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Murió Josef “Sepp” Settele, el científico alemán que ayudó a poner la biodiversidad en el centro de la agenda mundial

El investigador alemán fue una de las voces internacionales más reconocidas en la defensa de la naturaleza y desempeñó un papel central en las evaluaciones científicas de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES). Su legado trasciende los informes y la investigación: contribuyó a acercar la ciencia a la sociedad y acompañó a nuevas generaciones de especialistas.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

Fuente y fotos: IPBES

 

ALEMANIA (12/10/2026).- La comunidad científica internacional despide a Josef “Sepp” Settele  (Mayo 1961 – October 2026) el investigador que dedicó buena parte de su vida a demostrar que la biodiversidad no es un asunto reservado a los laboratorios o a los especialistas, sino una dimensión esencial del bienestar humano y del futuro del planeta. La Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) comunicó su fallecimiento este 12 de octubre de 2026 y destacó su contribución científica, su capacidad para comunicar conocimientos complejos y su compromiso con las personas y la naturaleza.

Su trayectoria estuvo marcada por una convicción: la ciencia debía servir para comprender mejor los cambios que atraviesan los ecosistemas y aportar fundamentos sólidos para las decisiones que afectan tanto a la naturaleza como a las sociedades.

Settele fue uno de los protagonistas del trabajo de la IPBES desde los primeros años de la plataforma. Participó como autor principal en las evaluaciones sobre polinización y biodiversidad de Asia y el Pacífico, integró talleres dedicados a los vínculos entre biodiversidad y cambio climático y formó parte del Panel Multidisciplinario de Expertos (MEP).

También fue copresidente de la Evaluación Global de la IPBES, un informe de alcance internacional que contribuyó a situar la pérdida de biodiversidad en el centro de la agenda pública y política mundial. En el momento de su fallecimiento, cumplía su segundo mandato en el panel de expertos y formaba parte del comité de gestión de una nueva evaluación global.

Su aporte fue fundamental para fortalecer el vínculo entre el conocimiento científico y las políticas públicas. En un escenario mundial atravesado por la degradación de los ecosistemas y la creciente presión sobre la naturaleza, defendió la necesidad de que las decisiones se apoyaran en evidencia científica y contemplaran sus consecuencias para las personas y el ambiente.

Son muy pocas las personas cuyas vidas y legados justifiquen calificativos como «figura imponente» o «visionario», pero la obra, el legado y la vida de Sepp Settele justifican con creces tales homenajes.

Una ciencia capaz de llegar a la sociedad

La dimensión de su trabajo no se limitó a los artículos académicos ni a los informes internacionales. Una de las características más valoradas de Settele fue su capacidad para comunicar la ciencia de manera accesible, acercando sus hallazgos a públicos muy diversos: desde líderes políticos y referentes científicos hasta periodistas, ciudadanos y niños.

Esa capacidad para traducir el conocimiento en comprensión pública representó una contribución sustancial a la defensa de la biodiversidad. Porque conocer el valor de los ecosistemas, comprender las amenazas que enfrentan y reconocer su relación con la vida cotidiana son pasos necesarios para construir sociedades capaces de protegerlos.

Desde esa perspectiva, su tarea acompañó la misión de la IPBES de fortalecer el diálogo entre la ciencia y las decisiones políticas, con el propósito de mejorar las respuestas frente a los problemas que afectan a la naturaleza y a quienes dependen de ella.

En el mensaje con el que comunicó su fallecimiento, la IPBES destacó también una dimensión menos visible de su trayectoria, pero decisiva para comprender su legado: la calidez, la humildad, la generosidad y el respeto con los que se relacionaba con los demás.

Settele podía desenvolverse con la misma naturalidad ante presidentes y ministros que junto a investigadores jóvenes y estudiantes. Su humor, su cercanía y su disposición para compartir conocimientos dejaron una huella en quienes trabajaron con él durante décadas.

Nunca estaba demasiado ocupado para ofrecer orientación ni demasiado reconocido para acompañar a quienes comenzaban su camino. En los espacios de trabajo de la IPBES impulsó especialmente la participación de los expertos más jóvenes y procuró que sus aportes fueran reconocidos, convencido en la práctica de que el futuro de la ciencia también depende de las oportunidades que se abren para las nuevas generaciones.

Ese compromiso permite dimensionar su legado más allá de los resultados publicados: contribuyó a formar una comunidad científica que comparte conocimientos, construye consensos y sostiene el trabajo colectivo necesario para comprender los desafíos ambientales.

Una vida al servicio de las personas y la naturaleza

La trayectoria de Sepp Settele estuvo vinculada con numerosas iniciativas científicas y ambientales, entre ellas el Centro Helmholtz de Investigación Ambiental (UFZ), el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el Consejo Asesor Alemán sobre Medio Ambiente, Butterfly Conservation Europe y el Programa Alemán de Seguimiento de Mariposas, además de distintas iniciativas de investigación y conservación en Europa.

Al expresar sus condolencias, el presidente de la IPBES, David Obura; su secretario ejecutivo, Luthando Dziba; y la exsecretaria ejecutiva Anne Larigauderie compartieron el dolor por su pérdida y extendieron su acompañamiento a su esposa, familiares, amigos y colegas.

La despedida deja una certeza sobre el alcance de su obra: el conocimiento científico adquiere una dimensión aún mayor cuando logra trascender los ámbitos especializados, orientar decisiones y ayudar a que la sociedad comprenda aquello que necesita proteger.

Josef “Sepp” Settele contribuyó a que la biodiversidad ocupara un lugar más visible en las conversaciones sobre el futuro común. Lo hizo desde la investigación, desde la comunicación y, especialmente, desde una manera de ejercer la ciencia que reconocía en cada persona la posibilidad de aprender, compartir y transformar.

Su legado permanece en los conocimientos que ayudó a construir, en las decisiones que esos conocimientos pueden orientar y en las nuevas generaciones de científicos a las que alentó a continuar el trabajo. Una huella que, como la naturaleza que dedicó su vida a defender, se proyecta mucho más allá de una despedida.

 

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