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AFoA 80 Años | Carlos Scarnichia: “Si no seducimos al capital y logramos competitividad, el futuro de la cadena foresto-industrial en Misiones está en riesgo»

«El 50% de la masa forestal que se obtiene en la cosecha de un árbol de pino se destina a la industria triturable. Si no articulamos la madera sólida con la de proceso, se pierde toda competitividad y eficiencia en la cadena. Misiones tiene tres vecinos sumamente agresivos: Brasil ejecuta el Proyecto Sucuriú, Paraguay avanza con Paracel y Corrientes atrajo a ArPulp. En Misiones no hay grandes inversiones en carpeta. El capital no tiene nacionalidad: invierte donde existen condiciones de rentabilidad, seguridad jurídica y previsibilidad», planteó el presidente de AFoA Regional Misiones y directivo de Puerto Laharrague / Laharrague Chodorge.

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

MISIONES (23 de agosto de 2026). – El diagnóstico para el sector cayó con el peso de una advertencia estructural sobre el auditorio del Parque del Conocimiento, con la exposición durante el panel regional por el 80° Aniversario de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), del empresario Carlos Scarnichia, quien junto a sus pares de las regionales de Corrientes, Entre Ríos y Delta del Paraná compartieron una radiografía de las realidades profundamente dispares dentro de la cuenca mesopotámica.

Mientras la vecina provincia de Corrientes capta desembolsos de escala global, la provincia de Misiones -histórico motor forestoindustrial del país- enfrenta un severo proceso de desposicionamiento relativo, caracterizado por una parálisis estructural en la llegada de nuevos capitales, una sobreoferta de madera sobremadura sin destino industrial y una pérdida progresiva de competitividad frente a sus vecinos regionales.

La exposición de Scarnichia, presidente de AFoA Misiones y ejecutivo  de la empresa familiar Puerto Laharrague, concentró la atención de la alta gerencia corporativa y de los tomadores de decisión del sector público. Con cifras precisas, el dirigente describió cómo la falta de tracción sobre los subproductos forestales está asfixiando la rentabilidad de la cadena primaria y de los cerca de 500 aserraderos radicados en territorio misionero.

Hay 113.000 hectáreas sobremaduras sin demanda triturable

El análisis patrimonial de los bosques cultivados en Misiones revela el escenario crítico entre la oferta de las plantaciones disponibles y la capacidad instalada de procesamiento:

·         Superficie total: Misiones cuenta con 372.000 hectáreas de bosques cultivados, según el inventario forestal oficial, con una presencia del 90% de especies del género Pinus.

  • Plantaciones sobremaduras: Unas 113.000 hectáreas superan los 18 años de edad, requiriendo cosecha urgente para no perder valor tecnológico y comercial.
  •  Madurez de mediano plazo: Otras 112.000 hectáreas se ubican en el estrato de 13 a 18 años, listas para ingresar al circuito productivo en los próximos años.
  • Caída del ritmo de forestación: En los estratos de 0 a 6 años y de 7 a 12 años, la superficie cae drásticamente a un rango de entre 50.000 y 60.000 hectáreas, reflejando el desincentivo a la siembra ante la falta de mercado.

En ese contexto, el argumento central de Scarnichia en su exposición apuntó a la necesidad de articular la industria de la madera sólida (aserrado) con la de procesamiento químico o mecánico (celulosa, tableros, bioenergía).

En Misiones, el subproducto del aserradero —el chip y el raleo— carece de compradores suficientes, lo que obliga a las industrias a malvenderlo o descartarlo, erosionando el margen operativo global.

«En Misiones operan dos plantas celulósicas y de papel históricas: Arauco, que se autoabastece en gran medida, y Papel Misionero, cuya demanda absorbe solo una fracción de la cuenca centro. Esas fábricas fueron diseñadas para una vida útil de 40 a 50 años, no para un siglo. Hoy la ingeniería industrial global utiliza tecnologías sumamente superiores. Si la provincia no genera las condiciones para atraer inversiones que renueven esa capacidad, el riesgo es que en los próximos años el proceso industrial se dé en sentido inverso al de nuestros vecinos», advirtió el dirigente.

