| Medio ambiente |
Una localidad misionera ubicada a unos cien kilómetros de Posadas sufrió la tala indiscriminada de bosque nativo en más de 150 hectáreas
Fuente: Cronica
BUENOS AIRES (8/5/2009).- Una localidad misionera ubicada a unos cien kilómetros de Posadas sufrió la tala indiscriminada de bosque nativo en más de 150 hectáreas, y no sólo eso: los árboles talados, algunos con diámetros de hasta dos metros, fueron quemados. Hoy, las 150 hectáreas de bosque nativo son un páramo con olor a quemado, humo, cenizas, tierra colorada y pedregullo. La empresa propietaria, cuyo titular es de la provincia de Santa Fe, no tendría permiso para desmonte y ya había sido multada en sólo 5.600 pesos por la tala en las primeras 50 hectáreas… Menos mal que está en vigencia la nueva Ley de Bosques. Todo esto sucede en la localidad misionera de Jardín América, entre las pendientes de los afluentes del arroyo Ñacanguazú, que provee de agua a Puerto Piray. Las primeras conjeturas señalan que la intención de la empresa “Clima Forestal”, propietaria de las tierras, es la de plantar pinos en el lugar. Según el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones no tenían permisos de ningún tipo para talar, y no se respetó la ley provincial 3426 que protege algunas franjas de bosques. Según informó Ecología, en octubre pasado el dueño de los terrenos, Juan Manuel Quevedo, fue notificado de que en su campo de “Colonia el 18” se habían encontrado “47 hectáreas de desmonte de árboles nativos que no tenían autorización”, se habían cortado árboles en zonas de declive pronunciado y no habían respetado los cauces de agua. Por la grave infracción lo multaron a pagar 5.600 pesos y le dijeron lo que debía hacer para no seguir perjudicando al medio ambiente. Pero todo cayó en saco roto: el desmonte continuó, ahora, el doble que antes. Tanto fue así que habrían ingresado a terrenos de la Cooperativa de Productores Yerbateros de Jardín América, quienes plantaron a pocos metros del desmonte eucaliptus, porque los secaderos se estaban quedando sin leña. Un satélite español envía gratuitamente imágenes a Misiones para detectar los desmontes, y debido a su información inspectores de Ecología, encabezados por Rubén Baumgrantz, director general de Bosques Nativos, se apersonaron el sábado pasado en los terrenos constatando la depredación. El lunes volvieron a entrar al monte los inspectores y el trabajo de tala, que habría empezado hace unos dos meses, ya había mermado. Los funcionarios sabían que la empresa no tenía permisos para el desmonte, y comprobaron que no respetaron las franjas ecológicas obligatorias en procesos de desmonte autorizadas. Anecdóticamente, cuando los inspectores llegaban al lugar se cruzaron con una camioneta Ford F-100 blanca en la que iba el encargado de la “obra”. El hombre desde un principio negó que estaban trabajando en desmonte, y comentó que estaban matando hormigas. Pero al llegar el panorama fue otro, pues los árboles que habían sido cortados y acomodados con topadoras de a montones y en zanjas por donde deberían pasar cauces de agua, estaban hechos cenizas y aún humeando. Fuentes ligadas a la causa abierta en Ecología aseguran que la multa económica para el titular de los terrenos puede ser unas diez veces mayor que la primera. Pero mientras el tiempo pasa, la justicia avanza y el daño ya está hecho. No hay manera de revertir esto si no es a partir de que las cosas sigan los pasos normales. Talaron bosques que son del planeta y de todos. Después cuando suceden fenómenos climáticos o catástrofes, nos preguntamos por qué. Bien, acá está una de las respuestas. El planeta tiene sus ciclos a los que ciertos hombres no respetan, luego las consecuencias son irreparables. ¿Alcanzará esa multa para que dejen de dañar la naturaleza?




