Inició la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) con más de 50.000 personas, entre delegados de los países, negociadores, periodistas y 15.000 representantes de movimientos sociales que participan de las sesiones oficiales y eventos paralelos. En ese marco, la industria forestal tendrá protagonismo con la presencia de la Asociación de Empresas Forestales de Bahía (ABAF). El director Wilson Andrade integrará la delegación brasileña y será delegado oficial del país en la Zona Azul.
Fuente: ABAF
BRASIL (11/11/2025).- Del 10 al 21 de noviembre, todas las miradas estarán puestas en Belém, capital de Pará, ciudad que acogerá la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30). Son 198 países signatarios de tratados internacionales sobre la materia ya han confirmado su asistencia.
Se espera la asistencia de unas 50.000 personas, entre delegados de los países, negociadores, periodistas y 15.000 representantes de movimientos sociales.
El objetivo principal es definir las medidas necesarias para limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 °C para finales de este siglo. En este contexto, las empresas forestales tienen un gran potencial para contribuir y estarán presentes en la COP30.
El director ejecutivo de la Asociación de Empresas Forestales de Bahía (ABAF), Wilson Andrade, integrará la delegación brasileña y, como delegado oficial, tendrá acceso a la Zona Azul de la Conferencia, según un correo electrónico recibido de la Presidencia de la República. Viajará el domingo 9 de noviembre, un día antes de la inauguración de la conferencia.
La Zona Azul es un área restringida donde solo se permite el acceso a delegaciones oficiales, jefes de Estado, observadores y prensa acreditada. «Es el espacio donde se llevarán a cabo los principales debates y se definirán las políticas climáticas internacionales que se adoptarán», explica Andrade.
Entre los temas que se debatirán en la Zona Azul se encuentran: Bosques, Agua y Bioeconomía: Innovación y Sostenibilidad para Abordar la Emergencia Climática; y los bosques brasileños como parte esencial de la lucha contra el cambio climático.
La otra área de la COP30, la Zona Verde, reunirá a la sociedad civil, instituciones públicas y privadas, así como a líderes mundiales.
El director general también participará en otras actividades con representantes de instituciones de Bahía, como la Federación de Industrias del Estado de Bahía (Fieb), la Federación de Agricultura y Ganadería de Bahía (Faeb) y la Asociación Comercial de Bahía (ACB), así como representantes nacionales como la Confederación Nacional de la Industria (CNI), la Confederación Brasileña de Agricultura y Ganadería (CNA) y la Asociación Brasileña de la Industria Textil y de la Confección (ABIT).
Además participarán representantes de la Embajada de Finlandia (que cuenta con un pabellón especial en la COP) y la alta dirección del Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mapa), que mantiene un centro de apoyo para las cámaras sectoriales (especialmente aquellas en las que participa Andrade: la Cámara Sectorial de Fibras Naturales y la Cámara Sectorial de Bosques Plantados.
ABAF también colaborará con el equipo de expertos de Braskem, quienes participarán en paneles y debates sobre temas como la bioeconomía brasileña y los productos renovables como vectores estratégicos para la transición hacia una economía baja en carbono. «Todo esto con el fin de participar y seleccionar las mejores oportunidades de diálogo», añade.
Reconocido por su trabajo en la agenda de sostenibilidad y por formar parte de la delegación brasileña a la COP30, el director ejecutivo de ABAF participó en el II Foro de Conexión ESG 2025 —celebrado el 5 de noviembre por Band Bahia, en Salvador (BA)—, uno de los eventos preparatorios para la Conferencia, que reunió a líderes y expertos para debatir los desafíos y las oportunidades de la agenda climática global.
Para Andrade, la COP30 es «una oportunidad única para hablar sobre la importancia del sector brasileño de árboles cultivados con fines industriales y para la restauración de 80 millones de hectáreas de áreas degradadas, el 10% de las cuales se encuentran solo en Bahía», remarcó.
«El sector de bosques cultivados se ha transformado en un motor socioeconómico que combina productividad, conservación ambiental e innovación tecnológica», afirma Andrade.

Impactos positivos
Las empresas forestales son un motor de la economía y aportan beneficios sociales y ambientales.
Según datos de la ABAF, las áreas plantadas en Brasil suman 10,5 millones de hectáreas y, paralelamente, el sector conserva otros 7,01 millones de hectáreas de vegetación nativa, una superficie mayor que la de Bélgica y Suiza juntas.
El sector de árboles cultivados con fines industriales representa el 1% del PIB de Brasil.
En Bahía, la importancia del sector también es significativa. Existen 700.000 hectáreas de plantaciones de eucalipto y 400.000 hectáreas de área nativa protegida.
En 2024, el sector representó el 4% de los ingresos totales del estado (R$5.500 millones) y el 6% del PIB de Bahía (R$24.700 millones). Además, tan solo en Bahía, el sector genera 230.000 empleos directos e indirectos.
Andrade también destaca la contribución del sector al medio ambiente. “En Bahía se plantan 280.000 árboles al día. En Brasil, esta cifra asciende a 1,8 millones de árboles diarios. Además, las plantaciones forestales se realizan en zonas ya antropizadas, sin deforestación”, afirma.
Según datos de ABAF, el resultado de esta plantación (y de las áreas protegidas) es un almacenamiento de carbono de 4.900 millones de toneladas en Brasil. “Plantar árboles es una de las opciones más respetuosas con el medio ambiente y la biodiversidad, además de ser un motor para la economía. Esto es lo que demostraremos y defenderemos en la COP30”, asegura.
Según datos de la CNA (Confederación Nacional de Agricultura y Ganadería), el sector agropecuario desempeña un papel fundamental en la solución de los problemas, ya que 141 de las 166 Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) establecidas incluyen acciones centradas en la agricultura.
En este sentido, la CNA refuerza el compromiso del sector con la promoción de una agricultura baja en carbono y la implementación del Código Forestal.
“La COP de Belém será la COP para la implementación de los nuevos objetivos, ya establecidos en el Acuerdo de París, y absolutamente necesarios para lograr un resultado efectivo en la reducción de los efectos de la crisis climática”, afirma Wilson Andrade.
En 2015, el Acuerdo de París estableció el objetivo de destinar 100 mil millones de dólares anuales a acciones de mitigación y adaptación. Sin embargo, la COP29, celebrada en Azerbaiyán en 2024, estableció un aumento significativo en la financiación para la acción climática: 300 mil millones de dólares anuales hasta 2035, liderados por los países participantes, y 1,3 billones de dólares anuales hasta 2035, con la participación de todos los países. Cómo alcanzar este nivel es uno de los temas que se presentarán en Belém.
Andrade reconoce que el cambio climático exige decisiones y cambios más urgentes. “Participaremos en la COP30 con la certeza de que los líderes de los países tendrán la responsabilidad de hacer del mundo un lugar menos cálido. Ha llegado el momento de ponernos manos a la obra”, concluye.




