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El INTA, la Fundación Vida Silvestre y 120 familias restauran más de 400 hectáreas de Selva Paranaense en San Pedro mediante sistemas agroforestales

A través de una alianza interinstitucional con la Municipalidad de San Pedro, el proyecto combina la conservación del bosque nativo con el acceso al agua para más de 110 hogares y la reconversión productiva de yerbales, ganadería y diversificación agrícola en el corredor de Cruce Caballero, Paraje Alegría y Tobuna.

 

Fuente: INTA Misiones 

MISIONES (21/10/2026).- En el corazón del nordeste misionero, una experiencia pionera de desarrollo rural y conservación ambiental consolida la integración entre la producción agropecuaria de la agricultura familiar y la restauración del bosque nativo.

Con la asistencia técnica del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Fundación Vida Silvestre Argentina y la Municipalidad de San Pedro, 120 familias agricultoras impulsan la consolidación de un corredor biológico clave en las zonas de Cruce Caballero, Paraje Alegría y Tobuna.

La iniciativa, que comenzó en 2023 con un grupo inicial de 24 productores, ha experimentado un crecimiento exponencial. Actualmente, el proyecto abarca la restauración de más de 400 hectáreas en el corredor biológico y la instalación de más de 160 hectáreas bajo sistemas agroforestales, donde la biodiversidad de la Selva Paranaense coexiste directamente con las parcelas productivas.

«Este proyecto tiene la particularidad de poder tener una mirada de la conservación y de la restauración, pero con una perspectiva también que incorpore la realidad de la gente y todos sus aspectos productivos», explicó Luis Grondona, extensionista del INTA y jefe de la Agencia de Extensión Rural (AER) San Pedro.


Diversificación productiva y multiplicación del acceso al agua

El abordaje territorial del INTA se estructura sobre tres pilares operativos: el fortalecimiento de las actividades elegidas por las propias familias, la garantía de acceso al agua y el acompañamiento técnico de los sistemas agroforestales.

La intervención respeta la matriz de decisiones de cada chacra. Aves, cerdos, ganadería bovina, apicultura, piscicultura, horticultura y yerba mate forman parte de las alternativas seleccionadas. Para cada rubro, el equipo técnico diseña una propuesta específica que incluye capacitación, seguimiento continuo y un esquema de pequeño financiamiento orientado a la mejora de la infraestructura productiva.

En relación con el recurso hídrico, las obras de protección de vertientes, almacenamiento y distribución transformaron la realidad de más de 110 familias. Según precisó Grondona, hogares que anteriormente disponían de apenas 300 o 400 litros diarios alcanzaron, tras la intervención técnica, una disponibilidad de entre 1.000 y 1.700 litros de agua por día, un salto cualitativo vital para la calidad de vida cotidiana y la sostenibilidad de las chacras.

Integración agroforestal y yerba mate diferenciada

El aporte de tecnologías validadas por el INTA resulta central para la implantación de sistemas agroforestales. La labor abarca desde la sistematización y conservación del suelo hasta el diseño de la cubierta forestal, la selección de plantines de especies nativas y las prácticas de implantación.

En las parcelas yerbateras, la introducción de árboles nativos entre los líneos de yerba mate ya muestra un desarrollo constante. Aunque las evaluaciones sobre indicadores de humedad y recuperación de suelos están previstas a partir del quinto año de implantación, el proceso sienta las bases para posicionar en el mercado una yerba mate con atributos diferenciados de sustentabilidad y certificación ambiental.

La asistencia en terreno se complementa con un plan anual de capacitaciones que incluye entre diez y once talleres sobre manejo de suelos, poda, sanidad animal, pasturas y agregación de valor comercial.

Alianza territorial: producción y ambiente en una misma agenda

El proyecto consolidó un equipo técnico interdisciplinario integrado por entre diez y doce profesionales de la AER INTA San Pedro, la Fundación Vida Silvestre Argentina y el municipio local, quienes coordinan una agenda de trabajo unificada.

«Así como nosotros le hemos aportado a este proyecto todos los aspectos productivos, con la Fundación hemos logrado también entender e incorporar la perspectiva ambiental para que esos procesos productivos tengan esta doble mirada entre producción y ambiente que pueden ir de la mano», destacó Grondona.

Esta articulación reafirma una visión histórica de la extensión rural en el nordeste de Misiones: concebir al monte no como un obstáculo, sino como un componente estructural del paisaje y de los sistemas de la agricultura familiar.

«Los que efectivamente llevan a la práctica la restauración son la gente, las familias agricultoras que están en cada una de sus chacras», concluyó el especialista.

 

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