El contraste con el entorno transfronterizo resulta contundente:

  •  Brasil: Ejecuta el Proyecto Sucuriú de Arauco (eucalipto), una megafábrica de celulosa que representa el mayor desembolso global del sector.
  •  Paraguay: Avanza en la construcción de su primera planta de celulosa con Paracel (eucalipto), posicionándose como un nuevo polo exportador de fibra corta.
  • Corrientes: Se anunció el proyecto privado de ArPulp SA para la producción de pasta fluff de proceso de fibra de pino; la instalación de la primera planta de madera estructural Cambium Build (CLT), y grandes aserraderos orientados a la exportación y centrales de bioenergía.
  •  Misiones: Mantiene un escenario de sobreoferta de insumos sin nuevos proyectos de gran escala proyectados en carpeta o próximos anuncios.

Medidas que ahuyentan el capital

Al analizar las causas que alejaron a Misiones de la ruta de los fondos de inversión internacionales, Scarnichia diferenció la voluntad de diálogo del Ministerio de Industria provincial ante las gestiones por recuperar competitividad, reducir costos logísticas y revisar la política fiscal con el gobierno nacional, de las distorsiones estructurales que impone el marco normativo de la provincia en los últimos años, afectando la previsibilidad del negocio de las empresas locales.

Entre las trabas específicas que mencionó, frente a competidores directos como Corrientes o Paraguay, el titular de AFoA Regional Misiones enumeró:

1.   Alícuota impositiva: Una Tasa Forestal del 2%, sumada a la percepción de Ingresos Brutos a la producción industrial, un 5% a los servicios y transportes, y el Impuesto al Sello.

2.   Restricciones normativas: Leyes provinciales como la declaración de insalubridad laboral en la industria papelera o la prohibición del uso del glifosato para el manejo silvícola sin alternativas técnicas consolidadas.

«Reconocemos la disposición del ministro Federico Fachinello para gestionar ante Nación, pero en la provincia falta decisión política sobre los aspectos estructurales que hacen a la previsibilidad y a la seguridad jurídica. El glifosato y las trabas regulatorias nos juegan directamente en contra. El capital busca rentabilidad y confianza a largo plazo; si las reglas locales son hostiles, el inversor cruza el río», enfatizó Scarnichia.

Logística en rojo: el flete devora los márgenes exportadores

Frente a la parálisis del mercado interno por la caída del consumo masivo y la paralización de la obra pública, la salida exportadora se convirtió en una necesidad de supervivencia. Sin embargo, los costos de transporte eliminan la rentabilidad.

Scarnichia ejemplificó la distorsión logística con métricas operativas directas: «La madera es un producto de alto volumen y bajo valor unitario. Enviar un contenedor de madera procesada a Asia representa una carga de aproximadamente 10.000 dólares en producto, pero poner ese contenedor arriba del buque cuesta hoy 3.000 dólares. Se está exportando con margen nulo o negativo. Si mediante eficiencia operativa e infraestructura en puertos logramos reducir ese flete a 2.000 dólares, esos 1.000 dólares de diferencia cambian radicalmente la ecuación financiera del negocio y dispararían las exportaciones», expresó.

Aunque valoró la simplificación normativa implementada por el Gobierno Nacional para la libre circulación de bitrenes de 30 metros, el dirigente aclaró que la falta de oferta de unidades y la ausencia de líneas de crédito a tasas razonables impiden la renovación de las flotas de transporte.

 

La propuesta: una mesa provincial público-privada institucional

Tras concluir el encuentro, en la entrevista con ArgentinaForestal.com el presidente de AFoA Misiones insistió en que la solución no requiere diseños complejos, sino voluntad política para alinear las condiciones locales con los marcos de promoción nacionales, tales como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

«Se necesita una mesa público-privada provincial que asuma el compromiso de seducir al capital. Misiones cuenta con una cultura forestal envidiable, valor agregado, recursos humanos capacitados y la base biológica más importante de la región. Pero sin competitividad sistémica, ese patrimonio se deprecia», planteó.

«AFoA ha demostrado su capacidad de construir institucionalidad a lo largo de 80 años impulsando herramientas como el sistema CERFORAR-PEFC Argentina, la Mesa Argentina de Carbono y la articulación en CONFIAR. Es momento de aplicar ese volumen técnico para pensar el futuro industrial de la provincia», explicó Scarnichia.

