El emblemático comercio bajó sus persianas en medio de un escenario económico adverso, marcado por la baja de ventas y el aumento de costos fijos.
BUENOS AIRES (6/4/2026).- La ciudad de La Plata pierde uno de sus comercios más tradicionales: la maderera Zavalla Moreno cerró definitivamente sus puertas tras más de medio siglo de actividad, afectada por la crisis económica, la fuerte caída del consumo y el incremento sostenido de los costos operativos.
El cierre del histórico local —ubicado en la zona de 31 entre 39 y 40— no solo representa la salida de un actor comercial relevante, sino también el fin de una etapa para un negocio familiar profundamente arraigado en la comunidad platense.
Durante décadas, Zavalla Moreno se consolidó como un punto de referencia para vecinos, constructores y profesionales del sector, destacándose por su amplio stock y una atención personalizada que lo diferenciaba en el rubro.
La decisión de cerrar se da en un contexto complejo para el sector. Comerciantes de la ciudad advierten una combinación crítica: menos clientes, tickets más bajos y un fuerte aumento de gastos fijos, como alquileres y tarifas de servicios.
En ese marco, fuentes del sector señalaron que la rentabilidad de los comercios tradicionales se vio seriamente comprometida. “Hoy el objetivo ya no es crecer o invertir, sino sostener la actividad”, describen, reflejando una realidad que atraviesa a gran parte del entramado comercial.
El final de un ciclo
Actualmente, la atención al público se encuentra completamente suspendida, mientras los propietarios avanzan en el inventario de la mercadería disponible para definir los próximos pasos.
El cierre generó sorpresa y tristeza entre clientes y vecinos, que reconocen en Zavalla Moreno mucho más que un comercio: un espacio donde el asesoramiento técnico y el vínculo humano eran parte esencial del servicio.
Su desaparición se suma a otros cierres recientes en la ciudad, evidenciando el impacto de la coyuntura sobre negocios históricos. Para el sector de la construcción y los consumidores habituales, se trata del fin de un referente difícil de reemplazar en el entramado comercial de La Plata.




