Por Hernán Patzer y Hugo Reis, presidente y vice-presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones.
MISIONES (Diciembre 2013).- La Provincia de Misiones creció y se desarrolló en torno a sus recursos naturales, principalmente sus bosques nativos y plantaciones forestales, utilizando sus bienes y servicios y estableciendo en este proceso una estrecha relación entre el ambiente y la comunidad, relación muchas veces no adecuadamente valorada, y también a veces muy conflictiva.
Hoy somos miles las personas que trabajamos, directa o indirectamente, gracias al sector forestal, pero sin dudas es toda la comunidad quien vive del mismo; en mayor o menor medida, conviviendo con varios de sus productos y servicios, incluyendo al tan de moda recurso turístico. Sin embargo, a pesar de la relevancia que existe como historia y presente de nuestra comunidad, tanto en lo cultural como hasta en lo económico, en la Provincia y creo también en la Argentina, hacen falta más profesionales forestales.
Los profesionales forestales somos pocos, en Argentina y en nuestra querida provincia de Misiones. Hemos sido lamentablemente pocos en presencia, y en calidad, y hoy podemos ver algunas de las consecuencias. Podemos tomarlo como una autocrítica, una reflexión, o la elaboración de una propuesta de mejora. Pero sin lugar a dudas, podemos ver que somos pocos cuando en una provincia que depende mayoritariamente del recurso forestal tenemos colegas desocupados o subocupados, cuando se planta, se aprovecha o maneja un bosque sin el conocimiento de un ingeniero forestal, cuando en las ciudades el arbolado urbano y los espacios verdes se maltratan o descuidan, cuando en los programas de infraestructura de todo tipo no se considera el entorno, cuando la caza furtiva hace estragos, cuando se toman decisiones o se adoptan posturas extremistas sin considerar la ciencia forestal o hasta denigrándola. También lo podemos ver cuando la gobernanza ambiental o forestal desde el Estado se realiza sin el asesoramiento de los correspondientes colegas, o cuando las políticas de estado (o las acciones del sector privado) se disocian del ambiente, y se olvidan de las “tres patas” del desarrollo sustentable, aquél modelo tan ansiado que equilibra lo ambiental con los social y económico.
Tal como lo expresaron algunos colegas, la falta de profesionales repercute en lo Político, en lo Institucional, lo Técnico, lo Económico y hasta lo Académico. La pregunta entonces sería, ¿ qué podemos hacer para resolver esta situación ?. Las alternativas son muchas y así como la particularidad de nuestro querido sector, son de largo plazo.
Podemos empezar por insistir con nuestra humilde recomendación a toda Institución Pública o Privada, a todos los estamentos de Gobierno, a empresarios y empresas: los profesionales forestales aportaron y seguirán aportando al desarrollo de nuestra comunidad, en la medida que el reconocimiento a la ciencia y la profesión forestal genere una mayor oportunidad de desarrollo y bienestar para toda la la comunidad. Para ello, y reconociendo el desafío que nos toca desde el COIFORM y desde las unidades académicas, debemos contar con profesionales calificados y matriculados, ejerciendo responsablemente la profesión.
Sin embargo, esto no va a ser suficiente si desde la Sociedad, el sector privado y el Estado no se acepta y no se comprende la importancia de recurrir al Conocimiento y la Ciencia que corresponde para cada caso, máxime cuando del manejo, aprovechamiento y conservación de nuestros Recursos Naturales se habla. Las responsabilidades y los desafíos están asumidos, los problemas planteados, las circunstancias urgen. Es nuestro deber (el de todos los misioneros) honrar esa característica tan particular de nuestra provincia como lo es su prodigiosidad en Recursos Naturales.




