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Premio Bunge y Born a dos destacados ecofisiólogos

Una de las premiadas es María Elena Fernández, investigadora adjunta del Conicet en el INTA. Junto con su equipo, estudia la resistencia de las especies forestales al estrés hídrico y el consumo de agua que hacen las forestaciones para la producción de madera. «Esto permite planificarlas de manera que tengan el menor impacto ambiental negativo. Nos interesa todo lo relacionado con el consumo de agua, para poder producir más madera con el menor consumo hídrico», explica.

 

 

 

Fuente: La Nación . Por Nora Bär

 

BUENOS AIRES (27/5/2013).- El miércoles 22 de mayo, al mediodía, Juan Antonio Hall, pionero de la escuela local de ecofisiología de los cultivos, no escuchó el teléfono que sonaba con insistencia. Estaba en un invernadero de la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos, donde hasta el mes de agosto se encuentra estudiando semillas resistentes a la sequía, y por eso no pudo contestar la llamada que desde Buenos Aires estaba tratando de anunciarle que había sido elegido para recibir el Premio Fundación Bunge y Born, que este año está dedicado a la agronomía.

En Tandil, María Elena Fernández trabajaba como todos los días en su oficina del INTA, cuando el doctor Emilio Satorre, miembro del jurado internacional, le comunicó que era la feliz ganadora del Premio Estímulo a Jóvenes Científicos. Tras unos segundos de desconcierto, confesó que era lo que menos se esperaba y emocionó a todos con sus agradecimientos, al borde de las lágrimas.

Por primera vez, para conmemorar su 50o aniversario, la Fundación Bunge y Born permitió asistir a una parte del backstage de las distinciones que entrega ininterrumpidamente desde 1964 y que se cuentan entre las más importantes para la ciencia local. Los reconocimientos consisten en un diploma, una medalla de oro y una suma que en esta edición rondará los 500.000 pesos para el premio «mayor», y otra de plata y una suma de alrededor de 150.000 pesos para el premio estímulo.

Los jurados, que describieron la elección como «muy reñida», fueron el propio Satorre, y los doctores Lorenzo Lamattina, de la Universidad Nacional de Mar del Plata; Ernesto Viglizzo, de la Universidad Nacional de La Pampa; José LuisAraus, de la Universidad de Barcelona, e Ignacio Romagosa, de la Universidad de Lleida, España. Ellos analizaron los méritos de una veintena de candidatos que habían sido previamente seleccionados por una comisión asesora integrada por personalidades reconocidas de esta disciplina.

Hall, de 68 años, es investigador superior del Conicet, profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires y miembro de número de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. «El impacto de sus estudios trascendió las fronteras argentinas y se convirtió en un referente internacional para los cultivos de maíz y girasol en el mundo entero», explicó Satorre.

Ingeniero agrónomo, doctorado en la Universidad Macquarie, de Australia, Hall creó una escuela de fisiología de cultivos y ecofisiología a través de la cual formó a numerosos científicos y tecnólogos. Varios de ellos lideran grupos de investigación en la Argentina y en el exterior, tanto en la actividad pública como privada, informó la Fundación.

María Elena Fernández es investigadora adjunta del Conicet en el INTA. Junto con su equipo, estudia la resistencia de las especies forestales al estrés hídrico y el consumo de agua que hacen las forestaciones para la producción de madera. «Esto permite planificarlas de manera que tengan el menor impacto ambiental negativo -explica, desde su casa, en Tandil-. Nos interesa todo lo relacionado con el consumo de agua, para poder producir más madera con el menor consumo hídrico.»

Fernández se graduó como licenciada en biología en la Universidad Nacional de Mar del Plata y se doctoró en la Universidad Nacional del Comahue summa cum laude . «La ciencia me deslumbró desde chica -cuenta Fernández-. Decidí mi vocación a los 8 o 9 años. Primero me apasionaban los animales, pero después las circunstancias de la vida me condujeron a especializarme en ecofisiología de plantas.» Además de hacer ciencia básica, Fernández se siente comprometida a trabajar en la transferencia de conocimientos a productores y tomadores de decisiones. Desde el año último colabora en proyectos de remediación de empresas mineras en Olavarría.

Ambos premios se entregarán el próximo 28 de agosto.

 

Perfil de los ganadores

Hall es doctor en agronomía y Fernández, en biología

  • JUAN ANTONIO HALL – CONIECT, UBA
    Profesión: investigador
    Edad: 68 años
    Origen: Argentina
    Es especialista en la ecofisiología de los cultivos de maíz y girasol, y en resistencia a la sequía
  • MARÍA E. FERNÁNDEZ – CONICET, INTA
    Profesión: investigadora
    Edad: 39 años
    Origen: Argentina Estudia el consumo de agua de los bosques para minimizar el impacto ambiental de la producción de madera

 

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