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Santiago del Estero, hacia el liderazgo ambiental

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Globalmente, la deforestación representa el 25% de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Y en ese sentido, la Argentina tiene un rol que cumplir en el cuidado de “esta gran casa”, y es proteger sus bosques nativos, ya que éstos juegan un papel fundamental en la regulación climática

Fuente: El Liberal

SANTIAGO DEL ESTERO (21/1/2010).- El cambio climático global, atribuido en forma directa o indirecta a la alteración de la actividad humana que transforma la atmósfera mundial por la concentración de dióxido de carbono, ya ha llegado a la Argentina y está afectando la vida de todos: ya hay suficiente consenso científico en relacionar este fenómeno con la aparición de enfermedades tropicales (como el dengue), el derretimiento de los glaciares, las temperaturas extremas o algunas inundaciones registradas en nuestro país. En los debates internacionales se suele hacer hincapié en la responsabilidad de los países industrializados por esta amenaza ambiental. Y aunque ello es cierto y los líderes mundiales de las mayores potencias mundiales tienen el deber moral de reducir drásticamente las emisiones de dióxido de carbono, también es claro que otros países también tienen responsabilidades a asumir porque emiten dióxido de carbono por la quema de sus bosques para dar paso a la producción agrícola o/y ganadera. Globalmente, la deforestación representa el 25% de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Y en ese sentido, la Argentina tiene un rol que cumplir en el cuidado de “esta gran casa”, y es proteger sus bosques nativos, ya que éstos juegan un papel fundamental en la regulación climática. Dando el ejemplo, la Argentina y otros países, como Brasil, tendrían suficiente peso moral para presionar por un mejor plan de acción en la protección del clima ante los “peso pesados” en las discusiones internacionales. Como santiagueño, y como parte de un amplio movimiento local que ha buscado proteger nuestros recursos naturales desde hace muchos años, hoy puedo decir con orgullo que mi provincia ha sido la primera en empezar a manejar este problema, a través del ordenamiento territorial, principal herramienta legal para detener los desmontes que han venido castigando nuestros bosques, históricamente deteriorados. La sanción de la ley Nº 6.942 este año, por la cual se aprueba el ordenamiento territorial en la provincia, marca un antes y un después en este largo camino por la defensa ambiental. Por supuesto que en la construcción de consensos no todas las partes estarán conformes. Y es cierto, hay mucho trabajo por delante: ahora habrá que lograr que los controles proyectados se ejecuten y así se detengan los desmontes y desalojos ilegales. Pero también es válido decir que la sociedad civil santiagueña, en su larga lucha por proteger sus recursos naturales, ha tenido la suficiente habilidad y la solvencia técnica para establecer un diálogo fructífero con las autoridades y, juntas, definir qué zonas deben ser protegidas y qué áreas podrían ser sujetas a usos agrícolas, e incluso en este último caso, esto deberá fijarse a través de estudios de impacto ambiental y participación ciudadana a través de audiencias públicas. Afortunadamente, un enorme porcentaje de los bosques del Chaco Santiagueño ahora están resguardados legalmente. Esto es inédito en una provincia castigada por el saqueo. También un ejemplo de liderazgo ambiental a imitar en otras provincias argentinas, porque las autoridades y la sociedad civil santiagueñas tuvieron un rol clave. Y es por sobre todo un estímulo para el próximo paso: que lo escrito en una ley se cumpla, y efectivamente poder proteger nuestros bosques y el clima para asegurar un futuro digno a nuestros hijos y nietos. l *Autor: Oscar Soria. Fue periodista de EL LIBERAL. Actualmente, es estratega global de la comunicación institucional de Greenpeace International, desde su sede mundial de Amsterdam, Holanda.

Fuente: El Liberal

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