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La celulosa de Piray exige una inversión de más de 56 millones de pesos para mitigar el impacto ambiental

Medio ambiente

Desde Ecología sostienen que la fábrica es “obsoleta” y confirmaron que los propietarios de Benfide SA “no cumplieron” con el plan de inversión establecido para mejorar el proceso de producción. La empresa había presentado un plan de inversión de 31 millones al 2006, que hoy ronda los 56 millones. Ahora, de evaluar reabrir la fábrica, adelataron que deberán presentar un nuevo proyecto de inversión que estará sujeto a la aprobación conjunta del Ministerio de Ecología de Misiones y de la Secretaría de Ambiente de la Nación.

Por Patricia Escobar

MISIONES (25/6/2008).- La Secretaria de Ambiente de la Nación y el Ministerio de Ecología de Misiones analizarán en conjunto cualquier nueva propuesta de reapertura de la fábrica de celulosa de Puerto Piray. Desde el punto de vista técnico, coinciden en que la fábrica es “obsoleta” y desde Ecología confirmaron que los propietarios de Benfide SA “no cumplieron” con el plan de inversión establecido por la Provincia para mejorar el proceso de producción y mitigar la contaminación ambiental. «La fábrica cerró y nunca mitigó su contaminación», afirmaron. “Los plazos de cumplimiento del convenio vencieron en 2006, después los directivos de Benfide cortaron el diálogo con el ministerio y nunca respondieron a las intimaciones que realizamos. Hasta la fecha no se comunicaron con Ecología”, informaron desde el organismo. Benfide SA había presentado ante el ministerio un plan de inversión de 31 millones de pesos al 2006, proyecto que de intentar concretarse en la actualidad rondarían los 56 millones. Ayer trascendió que “empresarios misioneros plantearán al intendente de la localidad, Jorge Lezcano, el objetivo de reabrir la planta celulósica los primeros días de julio y le pedirán que los acompañe en las gestiones ante el Ministerio de Ecología para que otorgue un mayor plazo para realizar las inversiones necesarias para mitigar definitivamente la contaminación», explicó Mario Escurra, secretario general del Sindicato Papelero de Puerto Piray, Mario Escurra. Pero todo esto, surge sin tener aún un plan de reconversión industrial que mitigue el daño ambiental que causa esta fábrica sobre el arroyo Los Angelitos, afluente del río Paraná. La planta de celulosa de Piray es considerada como una de las fábricas más contaminantes de la Argentina, por su actual proceso industrial. Sin embargo, la fábrica no se cerró por su impacto ambiental, sino que los propietarios solicitaron el procedimiento de Crisis de Empresas ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia, y suspendieron a sus 200 trabajadores por 180 días sin goce de haberes. El argumento esgrimido por los empresarios no sería aceptado por las autoridades de Ecología de la Provincia, quienes coinciden con la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Romina Picolotti, en que no hubo interés de parte la firma por continuar trabajando y que no hubo voluntad en realizar las obras necesarias para la instalación de la planta de tratamiento de efluentes, entre otras inversiones previstas para mejorar el proceso industrial de la planta. negrita/Incumplimiento/negrita “Befide no cumplió con el convenio”, confirmó Juan Statkiewcz, director de Recursos Vitales del Ministerio de Ecología en la entrevista con ArgentinaForestal.com. El funcionario explicó que se aprobó un plan de inversión propuesto por sus directivos, por un monto de 31.280.000 pesos. Pero nunca lo concretaron y los plazos legales para su realización vencieron en 2006. “Se acordó la construcción de obras en dos etapas. La primera etapa fue el sistema de tratamiento de efluentes, por medio de la construcción e instalación de unos evaporadores que iban a permitir concentrar estos efluentes y después comercializar el líquido en forma concentrada. La segunda etapa era la instalación de secaderos de spray, de manera de transformar ese líquido concentrado obtenido en polvo. Esto facilitaría la comercialización, ya que disminuiría el peso y volumen del producto final. Pero la empresa no continuó con el proceso, no cumplió con las obras acordadas. Cuando construyeron parte de la primera etapa (instalación de evaporadores), la instalación nunca funcionó, duro una semana ya que las calderas no aguantaron –eran muy viejas-, y aunque intentaron recuperarlas, no funcionaron nunca”, detalló. Seguido