Carlos Scarnichia: «El capital no tiene nacionalidad; invierte donde hay previsibilidad»

AF:  ¿Cómo evalúa el estado actual del negocio forestal en la provincia de Misiones?

— Estamos atravesando una crisis compleja por la fuerte caída de la demanda en el mercado interno y precios internacionales que no son los mejores, a lo que se suma el alto costo logístico. La madera es un producto de bajo valor unitario y mucho volumen, lo que hace que el transporte pese enormemente en la estructura de costos. A esto hay que agregar la falta de crédito accesible a tasas razonables, fundamental para renovar equipos, incorporar bitrenes o reactivar el consumo masivo de materiales para la construcción a través del crédito hipotecario.

 

AF: ¿Cuál es el diagnóstico sobre el patrimonio forestal misionero en este contexto?

— Hay una preocupación profunda. Misiones creció al amparo de grandes industrias celulósicas que absorbían la madera triturable. Sin embargo, hace más de 40 años que no se radican nuevas plantas de escala, la demanda se estancó y hoy tenemos una sobreoferta de plantaciones sobremaduras sin destino industrial. Misiones tiene que buscar la forma de seducir al capital que se está yendo a Brasil, Paraguay, Uruguay o a Corrientes, donde se tomó la decisión política de generar las condiciones para atraer inversiones como la planta de ArPulp o fábricas de madera masiva (CLT). Necesitamos que esa oferta disponible se procese para generar un círculo virtuoso.

 

AF: Misiones cuenta con cerca de 500 aserraderos, dos plantas de Celulosa como Arauco y Papel Misionero, y de generación de energía por biomasa forestal, pero usted insiste en que falta potencia industrial. ¿A qué se refiere?

— Hoy tenemos dos plantas celulósicas: una se autoabastece mayoritariamente y la otra absorbe una fracción menor en su zona de influencia. El productor forestal no tiene dónde colocar el raleo a un precio razonable y el aserradero no tiene comprador para el chip.

Cuando las plantas tienen más de cuatro décadas, su vida útil empieza a resentirse. Y esto sucederá en cinco o diez años. Necesitamos industrias modernas y de gran escala cerca de las cuencas para volver eficientes a todos los eslabones. Hay más de 118.000 hectáreas de madera lista para cosechar y un 70% de la masa forestal que madurará en los próximos cinco años. Si la industrialización no acompaña a la forestación, el futuro del negocio está en riesgo.

 

AF: ¿La propuesta del sector es conformar una mesa público-privada para revertir este escenario?

— Exactamente. La solución no es compleja, pero requiere una decisión política clara para atraer a los inversores desde la seguridad jurídica, la competitividad impositiva y la infraestructura.

El Gobierno nacional lanzó el RIGI para Grandes Inversiones y la forestoindustria está incluida; ArPulp se concreta gracias a ese marco. Las provincias deben diseñar sus propios esquemas de incentivo para competir en igualdad de condiciones con sus vecinos regionales.

 

AF: ¿Tienen identificado el lugar idóneo para una industria de escala en la provincia?

— Primero hay que sentarse a dialogar y generar los incentivos. Luego, los técnicos realizarán los estudios de factibilidad. De hecho, contamos con el asesoramiento de especialistas como Fernando Correa, quien lideró los estudios de mercado y factibilidad para el proyecto de ArPulp.

Paralelamente, desde la Regional Misiones trabajamos en coordinación con Francisco Cayman de Corrientes para abordar la cuenca forestal de manera integral, distinguiendo los temas provinciales de aquellos que exigen una visión regional compartida.

 

AF: Este seminario destinado al sector se da en el marco de la celebración de los 80 años de AFoA. ¿Qué balance hace del trabajo institucional en este contexto?

— El trabajo de AFoA ha sido transformador. Impulsamos la creación de la Mesa Argentina de Carbono, promovimos la certificación nacional con CERFORAR-PEFC Argentina, lo que nos permite ostentar una gran superficie certificada en el país que es orgullo nacional, y conformamos la mesa de enlace CONFIAR junto a FAIMA, SRA, ASORA y AFCP.

Este seminario buscó mostrar la realidad del sector sin discursos vacíos sobre ‘potencial’, abordando temas concretos como la logística, la ley de cabotaje y las condiciones para que los anuncios de inversión se traduzcan en desarrollo real.

 

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