Un proyecto de agricultura regenerativa impulsado por el INTA permitió calcular por primera vez la huella de carbono de sistemas productivos de 66 productores de 17 cooperativas. La experiencia alcanza a 59 productores de yerba mate y siete de mandioca, cuyas parcelas representan 318 hectáreas. Investigación, extensión y trabajo con las organizaciones se articulan para generar información local y avanzar hacia una producción más eficiente y sostenible ambientalmente.
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