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El Niño 2026-2027 | El viento derribó 7 hectáreas de eucaliptos: 25 años de trabajo y el ahorro de una familia rural quedaron destruidos en Misiones

Tras los temporales y los fuertes vientos que afectaron recientemente a San Javier, Itacaruaré, Panambí y otras localidades de la zona sur y centro de Misiones, la Federación de Asociaciones Rurales y Forestales (FARM) manifestó su preocupación por las pérdidas económicas que enfrentan las familias productoras. Miguel Mendoza, presidente de la entidad, describió el impacto de los daños sobre años de trabajo e inversiones y anticipó que será necesario evaluar mecanismos de asistencia para sostener la recuperación de las actividades rurales.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

 

MISIONES (5/11/2026).- Las consecuencias de los fenómenos climáticos extremos registrados en las últimas semanas comienzan a dimensionarse en las zonas rurales de Misiones. A los daños en viviendas, caminos e infraestructura se suman pérdidas en forestaciones, instalaciones productivas, galpones de tabaco y animales, que afectan directamente el capital y los ingresos de familias que llevan años construyendo sus unidades productivas.

Desde la Federación de Asociaciones Rurales y Forestales de Misiones (FARM), su presidente, Miguel Mendoza, expresó su preocupación por la situación de los productores de San Javier, Itacaruaré, Colonia Los Galpones y Panambí. En diálogo con ArgentinaForestal.com, advirtió que detrás de los daños materiales hay historias de trabajo e inversiones que, en algunos casos, quedaron destruidas en pocos minutos.

Uno de los casos que relató refleja la dimensión económica y personal de las pérdidas. “Un productor amigo perdió toda su plantación de eucaliptos, el viento los volteó. Está muy afectado, fueron 25 años de trabajo y era su ahorro. Estaba evitando vender hasta que su hijo empiece a estudiar en la universidad, era su inversión de años y perdió todo, eran unas 7 hectáreas de forestaciones de eucaliptos”, graficó Mendoza.

La situación expone la vulnerabilidad de las inversiones rurales frente a eventos climáticos de gran intensidad. Una forestación representa años de trabajo, mantenimiento y espera hasta alcanzar el momento de aprovechamiento. Su destrucción no implica solamente perder árboles: también significa la desaparición de un ahorro familiar y de una expectativa económica construida a largo plazo.

En Panambí, los daños alcanzaron especialmente a los galpones de tabaco, tanto en sus estructuras como en el acopio. En Itacaruaré, en tanto, la Federación identificó afectaciones importantes.

“En Itacaruaré tenemos 11 productores afectados de manera importante, aún estamos resolviendo la situación de emergencia con ayuda de la Municipalidad y otros organismos de la provincia que nos dan una mano, pero las pérdidas económicas sufridas son la mayor preocupación de los productores, porque se necesitará ayuda para analizar toda esta situación y asistencia para las familias rurales para que puedan salir adelante. Esto, según los pronósticos, recién comienza”, expresó el presidente de FARM.

La preocupación de la entidad está puesta, por lo tanto, en dos etapas que se superponen: atender las necesidades urgentes de las familias afectadas y evaluar cómo recuperar la capacidad productiva de los establecimientos dañados. Para ello, Mendoza adelantó que próximamente se reunirán en la Federación para analizar el alcance de las pérdidas y que establecerán contacto con el Ministerio del Agro y la Producción para poner en común la situación y evaluar alternativas de acompañamiento.

Por lo pronto, este viernes 6 de noviembre, tendrán una reunión de productores en Santiago de Liniers, donde analizarán la situación del agro en la provincia, presente y futuro.

 

Emergencia y reconstrucción: el impacto sobre las familias rurales

En San Javier, uno de los principales problemas continúa siendo la creciente del río Uruguay. Aunque las lluvias no fueron tan intensas como en otras zonas rurales, la subida del nivel del agua mantiene en alerta a los productores y pobladores de la costa.

“Esta semana comenzó a ceder un poco el agua, y eso nos trae alivio, pero sabemos que hay que prepararse porque noviembre y diciembre enfrentaremos condiciones climáticas complejas, con lluvias intensas e inundación”, señaló Mendoza.

Desde FARM también recomendaron a los productores ganaderos anticiparse a posibles nuevas contingencias: revisar el estado de los caminos, planificar salidas seguras para la hacienda, cuidar la sanidad animal y mantener la documentación al día. Son medidas preventivas que buscan reducir riesgos ante eventuales inundaciones y dificultades de acceso a los establecimientos.

Sin embargo, la prevención no resuelve por sí sola el problema que dejan las pérdidas. Para las familias que vieron dañadas sus instalaciones, sus animales o sus forestaciones, la recuperación demandará recursos económicos, asistencia y tiempo. La preocupación es que, frente a la posibilidad de nuevos eventos extremos, los productores deban afrontar la reconstrucción mientras todavía intentan resolver las consecuencias de la emergencia actual.

Operativo provincial y evaluación de daños tras el temporal

En paralelo, el Gobierno de Misiones desplegó un operativo de asistencia en las localidades afectadas por el temporal que azotó Panambí y zonas cercanas al río Uruguay. El ministro de Gobierno, Marcelo Pérez, aseguró que más de 10.000 efectivos de la Policía provincial están disponibles para intervenir en las localidades afectadas y destacó el trabajo coordinado de los organismos estatales desde las primeras horas de la emergencia.

