| El Inti difunde las nuevas herramientas |
Al igual que en un ecosistema natural, la Ecología Industrial entiende que en un sistema industrial cada proceso es una parte dependiente e interrelacionada de un todo mayor. El propósito final: llegar a un equilibrio entre la actividad humana y la naturaleza.
Fuente: Saber Como N°88. Mayo 2010
BUENOS AIRES (5/5/2010).- Problemas ambientales como el cambio climático, la destrucción de la capa de ozono, la pérdida de biodiversidad y hábitat, el agotamiento de recursos no renovables, la escasez y contaminación del agua, pueden asociarse a la enorme expansión a escala planetaria de la población, la producción y el consumo. Los límites del hipotético crecimiento indefinido no están únicamente establecidos por el agotamiento o la progresiva disminución de los recursos naturales, sino por la limitada capacidad del planeta para recibir los desechos, tanto por su cantidad como por su peligrosidad. Nuestro modo de producir y consumir, nos aleja cada vez más de lo que la biósfera puede sostener. En respuesta, existe una creciente necesidad de promover modalidades de producción y consumo que reduzcan las tensiones a las que se somete el ambiente y, al mismo tiempo, satisfagan las necesidades básicas de la humanidad. negrita/La pregunta/negrita En un contexto donde la población global aumenta con aspiraciones de consumo cada vez mayores, los enfoques tradicionales resultan insuficientes para resolver los problemas ambientales y responder al desafío de un desarrollo sustentable.Los abordajes tradicionales hacia el ambiente han sido muchas veces sectoriales y compartimentados. Por ejemplo, la clásica estrategia de protección ambiental conocida como “end-of-pipe”, que incorpora tecnología a la salida del proceso para reducir y/o controlar las emisiones, aunque probó ser efectiva para reducir la contaminación, no abordó preguntas críticas sobre cómo hacer más eficiente el uso de recursos limitados. Por primera vez, en el año 1989, los investigadores Robert Frosch y Nicholas Gallopoulos se preguntaron “¿Por qué un sistema industrial no podría funcionar como un ecosistema natural?, donde los desechos de una industria sean los recursos de otra, reduciendo el uso de materias primas, disminuyendo la contaminación y el tratamiento de las emisiones”. Desde que se formuló esta pregunta, la Ecología Industrial ha crecido rápidamente como disciplina. La creación de la Sociedad Internacional de Ecología Industrial en 2001, la aparición del “Journal of Industrial Ecology” en 1997 y el “Journal Progress in Industrial Ecology” en 2004, le dieron una posición fuerte y dinámica, tanto en la comunidad científica como en el ámbito de la producción. Esta disciplina entiende las actividades de producción y consumo como ecosistemas compuestos por flujos de materiales, de energía y de información. Contrastando con los enfoques que pretenden optimizar el desempeño en términos de unidades monetarias, la Ecología Industrial propone reorganizar el sistema de producción y consumo, para que evolucione hacia un modo compatible con la biósfera. Pretende dar respuestas prácticas al concepto de desarrollo sustentable para lo cual suministra un marco conceptual y herramientas de gestión, que permitan optimizar el uso de los recursos físicos limitados y, al mismo tiempo, de proteger el ambiente. Para lograrlo, se propone migrar del sistema industrial actual a uno más viable, sostenible, inspirado en el funcionamiento cuasi cíclico de los ecosistemas naturales Conceptos claves: Analogía con la biología Uso de la perspectiva sistémica Rol del cambio tecnológico Rol de las industrias Rol del consumo sustentable Desmaterialización y eco-eficiencia Análisis orientado en prospectiva Metas principales de trabajo: Optimizar el uso de los recursos, valorizando los desechos. Cerrar los ciclos de la materia y minimización de las emisiones hacia el exterior. Desmaterializar las actividades, minimizando la cantidad total de recursos utilizados y, al mismo tiempo, alcanzando resultados equivalentes. Descarbonizar la energía, reduciendo la dependencia de las fuentes no renovables ¿Qué podemos hacer desde la Ecología