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Papel Misionero cumplió 50 años | Una industria estratégica en producción de papeles kraft que se privatizó y se expandió a nivel global con inversión, empleo y visión de largo plazo

Fundada el 22 de diciembre de 1975, originalmente como una iniciativa estatal con una apuesta al potencial de desarrollo foresto-industrial, se privatizó en 1998 y desde entonces Papel Misionero se consolidó en el mercado como la única planta integrada del país en toda la cadena productiva para la fabricación de papeles Kraftliner y bolsas industriales. A medio siglo de su puesta en marcha, la compañía —hoy parte del Grupo Arcor— reafirma su apuesta por la producción sustentable, el desarrollo local y la expansión internacional.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

 

MISIONES (23/12/2025).- Con una visión estatal sobre el potencial foresto-industrial y fundada en Misiones, el 22 de diciembre de 1975 se puso en marcha la fábrica de Papel Misionero SAIFC, en la localidad de Puerto Mineral, perteneciente al municipio de Puerto Leoni. Desde sus inicios, la planta se consolidó como un proyecto estratégico para la provincia y el país, hasta convertirse en la única planta integrada de la Argentina capaz de producir papeles marrones Kraftliner —elaborados 100% con fibra virgen de pino—, papeles bolseros (Sack Kraft) y bolsas de papel, orientados tanto al mercado argentino como a la exportación de envases de cartón y papel.

En 1998 la empresa pasó a manos privadas, bajo la conducción del Grupo Bisa y Zucamor, y desde 2017 fue adquirida por el Grupo Arcor. En ese recorrido, la compañía llega a su 50° aniversario celebrando un proceso de expansión, crecimiento sostenido, desarrollo local y presencia global, ratificando su compromiso con la comunidad, la producción sustentable y la protección ambiental.

Desde su incorporación al Grupo Arcor, Papel Misionero mantuvo un desarrollo continuo, acompañado por un proceso de inversión en mejora de procesos industriales y diversificación que reforzó su competitividad.

Actualmente, la fábrica de papel cuenta con una capacidad de producción de 90 mil toneladas anuales. Su papel Kraft llega hoy a más de 40 países de América, Europa, África y Asia, consolidando una presencia internacional sostenida en los principales mercados del mundo.

Los directivos destacan especialmente los resultados obtenidos tras la última gran inversión y la puesta en marcha, en 2022, de una nueva línea de producción de bolsas multipliegos.

Este salto hacia productos de mayor valor agregado permitió a la compañía abrir nuevos mercados y expandirse. Para ello, Papel Misionero destinó 20 millones de dólares a la construcción de la nueva planta de bolsas industriales, con una capacidad productiva superior a los 80 millones de bolsas por año, que además de abastecer al mercado interno, se exportan a Estados Unidos, Paraguay, Colombia, Chile y Bolivia.

En materia de empleo, la empresa ocupa de manera directa a más de 350 personas, con impacto en la cadena de proveedores de materia prima de la cuenca forestal, ya que en un 60% se abastece de madera de la zona a través de un modelo asociativo con pequeños productores para provisión eficiente y sustentable, bajo los estándares internacionales que exige la certificación en gestión forestal

Asimismo, la empresa promueve capacitaciones para cubrir sus puestos industriales con jóvenes misioneros, y también ponen un fuerte énfasis en la inclusión de mujeres en la industria forestal. En la línea de producción de bolsas, el 45% del personal es femenino.

Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer el vínculo con la comunidad donde opera. En ese sentido, Papel Misionero sostiene alianzas con instituciones educativas, como la Tecnicatura en Celulosa y Papel, impulsada junto a la Universidad Nacional de Misiones y la Municipalidad de Puerto Rico. Estas iniciativas alcanzan a más de 400 estudiantes por año y promueven la formación técnica y profesional, favoreciendo la empleabilidad de los jóvenes.

De manera complementaria, la empresa impulsa programas de capacitación, con el objetivo de identificar y retener talento local, ofreciendo a los misioneros un horizonte laboral real que les permita crecer profesionalmente y proyectar su futuro en su lugar de origen.

Gerente general de Packaging del Grupo Arcor, Guillermo Muller.

Inversiones en análisis

De forma permanente, la compañía analiza el escenario económico para continuar creciendo, evaluando las condiciones de factibilidad de nuevas inversiones en el sector, sin perder eficiencia ni competitividad.

