| Opinión |
* Dr. en Química. Investigador Principal Contratado (CONICET). Fuente: Nuevo Diario EL DIA – suplemento CLAVES – Gualeguaychú.
Por el Dr. Lázaro F. R. Cafferata (*)
URUGUAY (19/12/2005).- Con satisfacción escuché al Ingeniero Faroppa, representante de la Empresa que está iniciando la instalación de una de las papeleras en la República Oriental del Uruguay, en la vecindad de la Ciudad de Fray Bentos, quien fue entrevistado el día 5 del corriente por Radio Continental de Buenos Aires, manifestando en esa ocasión su opinión sobre las consecuencias que traería aparejado ese emprendimiento industrial. Esto es un hecho importante para contribuir a esclarecer sus implicancias, respondiendo en parte a la ejemplar y responsable movilización ciudadana que ha ocurrido dentro de las poblaciones argentinas y uruguayas, apoyada por diversos medios de comunicación masiva de ambas riberas del Río Uruguay. Por otra parte, esto contribuye a destacar la seriedad con que debe tratarse esa instalación, fundamentalmente para el futuro de la región y las condiciones sanitarias presentes y futuras de sus habitantes. En esta carta deseo exponer mi punto de vista sobre dicho emprendimiento, respaldado por el hecho de haberme dedicado en la Universidad durante muchos años, a la investigación científica del comportamiento fisicoquímico de diversas sustancias químicas, entre ellas compuestos halogenados y peroxídicos, con la materia orgánica. Entre las características de la especie humana se destaca su deseo de progreso en todo sentido, aunque algunos hechos y acontecimientos diarios e históricos de la civilización, no corroboren esta apreciación. Sin embargo, es indiscutible que en definitiva, la ciencia y la tecnología han traído a través de los tiempos mejoras en nuestras condiciones de vida en el mundo, aunque no con el consiguiente progreso en la ética y valoración de los atributos eternos del espíritu humano. Con esta premisa, no debemos oponernos al verdadero progreso de nuestra región litoraleña, que constituye en realidad un lugar privilegiado en el planeta por sus reservas naturales, incluyendo su clima moderado, propicio también para la recreación y el esparcimiento, lo que actualmente está siendo realidad ante nuestros ojos por el creciente turismo que visita sus ciudades, playas y riachos, lugares dotados con una vegetación y fauna relativamente virgen si la comparamos con otras regiones de nuestro país y también del mundo. Si bien existen en el ecosistema aludido desde hace mucho tiempo evidentes fuentes de contaminación que han desmejorado las condiciones de vida en la región, esto no constituye una razón para dejar de preocuparnos y llamar la atención sobre la importancia de la preservación de lo que todavía existe y disfrutamos. Felizmente, es una política mundial actual la preservación de nuestro planeta, tratando de poner límites cada vez más estrictos, a los niveles de polución en los distintos ámbitos del quehacer humano. En el caso particular de las fábricas de celulosa que han empezado a ser instaladas sobre la ribera del Río Uruguay, una de las materias primas utilizadas para su blanqueo es precisamente un derivado del elemento químico cloro. Aún en el caso de adoptarse la tecnología más moderna en el proceso de las papeleras, el peróxido de cloro o dióxido de cloro, como también se lo denomina, constituye en definitiva una seria amenaza para la vida en la región, por las razones de orden científico que paso a exponer. Esa materia prima se caracteriza por su enérgica acción oxidante (blanqueadora) y halogenante (clorante) de la materia orgánica, viviente o no que entre en su contacto, directa o indirectamente, ya sea en el aire, las aguas o los suelos. Esa sustancia produce el blanqueo de la celulosa extraída de los árboles mediante su enérgica acción oxidante produciendo derivados cuyas moléculas también poseen el elemento cloro en su constitución. Estas sustancias, producidas secundariamente e inevitablemente en el aludido proceso industrial, si bien en concentraciones muy pequeñas (del orden de las ppb) tienen una característica propia y sobresaliente, que es la de ser muy persistentes, es decir de larga vida media. Como ejemplo de esto, aunque nada que ver con el tema de las papeleras, puede mencionarse la extraordinaria estabilidad del DDT, razón por la cual se ha prohibido su uso, a pesar de su eficacia como insecticida clorado. Al respecto, es de mencionar también que hoy en los países más adelantados ya no se usa cloro para potabilizar o higienizar las aguas, justamente porque el elemento cloro aparece finalmente combinado como contaminante en las aguas de bebida o de las piletas de natación, respectivamente. ¿Y cual es la acción dañina de las sustancias cloradas que se originan por la acción del dióxido (o peróxido) de cloro que se ha de utilizar?. Precisamente, a la materia orgánica clorada se le atribuye acción genotóxica, es decir que actúa sobre la estructura del ADN, quién es el responsable de llevar la información genética en los seres vivientes, manteniendo a través de los tiempos las características normales en las diversas especies naturales. Además, los compuestos peroxídicos, como lo es también el dióxido de cloro, producen también un comprobado daño genético. Es de destacar que el daño que el cloro en sus combinaciones con la materia orgánica produce sobre los seres vivientes está bien documentado, y lo que es más peligroso aún, es que esas sustancias perduran en las aguas y suelos sin ser degradadas o neutralizadas totalmente por muchísimo tiempo. Esto equivale a decir que el daño producido por el agente blanqueante y a la vez oxidante que se utilizaría en el proceso industrial de la celulosa, si bien es de acción inmediata, lo es también sobre las generaciones futuras que habiten la región. Téngase en cuenta que en este comentario no se han tenido en cuenta las reacciones químicas que ocurrirían en la atmósfera de la región, caracterizada ésta por notables periodos de calma, donde tendrían lugar lentos procesos gaseosos fotoquímicos con la producción de sustancias, al menos malolientes y altamente peligrosas para la vegetación y las mucosas de los seres vivientes. Se podría aducir que este proceso de contaminación de la región podría estar muy bien controlado y monitoreado, para mantener los niveles de contaminantes inevitablemente producidos, dentro de las normas internacionales vigentes, pero lamentablemente, no tengo noticias que las mismas existan o se apliquen en nuestro medio. Este control resulta prácticamente imposible de realizar y de fiscalizar. Las determinaciones analíticas de algunos contaminantes clorados y oxigenados producidos en el proceso de blanqueo de la celulosa requieren equipos sofisticados que son también muy costosos, dada las bajísimas concentraciones de contaminantes peligrosos que se encontrarían en las aguas y suelos de la región. Ejemplos del fracaso del efectivo control de efluentes industriales de diversas empresas industriales en nuestro país, apoyan la anterior aseveración. Dado el estado público a que ha llegado este asunto, considero que sería esclarecedor para la población, dar a conocer públicamente por parte de las Empresas Papeleras, detalles técnicos del proceso a llevarse a cabo en las plantas industriales que se pretende instalar, como así también efectuar un relevamiento fisicoquímico completo y actual del aire, aguas y suelos de la región involucrada, para que quede como un testimonio histórico para nuestras futuras generaciones. Fuente: ICI. Servicio de Información Forestal de Uruguay




