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Corrientes: la primera traba para atraer inversores es la Constitución Provincial

Industrialización forestal con problemas para su desarrollo

Funcionarios y referentes del sector productivo coincidieron en que la cláusula que impide a los extranjeros comprar tierras en Corrientes perjudica la radicación de capitales. Aseguran que de no modificarse el Artículo 61, “las oportunidades las vamos a seguir viendo pasar”.

Fuente: Diario Epoca

CORRIENTES (15/7/2010).- “Los grandes inversores forestales mundiales no apuntan a Argentina y, cuando lo hacen, Corrientes no les parece atractiva. Es que la primera traba que encuentran para radicar sus capitales es la propia Constitución provincial. Así, la vamos a seguir viendo pasar”. La tajante afirmación corresponde a Mercedes Omeñuka, gerente de la Asociación de Madereros y Afines (AMAC). Las palabras de Omeñuka, también referente del sector forestal en la Unidad Operativa Provincial, respaldan las declaraciones del ministro de la Producción, Jorge Vara. El funcionario había afirmado que la Constitución correntina, modificada por última vez en 2007, impide importantes inversiones en este rubro, considerado como el de mayor potencial de crecimiento en nuestro territorio. La aseveración de Vara hacía referencia al Artículo 61, del Capítulo X “Ordenamiento Territorial Ambiental”, que impide la adquisición de terrenos por parte de extranjeros. Es que las grandes empresas forestales mundiales pretenden contar con bosques cultivados propios a la hora de encarar un proyecto industrial. Sin la posibilidad de poseer su materia prima, difícilmente les interese invertir capitales de riesgo. Oficialmente, Corrientes cuenta con 418.734 hectáreas forestadas (el ministro Vara elevó este número a 450.000), el 23,2% del total nacional, lo que la convierte en la principal provincia de bosques cultivados en Argentina, superando a dos gigantes del sector: Misiones y Entre Ríos. Además, el sector forestal aporta US$190 millones al Producto Bruto Geográfico. El dato negativo es que de las ocho millones de toneladas que se producen al año, sólo un 20% se industrializa dentro de la provincia. El resto de la materia prima se vende en rollizos, sin incorporar valor agregado. De allí la necesidad urgente de incorporar industrias al sector forestal. “Una empresa extranjera que pretende instalar un proyecto de importantes características quiere contar con materia prima propia, para evitar cualquier inconveniente futuro con sus proveedores”, dijo el director de Recursos Forestales de la Provincia, Luis Mestre. Omeñuka coincidió: “Hacer una inversión en industrias forestales significa mucho dinero. Nadie arriesga un capital sin contar con materia prima. ¿Qué pasaría si al año de instalarse viene otra empresa y firma un convenio con los grandes forestadores? La primera se queda sin trabajar”. “No queda duda alguna. Es una limitante. Un proyecto no se puede basar únicamente en la compra a terceros”, agregó Rodolfo Goth, presidente de la Regional NEA de la Asociación Forestal Argentina. El referente del sector apuntó, además, que dicho artículo de la Constitución provincial aún no fue reglamentado por lo que los posibles inversores extranjeros observan con mucha desconfianza la posibilidad de radicar sus capitales en suelo correntino. El caso de UPM (la firma que adquirió la planta de Botnia en Fray Bentos) en Uruguay habla a las claras de que las empresas extranjeras pretenden tener sus propios bosques cultivados: el 90% de la materia prima que se industrializa proviene de sus plantaciones. En Corrientes, las principales inversiones forestales están radicadas en los departamentos de Santo Tomé e Ituzaingó, con epicentro en la progresista localidad de Gobernador Virasoro. Las industrias forestales más importantes son Pomera, Tapebicuá y Las Marías. Las tres procesan su propia producción y aún les queda materia prima para comercializar con terceros. La firma Bosques del Plata posee bosques cultivados pero no industrias, por lo que comercializa sus productos logrados en rollizos y maderas con la incorporación mínima de valor agregado.

Fuente: Diario Epoca

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