Aunque con cautela, los directivos dejaron trascender que “sueñan” con concretar la instalación de una nueva fábrica en la provincia que permita duplicar la producción actual. “El sueño de expandirnos siempre está. Queremos una planta con mucha mayor capacidad de la que tenemos hoy y esperamos que nos acompañen para concretar nuevas inversiones en la industria de celulosa y papel, ya que este sector tiene activos forestales en la región; es la ‘Vaca Muerta’ de la Mesopotamia”, expresó con convicción el gerente general de Packaging del Grupo Arcor, Guillermo Muller.

“Argentina, con el patrimonio forestal actual, podría multiplicar por siete su producción local”, remarcó Muller al referirse al potencial de desarrollo sostenible del país en esta actividad. “Es una oportunidad muy significativa”, subrayó.

La fábrica de Papel Misionero es un pilar de la industria forestal nacional y regional, además de un actor de fuerte impacto económico, productivo y social, que impulsa desde su política empresaria la modernización industrial y el desarrollo comunitario.

Adaptarse y mirar a largo plazo

Para el gerente general de Packaging del Grupo Arcor, la actividad forestal, celulósica y papelera exige políticas de mediano y largo plazo.

“Papel Misionero es parte de la Argentina y no está exenta de sus complejidades de corto plazo. Por eso entendemos que lo más importante es adaptarnos rápidamente a las circunstancias económicas del país, pero con una visión de largo plazo. Somos parte del país y tenemos que adaptarnos a distintas realidades, pero no se puede pensar solo en el corto plazo”, agregó Muller.

El directivo advirtió que ganar un mercado externo requiere tiempo y esfuerzo, y que abandonar esos espacios por coyunturas transitorias suele tener costos irreversibles. “Tomar la decisión de salir por una cuestión circunstancial es muy costoso y, en muchos casos, volver es imposible. Por eso, si algo caracterizó a Papel Misionero a lo largo del tiempo es la continuidad en apostar a políticas de mediano y largo plazo. Estar en el comercio internacional implica necesariamente mirar lejos”, señaló.

Muller también destacó el rol de las políticas públicas en ese proceso. “Todo lo que sea financiamiento para nuevas inversiones, promoción de exportaciones y el trabajo de la Cancillería para facilitar el acceso a mercados internacionales es clave. Y no beneficia solo a Papel Misionero: juega a favor de toda la industria y, en definitiva, de todo el país”, afirmó.

En ese marco, señaló que 2025 fue un buen año para la compañía, con números positivos y una gestión sólida, aunque reconoció que “hubiera sido deseable un contexto menos trabado”.

En ese contexto, celebró los 50 años de vida de la fábrica y proyectan con optimismo el futuro de la empresa: “Estos 50 años reflejan el esfuerzo y la evolución de una industria que hoy es sinónimo de innovación y calidad. Nuestra mirada está puesta en el futuro: seguir modernizando procesos, ampliando mercados y reafirmando nuestro compromiso con el crecimiento de Misiones. Argentina tiene una gran oportunidad de seguir desarrollando la industria celulósica papelera, dado que cuenta con condiciones de competitividad a nivel mundial”, remarcó el ejecutivo.

Muller participó de una jornada organizada para periodistas de la provincia – de la que participó ArgentinaForestal.com y MisionesOnline , junto a todo su equipo directivo, entre ellos Andrés Garde, gerente industrial de PM; Eduardo Maglione, gerente de planta; Camilo Paniego, gerente técnico; Rocío Pérez, gerente de Recursos Humanos, y Norberto Fernández, jefe de Patrimonio Forestal, entre otros.

Carlos Paniego, gerente técnico de Papel Misionero

Protagonistas de la historia de Papel Misionero

Camilo Paniego, ingeniero con 47 años de trayectoria vinculada a la fábrica, se emocionó al repasar la historia de la empresa y el proceso de formación de recursos humanos técnicos, en un contexto donde inicialmente no existían profesionales especializados en la provincia ni en el país. “Llegó gente de Chile, también de otras provincias como Chaco, Jujuy, Formosa. Empezó a crecer la zona y los pueblos que hoy son municipios, como Puerto Rico, Capioví y Puerto Leoni. Se construyeron barrios y escuelas. Era una época en la que los camiones quedaban empantanados o el colectivo que nos llevaba hasta la planta, y había que buscar soluciones. Fuimos avanzando, evolucionando, pasamos por la privatización hasta llegar a Arcor”, recordó.

