo, no ve un peligro de quiebre en el bloque regional, pues, según su opinión, al acudir a una corte internacional tanto Argentina como Uruguay tendrán que aceptar las reglas y el conflicto va a quedar definido dentro de un marco jurídico. «Todo lo que constituya institucionalizar los conflictos en entidades internacionales prestigiosas como el tribunal de La Haya, consolida al Mercosur», expresó. PRODUCCIÓN Las plantas, fuente de la discordia, podrían fabricar cerca de 1,4 millón de toneladas de pulpa de papel por día. Fuente: El Mercurio


