Según el informe, la cartera de inversiones mundiales del FIDA alcanzó los 8 460 millones de dólares, repartidos entre 83 países y más de 170 programas en 2025. A través de los programas en curso del FIDA se han creado cerca de 390 000 puestos de trabajo, se han construido 7 300 km de carreteras rurales y 1,9 millones de hectáreas de tierras han pasado a gestionarse teniendo en cuenta la resiliencia al clima, entre otros resultados esenciales.
Fuente: FIDA
ROMA (14 de julio de 2026).- Las inversiones en curso del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) beneficiaron a 92 millones de personas en todo el mundo al aumentar los ingresos, la producción y el acceso a los mercados, según el informe anual de 2025 del Fondo, publicado hoy.
“La inversión en el desarrollo rural es una de las respuestas más eficaces y estratégicas a los desafíos a los que se enfrenta el mundo actualmente”, declaró Álvaro Lario, presidente del FIDA. “Cuando se empodera a la población rural, los beneficios van mucho más allá de las comunidades rurales, fortaleciendo las economías, reduciendo las vulnerabilidades y creando oportunidades”.
En el informe se detallan las inversiones del FIDA y sus efectos en el primer kilómetro de los sistemas alimentarios, donde los productores en pequeña escala, los emprendedores rurales y las empresas locales conforman la columna vertebral de las economías resilientes y producen un tercio de los alimentos que nutren al mundo.
Según el informe, la cartera de inversiones mundiales del FIDA alcanzó los 8 460 millones de dólares, repartidos entre 83 países y más de 170 programas en 2025. A través de los programas en curso del FIDA se han creado cerca de 390 000 puestos de trabajo, se han construido 7 300 km de carreteras rurales y 1,9 millones de hectáreas de tierras han pasado a gestionarse teniendo en cuenta la resiliencia al clima, entre otros resultados esenciales.
El informe también revela que los proyectos de inversión en los que colaboró el sector privado presentaron un aumento de los ingresos que alcanzó el 64 %, cuatro veces más que los proyectos que no habían contado con alianzas de esa clase. En total, el FIDA ha trabajado con más de 100 000 asociados del sector privado en todo el mundo, conectando a los agricultores con los mercados y las inversiones para ayudar a lograr un impacto a mayor escala.
Las evaluaciones recientes presentadas en 2025 muestran que las inversiones realizadas por el FIDA entre 2022 y 2024 generaron un aumento medio de la producción del 35 % entre quienes participaron en los proyectos, además de un aumento medio del 34 % en los ingresos y en el acceso a los mercados. Estos resultados representan una mejora considerable en la profundidad y la durabilidad del impacto en comparación con las evaluaciones anteriores.
El año 2025 también fue un año excelente para la sostenibilidad financiera del FIDA. Durante el año, el FIDA adoptó una Política de Suficiencia de Capital actualizada para garantizar que la estrategia financiera del Fondo apoye sus objetivos estratégicos y su crecimiento futuro. S&P también revisó la perspectiva de la calificación crediticia AA+ del FIDA en 2025, elevándola de “estable” a “positiva”, y Fitch reafirmó su perspectiva como “estable”, lo que refleja el fortalecimiento de la confianza en la capacidad del FIDA para generar impacto a gran escala.
A través de su programa de bonos sostenibles, el FIDA consiguió asimismo movilizar patrimonio privado de todo el mundo para apoyar el desarrollo rural, emitiendo otros 340 millones de dólares en bonos en 2025. En total, el FIDA ha emitido más de 1 000 millones de dólares en bonos sostenibles desde el inicio del programa en junio de 2022.
El Fondo también redobló la colaboración estratégica con sus Estados Miembros y sus asociados, en particular con el sector privado, a fin de determinar las prioridades para los próximos años, lo que culminó en el proceso de la Consulta sobre la Decimocuarta Reposición de los Recursos del FIDA (FIDA14), puesta en marcha a principios de 2026.
“De cara al futuro, el FIDA seguirá ampliando el alcance y la magnitud de sus inversiones”, añadió Lario. “Al conectar a más personas del medio rural con los sistemas alimentarios locales, regionales y mundiales, podemos garantizar la seguridad alimentaria, los medios de vida y la estabilidad no solo de las comunidades rurales, sino también del mundo entero”.