a esto, la empresa tomó distancia del organismo provincial. “Decidieron no comunicarse, no dialogar con el Ministerio, incluso no permitían a los técnicos del organismo entrar a la planta, fue toda una situación conflictiva”, remarcó Statkiewcz. “Pero siempre continuaron funcionando, ya que ponen de “rehenes” a los operarios, aduciendo la defensa de fuente trabajo para dilatar solucionar el problema de fondo”, cuestionó el funcionario. negrita/Reconversión necesaria/negrita Con respecto a la inversión que demanda esta fábrica para funcionar nuevamente y mitigar su impacto ambiental, Statkiewcz subrayó que “no se puede analizar solamente desde la construcción de una planta de tratamiento, esto es muy parcial. El tema es mucho más complejo, ya que los problemas de esta fábricas abarcan a todo el proceso de producción”, aclaró. “Desde el ministerio exigimos que se realicen en forma paralela a la instalación de la planta de efluentes, inversiones en mejoras del proceso de producción”. En este sentido, el funcionario agregó que “la fábrica de Piray es muy vieja, obsoleta, está totalmente deteriorada”, dijo. “Tiene maquinaria que se usaba en el año 1924, no existe ningún tipo de modernismo en lo que respecta al control de los procesos, es todo manual. Para dar un ejemplo, produce el 10% en relación a la planta de Alto Paraná SA y tiene casi la misma cantidad de personal”, comparó. Para revertir este escenario, está claro que quienes reabrir la fábrica deberán realizar una inversión millonaria. “De lo contrario, volverá a repetirse la historia de que deciden cerrar la fábrica porque no es rentable, ya que en las condiciones actuales económicamente no se puede mantener”, explicó. “Benfide cerró produciendo cerca de 40 toneladas diarias, cuando para ser rentable la planta debería producir un mínimo de 70 toneladas diarias. La fábrica esta diseñada para producir 100 toneladas diarias, incluso con las pocas mejoras que se hicieron”, aseguró Statkiewcz. El programa de inversión que aprobó Ecología contemplaba obras civiles y complementarias, instalaciones, compra de maquinas y equipos, gastos de montaje y mano de obra, compresor de aire, transformador trifásico, calderas, secadores de spray, entre otros. “Había que cumplir un cronograma bimestral, ellos pensaban cumplir este plan en 10,6 bimestres, pero no lo hicieron. Hoy ejecutar este proyecto, con el incremento de los costos y demás, la inversión sería el doble”, consideró el funcionario. negrita/Nueva etapa/negrita Desde el año pasado, el Ministerio de Ecología de Misiones trabaja en forma conjunta con la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación en el monitoreo y control de las plantas de celulosa y el papel. El organismo nacional lanzó el Programa de Reconversión Industrial especialmente para la Industria de Celulosa, Papel y Cartón (Pricepa). “Misiones ya firmó un primer convenio en el marco del Pricepa con la Nación y Alto Paraná SA. Realizamos una auditoria de todo el proceso, se apuntaron correcciones y en el marco del plan la empresa se comprometió en realizar estos cambios. Exactamente lo mismo se hizo con la empresa Papel Misionero Sacifia, se está cerrando la etapa técnica del plan –que fue aprobado- sólo falta que las autoridades concreten la firma del convenio”, explicó Statkiewcz. Pero con la planta de Piray no se logró avanzar a la fecha. “Benfide presentó una propuesta a la Secretaría de Ambiente de la Nación similar al plan presentado en Ecología, pero con un valor mayor de 31.280.00, ronda los 56 millones de pesos. El tema ahora es analizar el respaldo de donde sale la plata de la inversión y en qué plazos los interesados en reactivar la planta podrán hacer las obras. Si uno es propietario de una fábrica, es más fácil el trámite. Pero Benfide no tiene la escritura, ya que viene de un fideicomiso y se trata de zona de frontera, por lo que el expediente pasó por la Secretaria de Seguridad Interior. Ante la existencia de un conflicto por esta planta, este organismo pidió información a la Secretaría de Ambiente y aún ésta no destrabó este expediente. Se esperan garantías, los directivos no tienen la titularidad de la fábrica y no pueden presentarse como dueños, el propietario real y quien debería asumir esto es oscar Muiñas, de Celulosa Campana, pero hasta el momento no se quiere hacer responsable”, dijo el funcionario. «En mi opinión-dijo-, los empresarios esperaron hasta que los hierros aguanten, y no pensaron en la fuente laboral. El problema es que hay 200 familias que dependen de esta fábrica, diría que todo el pueblo de Puerto Piray. Creo que este el quiebre, los hierros no aguantan más y esta planta para funcionar necesita de su total reconversión, de una inversión millonaria”, apuntó Statkiewcz. Con respecto a la aparición de los empresarios locales interesados en reactivar la fábrica, el funcionario se mostró sorprendido: “¿si el propio dueño no logra rentabilidad, cómo pretenden estos nuevos accionistas lograrla si deben invertir, pagar deudas y asumir un alquiler?