Durante una recorrida por las viviendas dañadas, el funcionario señaló que personal policial, equipos de salud y agentes de Protección Civil trabajaron en el lugar para asistir a los vecinos y evaluar las consecuencias del fenómeno.

Pérez también se refirió a las familias que perdieron sus viviendas y pertenencias. Mencionó el caso de una mujer identificada como Elisa, quien logró resguardarse junto a su hija durante el paso del tornado, y sostuvo que otras personas atravesaron situaciones similares.

“Hay gente que ha perdido sus casas, que ha perdido todo y que vuelve a empezar”, expresó el ministro. Durante la recorrida, indicó que recibió principalmente palabras de agradecimiento de los damnificados por el acompañamiento de los equipos de asistencia.

El funcionario subrayó la importancia de articular las tareas con Salud Pública, Protección Civil, el Ministerio de Ecología y las demás instituciones que intervienen en la provincia.

El fenómeno se registró el miércoles alrededor de las 8 y afectó a Puerto Panambí, Puerto Rosario, Paraje Dorado, Pedregullo, Paraje Chico Alférez y Colonia Resingero. Dejó más de 100 damnificados, tres personas con lesiones leves y daños en viviendas, galpones, plantaciones, vehículos y caminos.

El operativo continúa con relevamientos de daños, recuperación de pertenencias, reparación de techos y despeje de caminos. Los equipos provinciales trabajan para llegar también a las familias de las zonas rurales más afectadas.

Por su parte, el intendente de Panambí, Rosendo Fuchs, confirmó que más de 100 familias sufrieron daños de distinta magnitud en sus viviendas. Advirtió que el restablecimiento del servicio eléctrico podría demorar entre tres y cuatro días y señaló que las prioridades son recuperar los techos y garantizar el suministro de agua potable.

Aunque todavía no estaba establecido oficialmente si el fenómeno había sido un tornado, el jefe comunal describió la intensidad de los vientos y la magnitud de los destrozos. “Yo lo catalogaba de tornado por la furia, la dimensión de lo que fueron los fuertes vientos y por la destrucción que provocó”, manifestó. Como ejemplo, mencionó árboles centenarios quebrados y viviendas cuyos techos fueron arrancados por completo.

Fuchs relató que se encontraba en la Municipalidad cuando se produjo el momento más intenso del temporal, que duró aproximadamente cinco minutos. Al salir del edificio encontró los accesos bloqueados por árboles caídos y numerosos postes y cables eléctricos sobre las calles.

Ante esa situación, explicó que una de las primeras medidas fue comunicarse con la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá (CELO) para solicitar el corte del suministro y evitar accidentes por posibles fallas en las instalaciones. También convocó a la Policía y al personal municipal para dimensionar los daños y coordinar las primeras intervenciones.

En este escenario, el ministro de Gabinete, Carlos Sartori, mantuvo una reunión con empresarios el jueves y advirtió que el gobernador preparaba una declaración de emergencia climática para Misiones. La eventual medida abriría una instancia institucional para abordar las consecuencias de los temporales y evaluar respuestas frente a los daños registrados.

 

La industria maderera en alerta

Guillermo Sato, empresario forestoindustrial y miembro de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (APICOFOM), describió un panorama preocupante y señaló que las precipitaciones no dan tregua a las empresas. “Tenemos un montón de reportes de empresas de distintos rubros, no solo la forestoindustria, con muy graves pérdidas en infraestructura, como tinglados, máquinas, materia prima y producto terminado. La situación, que ya de por sí venía muy complicada, se está agravando mucho más rápido”, sostuvo.

El empresario también advirtió que las proyecciones climáticas generan incertidumbre, ya que las lluvias podrían intensificarse durante los próximos meses y extender sus efectos hasta febrero de 2027. Frente a ese escenario, indicó que desde el sector comenzaron a trabajar en posibles medidas y gestiones conjuntas para reducir los daños, tanto en las industrias como en los productores y la infraestructura vial

 

Clima extremo: una recuperación que también necesita recursos

Mientras los operativos continúan atendiendo las urgencias, la preocupación de los productores rurales se desplaza hacia lo que vendrá después. Recuperar un galpón, reponer animales, reparar instalaciones o volver a establecer una forestación demanda inversiones que muchas familias no estaban en condiciones de afrontar.

El testimonio de Mendoza pone rostro a esa dimensión de la emergencia: detrás de las siete hectáreas de eucaliptos derribadas había 25 años de trabajo y un ahorro destinado al futuro de una familia.

Para la FARM, la evaluación de los daños y la articulación con los organismos provinciales serán pasos necesarios para identificar las necesidades y gestionar asistencia. La preocupación se profundiza ante los pronósticos de nuevas condiciones climáticas adversas durante noviembre y diciembre.

La emergencia no termina cuando baja el agua o se despejan los caminos. Para las familias rurales, el desafío será recuperar sus medios de vida y sostener la producción en un escenario climático que exige prevención, acompañamiento institucional y recursos para reconstruir.

 

 

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