Industrial? En consonancia con el interés del INTI de apuntalar modelos de producción y consumo sustentables, se ha conformado dentro del Instituto un grupo de trabajo con el fin de realizar diagnósticos y proponer líneas de acción que contemplen esta nueva perspectiva. Este grupo tiene la intención de llevar a la práctica, entre otras, herramientas como la Huella Ecológica y el Análisis de Flujo de Materiales, y está trabajando para implementar y difundir la herramienta conocida como Análisis de Ciclo de Vida de Producto. Esta última herramienta se utiliza para conocer impactos ambientales asociados a una función. Por ejemplo, permite conocer el impacto ambiental que se genera al producir y consumir la función “un litro de leche fresca”. Para esto se contabilizan los recursos utilizados, materiales y energéticos; y las emisiones generadas, tanto sólidas, líquidas y gaseosas, en cada uno de los eslabones de la producción, el consumo y el posconsumo. En un diagnóstico de este tipo, en base al ejemplo de la leche, se deberían incluir los impactos asociados a las actividades en el tambo, en la industria, en el consumo domiciliario, hasta en la disposición final del envase. El Análisis de Ciclo de Vida es útil para conocer el desempeño ambiental de productos equivalentes y seleccionar los que generen menor impacto. También puede servir por ejemplo para evaluar el desempeño ambiental de los posibles destinos de un subproducto o desecho industrial. En el caso de las queserías, por ejemplo, en las que se genera lactosuero como subproducto, un análisis de ciclo de vida de los posibles destinos permitiría conocer el desempeño ambiental de cada alternativa. Por caso, una Pyme quesera podría saber con esta herramienta si le conviene: a) recircular el suero dentro de su industria para producir otros quesos, ricota, o bebidas en base a suero; b) tratarlo fuera de la planta para producir biogás, etanol, usarlo para ferti-riego, destinarlo a la alimentación del ganado o tratarlo como efluente; o c) secarlo en la planta de un tercero y venderlo como polvo. Una evaluación de este tipo ofrece una mirada distinta a las tradicionales, y permite, en base a información sólida, alentar prácticas de producción y consumo, más favorables en términos ambientales. Tanto ésta como otras herramientas de la Ecología Industrial abren distintas posibilidades para evaluar en términos ambientales, de manera sistémica e integral, opciones de producción y consumo. La interrelación de los contextos Sin bien las herramientas que se proponen son importantes para diagnosticar, conviene aclarar que se encuentran limitaciones a la hora de asegurar o determinar resultados, y de lograr una articulación dinámica con las prácticas tecnológicas cotidianas. Para dinamizar los cambios pretendidos de eco-reestructuración, es necesario encarar la tensión entre la aridez de los diagnósticos y las propuestas en abstracto, y la inagotable riqueza y complejidad de las situaciones prácticas. Por otro lado, no se trata solamente de tomar como modelo la naturaleza, el problema es más complejo. Es necesario el paso de una cultura y de una práctica en la que se pensaba un mundo ilimitado, a una cultura y una praxis en la que se tengan en cuenta los límites del sistema. La pregunta sobre cómo podría ser la vida en un mundo de mayor armonía con el ambiente aún no ha encontrado respuesta. Pero Ezio Manzini nos da algunas pistas cuando dice que es necesario pasar de una cultura basada en un principio de mera funcionalidad, valorando la búsqueda de mínimo esfuerzo, a una cultura de la cotidianidad que valore sin embargo el cuidado por las cosas. El uso de productos más durables y “profundos”, tanto en el sentido físico como cultural. Cualquier cambio en este contexto necesita de tiempo y de la disponibilidad de modelos alternativos y válidos. Para esto se necesitan propuestas de trabajo dispuestas a enfrentarse a los valores de la cultura dominante. Asumir el camino de “propuestas en positivo», alentar un cambio operativo y cultural. Por Guillermo Garrido, ggarrido@inti.gob.ar Programa de Ecología Industrial Más información en la revista Saber Cómo N°88/Mayo 2010



