Misiones: propietario de reserva natural denunció que intrusos “siguen con las quemas” en áreas protegidas en El Soberbio

La Reserva Natural Privada “El Cantar de la Pacha Mama” es un área natural declarada de interés provincial  y está integrada al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas de Misiones. Su propietario, Hugo Diego Teza, denunció esta semana “quemas constantes de bosques nativos en la propiedad privada”, asegura que no tiene respuesta de la Justicia ni de los organismos ambientales para “frenar” el daño ambiental. El denunciado respondió a través de las redes sociales: “Somos todos colonos, no somos intrusos. Solo queremos trabajar”, desconociendo la legislación vigente.  

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

MISIONES (9/5/2021).- La Reserva Natural Privada “El Cantar de la Pachamama”  tiene una superficie de 350 hectáreas, está ubicada a pocos kilómetros de la ruta provincial 13 sobre el arroyo Chafariz -lo va bordeando en toda su longitud-, en el municipio de El Soberbio, en la zona del Alto Uruguay misionero. En un área protegida, rodeada de chacras con agricultura familiar, y a un poco más de 6 kilómetros viven comunidades indígenas.

En contacto con ArgentinaForestal.com, el ingeniero agrónomo Diego Hugo Teza confirmó su denuncia pública realizada esta semana en sus redes sociales de quemas ilegales dentro de la reserva natural.

Con un evidente desgaste personal ante la “impotencia” que le genera ver esta constante degradación del área natural protegida y que “nada” se pueda hacer para frenar los daños ambientales sobre los bosques nativos, explicó nuevamente que realizó las denuncias correspondiente y lleva adelante una causa judicial por intrusión pero “desde la Justicia no hay respuesta,  ni los organismos ambientales competentes para evitar las quemas  y detener a quienes siguen con estas prácticas en toda la zona del Alto Uruguay, no solo en mi reserva”, expresó.

Teza lleva adelante una causa judicial por la usurpación y amenazas recibidas por conflictos con “intrusos” en su lote. En familia han recurrido a la justicia penal por los derechos de propiedad y acción de desalojo,desde hace varios años necesitan apoyo para un abordaje de ordenación ambiental, regularización de la ocupación de tierras para las familias, y respuesta de la justicia para resolver la cuestión de fondo.

“En forma constante realizo las exposiciones correspondientes en la Comisaria de El Soberbio, por indicaciones del propio Ministerio de Ecología, que nada hace sobre los intrusos hasta que la Justicia resuelva la cuestión de fondo, pero me advierte que sigue siendo responsabilidad del privado el daño del ambiente. Sin embargo, tengo amenaza de muerte de esta gente, por lo tanto ni como propietario puedo acercarme a pedirles que dejen de dañar la selva misionera”, sostuvo el ingeniero.

El expediente de su denuncia por la quema, apeo ilegal e intrusión de su reserva privada “sigue durmiendo en el Juzgado de San Vicente”, asegura Teza.

Imágenes del martes 4 de mayo, donde los intrusos realizaron quemas dentro de la reserva privada “El Cantar de la Pacha Mama

El conflicto de tenencia de tierra con una familia que se adjudica derechos de posesión veinteñal deberá dirimirse en la Justicia, pero la quema como práctica cultural en áreas de importancia ambiental determinadas por Ordenamiento Territorial está legisladas en la provincia bajo categoría Amarilla no están permitidas. Son prácticas que deben erradicarse y fiscalizarse.

Respecto a las imágenes publicadas esta semana por el ingeniero Teza, expresó: “Estas fotos las tomo de lejos porque los propietarios tenemos amenaza de muerte por estos intrusos. Es decir, querida comunidad argentina, qué debo hacer ante esta situación. ¿Sigo esperando a la Justicia? ¿Corto la ruta como los tabacaleros, los maestros, los yerbateros? Claro, no puedo, estamos en pandemia y no podemos reunirnos a reclamar injusticias ambientales”, ironizó Teza en su publicación.

En ese contexto, ante la consulta del medio ratificó su denuncia pública respecto a la necesidad de que las políticas ambientales sean “serias y reales” porque “al bosque nativo lo queman todos los días a la vista de todo el mundo, y por más denuncia que se haga no se está preservando el ambiente de esta forma. Necesitamos que alguna autoridad se haga cargo, que recorra el territorio y que se tomen medidas para frenar las quemas de bosques nativos en El Soberbio, que la Justicia responda, porque no sucede solo en mi reserva natural sino en otras zonas de la reserva de Biosfera Yabotí”, planteó en la entrevista.

Un área para restaurar

La Reserva Natural El Cantar de la Pacha Mama está integrada al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas por Decreto N° 1745/15. Tiene una extensión de 350 hectáreas, forma parte de la ecorregión de la Selva Paranaense, donde es compatible la conservación con el ecoturismo, y fue pensada además para desarrollar un programa de educación ambiental e investigación de la biodiversidad.

Es una reserva privada con perfil ambiental y turístico, que apunta como principal atractivo de este municipio dar a conocer la Reserva de Biosfera Yabotí, el Parque Moconá y los Saltos del Moconá.

“En el mapa de Ordenamiento Territorial el área se encuentra bajo Categoría Amarilla por ser con mucha pendiente y piedras, no se puede hacer agricultura. Sin embargo, esta gente (intrusos) desmonta, afectando la fertilidad del suelo. Después de 3 años ya avanzan hacia el monte. Lo que queda no dejan que crezca, alambran y meten vacas que les regala el Estado. Solo con recorrer el lugar se puede ver el estado de los animales, están en sitios no aptos para ello. Es lamentable”, sostuvo Teza.