¿la empresa quiebra porque no es rentable y aparecen un tercero y dice que puede hacerla funcionar?¿en qué condiciones?”, se preguntó. Por otra parte, de encontrarse en este “nuevo grupo” de inversores algunos de los integrantes de la ex Pasta Celulósica Piray, advirtió que primero deberán “pasar a regularizar la deuda pendiente de la multa anterior aplicada por Ecología, ya que todos los accionistas integrantes de aquella sociedad están imputados. Primero tienen que venir a solucionar estos problemas pendientes”, recalcó. Aclaró que “todos queremos que se preserve la fuente laboral y buscamos que la planta siga funcionando, pero hay que ser realistas y responsables. La fábrica es un hierro viejo, obsoleto, y las inversiones que se necesitan hacer en la fábrica son muy grandes. Si hay un grupo inversor importante, que acerque un proyecto concreto y viable, posiblemente desde el organismo se contemple la propuesta. Pero decir que van a seguir con la planta, y pretender ponerla en marcha en las mismas condiciones, no tiene ningún sentido”, concluyó el director de Recursos Vitales. subtitulo/Benfide cerró contaminando el ambiente/subtitulo Sobre el nivel de contaminación de la fábrica de Benfide, la respuesta del director de Recursos Vitales fue sencilla y contundente a la vez: “en las ciencias exactas, dos más dos son cuatro. Si se coloca en una punta madera, calcio, azufre y agua; del otro lado sale todo lo que no se usa del proceso, y el efluente sin tratamiento arroja los residuos tóxicos, ya que todo el componente que no se transforma en pasta celulósica va a parar al río”, dijo. La lignina, que es el cemento que une las fibras de la celulosa, y combinado con sulfito de ácido de calcio -compuesto químico para disolver esta lignina- es lo que arroja en forma combinada al río. «Ese producto es el lignosulfonato de calcio que se forma, y es lo que se quiere recuperar –por medio de la inversión de los evaporadores y secadores- ya que tiene un valor comercial, abre un mercado y amortiza la inversión. Este fue el proyecto inicial para la reconversión de la planta, de manera de no contaminar, obtener un producto que permita un retorno de la inversión, abrir un nuevo mercado y asegurar la continuidad de la fuente laboral, pero Benfide no lo hizo”, explicó. subtitulo/¿Estrategia jurídica?/subtitulo La situación de la empresa Benfide SA también es compleja desde el punto de vista jurídico, ya que el titular de la fábrica es Oscar Muiñas, de Celulosa Campana; después por “dificultades financieras” se crea un fideicomiso para que administren la planta y conforman una sociedad con Fiducias Regionales, quien arrendó la fábrica primero a Pasta Celulósica Piray y después estableció un nuevo beneficiario: Benfide SA. “Tanto Fiducias Regionales como Pasta Celulósica Piray (PCP) firmaron en su oportunidad respectivos convenios con Ecología y se comprometieron a construir la planta de tratamiento de efluentes, pero ninguno lo hizo. Cuando el grupo local de Eldorado y Montecarlo alquiló la planta bajo PCP fue cuando se les aplicó la primera multa de 200 mil pesos por contaminación y la clausura (que se levantó vía amparo judicial). De aquella sanción sólo pagaron 100 mil pesos y pidieron un plazo para realizar las obras, y tampoco cumplieron”, indicó el director de Recursos Vitales de Ecología, Juan Statkiewcz. Cabe destacar que siempre que desde el organismo provincial se acordaba otorgar una nueva oportunidad de plazos de cumplimientos, el fundamento era “la continuidad de la fuente laboral y las posibilidades reales que tengan de instalar la planta de tratamiento de efluentes”, dijo el funcionario. Finalmente, después de Fiducias Regionales y Pasta Celulosica Piray, aparece Benfide SA y firma un nuevo acuerdo. “Esta empresa asumió un compromiso con nuevos plazo, pero vencieron en 2006 sin cumplimiento alguno”.

Por Patricia Escobar

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