“Son muchos años, muchos procesos y mucha gente que ya no está, pero fueron parte del recorrido. Cuando era estudiante universitario, en 1971, siempre me preguntaban dónde quería trabajar y mi respuesta era ‘Papel Misionero’, porque era un orgullo para los misioneros. Hoy, 47 años después, ese orgullo sigue intacto. Sigo aquí formando parte de un grupo humano que solo piensa en crecer, incorporar tecnología y avanzar mucho más”, expresó el ingeniero.

Paniego participó de la génesis del proyecto de instalación de la planta de generación de energía de biomasa forestal y de la fábrica de bolsas, entre otros. Fue gerente de Planta Industrial y, ya jubilado, continúa ocupando un rol estratégico como asesor y gerente técnico de la compañía.

Producción y conservación en equilibrio

En materia de sustentabilidad, el gerente de planta, Eduardo Maglione, indicó que la compañía cuenta con certificación de carbono positivo, lo que implica que absorbe más carbono del que emite, gracias a una gestión forestal responsable y al compromiso con la conservación activa de la biodiversidad, avalado también por la certificación PEFC.

El complejo de Papel Misionero abarca más de 22 mil hectáreas. De ese total, 7.000 hectáreas están destinadas a la plantación de pino, con una capacidad de producción de 700 mil plantas anuales en el vivero, suficientes para cubrir unas 500 hectáreas de forestación por año.

La Reserva Natural y Cultural Papel Misionero, ubicada en el municipio de El Soberbio, se extiende sobre 10.300 hectáreas. Se trata de un área única por su estado de conservación estricta y representativa de la Selva Paranaense, donde habitan familias de la comunidad Mbya guaraní con las que se desarrollan proyectos productivos y educativos.

En la reserva se identificaron especies de flora y fauna en peligro de extinción, por lo que el área es objeto de monitoreo permanente y de un intenso trabajo de protección. En paralelo, la empresa implementa planes de restauración ambiental en las zonas productivas, con acciones de regeneración, reforestación y monitoreo de fauna.

De forma complementaria, Papel Misionero mantiene un vivero forestal para la producción de plantines clonales de pino destinados a su propio abastecimiento, con un plan de forestación anual de 500 hectáreas. En este proceso, trabaja junto al INTA en el desarrollo genético de la especie, con el objetivo de obtener árboles de mayor rendimiento y mejor calidad de fibra, lo que se traduce en papeles con estándares superiores. Se espera que los resultados de esta alianza beneficien a toda la cadena forestal, al poner a disposición de productores locales nuevas variedades más eficientes, sustentables y competitivas.

Además, a partir de la recolección de semillas en la reserva privada, la empresa logró disponer de más de 30 especies nativas para la producción de plantines destinados a proyectos de recuperación ambiental y forestación. Estos plantines también se distribuyen a municipios para planes de recuperación de cuencas hídricas y se donan a organizaciones ambientales y escuelas de la zona para programas de educación ambiental, explicó Norberto Fernández, jefe de Patrimonio Forestal de la compañía.

Sustentabilidad ambiental de la mano de la foresto-industria

“Papel Misionero consolidó un modelo productivo circular que aprovecha los subproductos del proceso industrial para generar energía renovable a través de una caldera de biomasa. Este mecanismo permitió reemplazar el uso de combustibles fósiles, reducir 20.000 toneladas anuales de consumo de fuel oil y obtener más de 355 mil bonos de carbono colocados en el mercado”, remarcó, a su turno, Maglione.

En paralelo, la fábrica avanzó con una planta de generación de energía a partir de biomasa forestal para el abastecimiento propio y la sustentabilidad de las operaciones. La caldera genera 110 toneladas de vapor por hora, suficientes para producir 8 megavatios de energía. En cuanto al uso del recurso hídrico, por cada tonelada de papel se utilizan actualmente 100 metros cúbicos de agua, cuando años atrás se requerían 120. El objetivo es reducir ese indicador a 80 metros cúbicos por tonelada.

A 50 años de su nacimiento, Papel Misionero refuerza su rol como referente de la industria forestal de Misiones y de la región, proyectando su futuro sobre la base de la mejora continua, la modernización productiva, la gestión responsable de los recursos y la generación de valor compartido con su cadena productiva y la comunidad misionera.

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