Y agregó: “Quemar con esta seca es un riesgo aún mayor de propagación del fuego sobre bosques nativos. Solo a quien no le importa la tierra hace eso,  y seguro porque además no es propietario”, remarcó.

De esta forma, describió la compleja situación. “Ya no hay margen para la especulación cuando se habla del cuidado del ambiente. Hay que detener esto de alguna manera”, pidió el propietario.

Tras su queja publicada a través de sus redes sociales, fueron varios los propietarios que adhirieron a lo expresado y  dieron testimonio de situaciones similares. “También tengo mis chacras intrusadas hace un año y desmontando el área. Hacen carbón con mi monte y también estamos amenazados de muerte por parte de ellos, y el cabecilla de estas bandas es un hombre conocido de Puerto Rico”, relató una mujer.

Otro caso, se presentaría en la zona del Cerro Santa Ana, donde un propietario padece el mismo problema hace casi 20 meses. “Aun habiendo realizado las denuncias correspondientes en los diferentes organismos que les compete sobre el tema, todes con oídos sordos, ciegos también ya que el lugar intrusado pertenecería a asociación de empleados  vinculados a la Justicia, los cuales no se han hecho responsables de los daños producidos no solo en el lugar sino también en la chacra vecina como coautores de los perjuicios causados a terceros en el ambiente”, comentó otro usuario.

 

La respuesta del “intruso” denunciado

Ante la denuncia pública realizada por el propietario de la Reserva Privada El Cantar de la Pacha Mama a través de facebook, también llegó la respuesta de una persona de nombre Daniel Batista que se atribuyó la quema: “Primeramente quiero decir que intruso es el supuesto fotógrafo que saca esas fotos y pasa a ustedes, porque entra sin autorización en nuestra chacra. Él es el intruso, nosotros no somos. Todos somos colonos humildes que solo queremos trabajar, no tenemos tiempo de andar paveando como él porque debe ser una persona que no tiene lo que hacer, por eso tiene tiempo de estar sacando fotitos de cosas que no le pertenece. Yo nací y me crie acá en esta propiedad, hace 36 años que vivo acá. Mis padres siempre vivieron acá. Mi padre fue el que “monteó” para Don Hugo Teza, papá de Diego Teza, y el que se dice ser dueño pero fue quien explotó la supuesta reserva, dijo que iba a sacar madera y después iba reforestar, cosa que nunca hizo. Así que quiero decir que nosotros no somos intrusos,solo queremos trabajar y nunca amenazamos a nadie”, refutó, exponiendo el conflicto de fondo por la tenencia de la tierra entre las partes.

La quema, una práctica cultural a controlar

De todas formas, sea una ocupación irregular, intrusión o usurpación, propietario o pequeño productos, deberá resolver en el ámbito judicial su disputa por la tenencia de la tierra. Pero cuando se daña el ambiente en cuestión, la respuesta de los procesos judiciales respecto al Derecho Ambiental son muy lentos y cuestionados.

La realidad es que la quema en áreas amarillas del OTBN no está permitida, al igual que los desmontes, la reconversión de áreas de bosques nativos a otros cultivos con la cultura del  “rozado”, se realicen estos sin planes  o permisos por el Ministerio de Ecología de Misiones y Ministerio del Agro y Producción.

En Misiones hay un centenar de leyes ambientales vigentes para el manejo de áreas naturales protegidas.

Sumado a ello, los productores, en condiciones climáticas de riesgo de propagación de incendios por sequía, tampoco pueden realizar quemas.

Menos aún realizar quemas dañando áreas naturales protegidas y tumbando bosque nativo. Sin embargo, es una práctica cultural de las que más daño genera a los bosques nativos.

Difícil será que se acerque un intruso u ocupante en trámite de regularización de tenencia de la tierra de un lote,  a solicitar un permiso para “tumbar” árboles nativos para plantar tabaco y otros cultivos de agricultura familiar, por ello, el control forestal en el territorio y la educación  ambiental, sumado a las nuevas tecnologías disponibles serán claves en el proceso de cambiar hábitos de producción.

Estas herramientas permitirán combatir y erradicar esta práctica en la zona del Alto Uruguay.

El daño ambiental que se genera sobre el monte misionero es irreversible, el ecosistema natural no se podrá restaurar en su origen en un contexto de cambio climático global  actual que afecta a todo el planeta, y la salud de la Selva Misionera como parte del Bosque Atlántico en la Argentina no está exenta del riesgo de perder su biodiversidad.

Más grave aún, en áreas naturales protegidas bajo categoría Roja o Amarilla del Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos de Misiones.

Con la quema de la selva se produce la contaminación de los cursos de agua y el daño en los suelos, los cuales afectan a los cultivos agrícolas y ocasionan pérdidas a los agricultores al dejar los terrenos inertes que podrían tardar muchos años en recuperarse dando lugar a la desertificación.

En un contexto de efectos extremos ante el Cambio Climático las condiciones ambientales pueden resultar muy favorables a la ocurrencia de incendios en la provincia y, si no se trabaja en prevención respecta a erradicar estas prácticas, las consecuencias podrían se graves para toda la selva misionera, además de los perjuicios sobre la propiedad privada.

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